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Libro: F. Martínez Marzoa, “No-retornos”

13/12/2015 1 comentario

no retornoSiguiendo la línea de sus anteriores producciones, Felipe Martínez Marzoa ejecuta en este libro una labor de interconexión y de distanciamiento de una serie de momentos hermenéuticos de nuestra historia, empezando por el “cristianismo terminal” de fray Luis,  Santa Teresa o San Juan de la Cruz, para pasar a comentar poemas de Celan o algunos momentos de la Ilíada y la Odisea, entre otros textos, y terminar con una lectura de obras protomodernas como Hamlet, Macbeth o el Fausto de Goethe.

Puede consultarse  una bibliografía sobre el autor en el siguiente enlace:

Bibliografía Felipe Martínez Marzoa

Había quedado ya clara la desconfianza del autor, no hacia el método (al que se atiene estrictamente), sino al discurso metodológico (incluido el que el propio autor pueda haber practicado anteriormente). El método se muestra ejerciéndolo. La selección de calas interpretativas es la que en este momento se ha considerado adecuada para esa mostración, y ello vale también para la determinacion del orden en el que se las presenta, el cual no es ninguno de los que pudieran justificarse antes de empezar a leer, y quizá tampoco de los que, una vez efectuada la lectura, pudieran necesitar de justificación. (p. 7)

Libro: Felipe Martínez Marzoa, No-retornos.

En: Abada, Madrid, 2015, 132p.

Contraportada: La elección de pasajes, sólo en parte arbitrariamente constituida, mediante la cual se determina (y esto sí de manera general) que no hay retorno resulta ser a la vez aquella por la cual se establece en qué consistiría que lo hubiese y aquella a la que subyace una definición del retorno. Como siempre, esto se hace mediante una selección de bloques hermenéuticos especialmente implicados.

Índice:

Prólogo

1.-Más sobre cristianismo terminal

2.-Más sobre tardomodernidad

3.-Inciso griego

4.-Otra vez Kant

5.-Apéndice

6.-Protomodernidad

7.-Epílogo con Goethe

Libro: Felipe Martínez Marzoa, “Polvo y certeza”

14/11/2015 3 comentarios

Polvo_y_certeza_-_Portada_(390)Este libro supone la enésima incursión de Felipe Martínez Marzoa en la Modernidad, prolongando los análisis de Hume contenidos en su Pasión tranquila o en la parte final de su Distancias. .En concreto, se habla sobre todo de Spinoza, pero también de Hume, de Kant, e incluso en su capítulo final se realiza una interpretación de algunos poemas de Celan. Se profundiza así en los inicios de la modernidad, sin perder de vista la referencia a la condición tardomoderna de la caracterización.

Puede consultarse  una bibliografía sobre el autor en el siguiente enlace:

Bibliografía Felipe Martínez Marzoa

Había algo que procedía de la pedante denominación “cuestión del ser” y en lo que, por nuestra parte y hablando en especial de la Grecia clásica y arcaica, identificábamos ya unos con otros fenómenos en principio diversos: la cuestión del decir excelente, el proyecto nómos-pólis, el intercambio “interno”, etcétera. La modernidad resultó ser esa “misma” cuestión sólo que producida sobre un horizonte determinado por las consecuencias de que la “misma” ya se hubiese planteado alguna vez, con lo cual ya no podía ser la “misma”. Este carácter tardío de la modernidad ha resultado tener que ver con que algo en lo que encaja la denominación “tardomodernidad” haya de ser algo muy peculiar. Insistamos en que, en efecto, responde a ese nombre y no a “post-” alguno. Por ejemplo: el concepto fuerte de estructura sólo es posible sobre base moderna, “aunque” (o quizá en concordancia con que) sea el concepto que permite sospechar lo “otro” (precisamente como otro, no absorbiéndolo en una concepción de “la historia”  o algo así; otro ejemplo: la cuestión por la que la lógica y la matemática tardomodernas son puestas en marcha es sustentada por una (por fin explícita) mala lectura de Kant, mala lectura cuyo mérito (el mérito de su explicitación) es que obliga a fijarse e intentar leer bien lo que ha sido mal leído. (pp. 8-9)

Libro: Felipe Martínez Marzoa, Polvo y certeza.
En: Abada, Madrid, 2014 , 115 págs.

Contraportada: “Modernidad” ha resultado ser el nombre de algo marcado por su carácter intrínsecamente tardío o secundario. En estas condiciones resulta no ser nada inocente el que uno se haya visto llevado también a hablar de “tardomodernidad”. La exploración de esta conexión se hace aquí a través de la interpretación de determinados autores y bloques de textos.

Índice:

Prólogo.

1.Ser y finitud.

2.Existencia . Spinoza, I. Hume.

3.Spinoza, II.

4.Spinoza, III.

5.Spinoza, IV.

6.Inciso kantiano.

7.Vuelta.

8.Lo civil.

9.Tres apéndices.

10.De nuevo Kant.

11.Tardomodernidad.

Libro: F. Martínez Marzoa, “Interpretaciones”

01/05/2013 4 comentarios

marzoaNuevo libro de Felipe Martínez Marzoa que se asemeja, en forma y en temática, al de Distancias. El hilo central del libro es la noción de interpretación y el modo como ésta ha de plantearse rigurosamente, aunque no se encontrará ningún capítulo que trate expresamente de este asunto, en la consideración de que solo en su ejercerse sobre algo puede mostrarse el acto de interpretar. Los “interpretandos” de este libro se hallan estructurados en dos grandes bloques: del capítulo 1 al 8, se recorren una serie de textos griegos, desde la Odisea hasta el Critón, profundizando en análisis desarrollados y esbozados en libros anteriores como La cosa y el relato o El decir griego, entre otros; los cuatro últimos capítulos profundizan, sin embargo, en la lectura de la literatura castellana que el autor presentó en su libro La soledad y el círculo, entrando esta vez a examinar textos como El libro de Aleixandre, el Libro de Buen Amor o las Novelas ejemplares. El propio autor remarca en el Prólogo la condición de anteriores a la Modernidad de todos los casos tratados, emplazándonos a futuras publicaciones que explicarán la razón de esta acotación epocal.

En la parte griega, varios de los textos elegidos para ser materia de los toques interpretativos aquí reunidos no están entre lo más habitualmente citado, alegado y discutido de sus respectivos autores o géneros. Ello puede ser debido en cierta medida a que el autor del libro persevere en la terquedad de intentar orientar la atención más a cómo se interpreta un texto que al interés por determinadas figuras (personajes, situaciones) a las que todo el mundo, con o sin hermenéutica, se refiere de vez en cuando. Pero también influyen otros al menos dos factores. Primero, que el autor ya no tiene por deuda el dar a conocer las líneas básicas de cómo entiende, en contexto con lo ahora o en otros momentos presentado, aquellas figuras, situaciones y conexiones más frecuentemente alegadas, pues ya ha escrito bastante al respecto. Y, segundo, que quizá no siempre lo menos mencionado sea menos importante.

Libro: F. Martínez Marzoa, Interpretaciones.
En: Abada, Madrid, 2013. 133 págs.

Contraportada: La selección de motivos para pinceladas interpretativas cuya secuencia constituye este libro, más que interpretar esta o aquel “objeto” al cual por unas u otras razones se dirigiese nuestro interés, busca algo concerniente al propio acto de interpretar, el cual, por cierto, tampoco puede volverse él mismo tema o asunto, sino sólo ejercerse con algún interpretando.

Índice:

Prólogo.
1. Una estructura de la Odisea.
2. El Ayante de Sófocles.
3. Edipo en Colono.
4. Los acarnienses.
5. “Misterios”.
6. Las tetralogías atribuidas a Antifonte.
7. A propósito del “Critón”.
8. El libro de Alexandre.
9. Inciso.
10. A propósito del Libro de Buen Amor.
11. En la “vía muerta”.

Video (youtube): F. Martínez Marzoa, “Ontología y política en Spinoza”

03/05/2012 4 comentarios

Libro: F. Martínez Marzoa, “La soledad y el círculo”

10/02/2012 3 comentarios

Nuevo libro de Felipe Martínez Marzoa en Abada. En él se desarrollan temas que el autor ha ido tratando en su web, fundamentalmente un análisis de las Soledades de Góngora y otros temas de la literatura castellana. La descripción se completará cuando leamos exhaustivamente el libro.

Interpretando, ocurre también que la interpretación de ciertas cosas apoya la de otras cosas, no en el sentido de que la fundamente, sino en el de que contribuye a la elaboración de conceptos que el hermeneuta emplea en su trabajo. El que esto ocurra presupone que las interpretaciones lo son, es decir, son materia que siempre vuelve a requerir exégesis, o, si se lo quiere decir así, simplemente son. En las citadas conexiones (por las que la interpretación de unos interpretandos apoya la de otros) ocurre a veces que algo, cierto bloque a interpretar, perteneciendo a cierta línea de desarrollo, tiene en relación con ella el papel de un camino (o de un no-camino) por el que las cosas no fueron ni podrían haber ido ni hay que lamentar (ni nada parecido) que no pudiese o hayan podido ir. Esto no disminuye (más bien al contrario) ni el ser de esos interpretandos ni, lo que es lo mismo, su condición de interpretandos, su importancia hermenéutica.
En coherencia con lo que dentro del mismo proyecto siempre ha ocurrido, un concepto como el que acabamos de formular no ha podido establecerse de otra manera que porque ha habido un trabajo hermenéutico “de campo”. No se ha seleccionado un conjunto histórico en razón de que de antemano se considerase su adecuación para lo que en tal caso se llamaría “documentar” o “ejemplificar” o “ilustrar” cierta noción general; así, pues, la dirección hacia un particular territorio histórico tiene mucho de casual; ni siquiera ha sido favorecida por lo que alguien pudiera pensar de que se trata de “la misma lengua” en la que se supone que el autor del libro básicamente se mueve; pues el mismo autor ha manifestado ya otras veces sus dudas de que en verdad se trate de la misma lengua en el sentido en el que en algún momento del libro se habla de “hablas de la misma lengua”. En todo caso, sean las que fueren las quizá casualidades, quizá otras cosas, que han contribuido a ello, la dedicación del autor a las zonas de literatura castellana aquí implicadas, aunque en general no haya sido pública, viene de atrás y, además de larga perseverancia en el análisis de los textos, incluyo significativo conocimiento de (e interés por) la investigación existente; ello sin olvidar que todo el trabajo que el autor ha realizado hasta ahora en todo su proyecto (éste sí público) coincide en proporcionarle la necesaria familiaridad con disciplinas como la crítica textual y la lingüística. (Prólogo, pp. 5-7)

Libro: Felipe Martínez Marzoa, La soledad y el círculo.
En: Abada, Madrid, 2012. 103 págs.

Contraportada: La soledad y el círculo esboza un tratamiento hermenéutico de un territorio de interpretables que, perteneciendo a aquella historia en la que los extremos son la Grecia antigua y la modernidad, sin embargo, no es la vía por la que se consuma tramo alguno del camino, sino que queda en cierta manera al margen. La pretensión del trabajo es llegar a emplear esta relativa exterioridad como un punto de apoyo para la distancia hermenéutica misma.

Índice:

Prólogo
1.-Cuestión previa sobre lo lingüístico en general.
2.-De gramática y humanismo.
3.-De poesía y lengua.
4.-Soledad.
5.-Cuestión de géneros.
6.-Eco.
7.-Ascálafo.
8.-Inciso garcilasiano y vuelta.
9.-Cristianismo terminal.
10.-¿Vía muerta?

Conferencia (transcripción): F. Martínez Marzoa, “Causa sui”

15/09/2011 6 comentarios

Transcripción de una conferencia de Felipe Martínez Marzoa en el Ateneo de Barcelona el 29 de abril de 2011. Agradecimientos a la revista de humanidades Sárasuati por facilitar el enlace y al anónimo transcriptor por el generoso trabajo de transcripción. En la conferencia se aborda la noción de “causa sui” como noción central de la Ética de Spinoza, poniéndonos en antecedentes del contexto teológico de esa noción y de las implicaciones ontológicas que conlleva. Desde la perspectiva de una causalidad “a secas” y entrecruzándose con la ontología de la certitudo cartesiana, se delimita el horizonte común desde el que se desarrollan los proyectos de Leibniz, Spinoza y Hume.

Naturalmente no es del todo así porque Descartes, por así decir, es el punto fi nal de una etapa y no el punto inicial de la siguiente. No es del todo así porque en Descartes no hay solo la ontología de la certitudo sino que esa ontología de la certitudo de alguna manera se monta sobre o se superpone con o se cruza con una ontología de la causa y la existencia, que es eso de lo que hemos estado hablando hace un rato al explicar su origen teológico. Entonces se plantea el problema de cómo unifi car esas dos ontologías, es un problema para todo lo que viene a continuación. Se plantea el problema de cómo unifi car esas dos ontologías, problema que podemos expresar de la siguiente manera mejor que de otras : si en Descartes, en la propia ontología de la certitudo, hay un que es y un qué es, o sea, el primer `que’ sin acento, el segundo `que’ con acento (en latín quod est y quid est) y la certitudo tiene que concernir a ambos niveles, es decir, tiene que ser que esté estrictamente defi nido que es y que estée estrictamente defi nido quée es, que con acento, quid est (esta division entre que es y qué es estáa en la base de lo que a lo largo del pensamiento de Descartes se llama claro y distinto, claro es el que sin acento, distinto es el que con acento), entonces la cuestión de la unifi cacióon de las dos ontologías se podráa plantear de la siguiente manera: ese que es, en el sentido de es certum, ¿eso es ya la existentia de la que veníamos hablando antes? ¿O puede ser certum y sin embargo no ser certum que exista? O sea, ese que es, ¿quiere decir ya que existe? Entonces, ¿quée relación hay entre ser y existir? ¿Cómo se relaciona el que es en el sentido de certum con el que es en el sentido que existe, que lo hay, que es extra causas et extra nihilum?
Tan importante es esta cuestion que las respectivas filosofías de Spinoza, Leibniz y Hume se podrían exponer perfectamente como tres desarrollos de esa cuestión, de la relación entre el es y el existe. Nos ocuparemos logicamente de uno de estos tres desarrollos, que es el de Spinoza, porque es de lo que tenemos que hablar ahora. Para hacerlo así podemos utilizar como modelo relativamente breve, representarnos la posicion de Spinoza a este respecto, como la de alguien que desde la ontología cartesiana de la certitudo (cartesiana pero la de la certitudo, no la otra) ; como alguien que desde la ontología cartesiana de la certitudo, se plantea o se pregunta: bueno, entonces, ¿qué es certum? ¿Qué hay que sea certum? Y que, como alguien que se pregunta esto, que busca un certum, contesta en la línea de decir que al menos una cosa –y quiza no otra cosa que esa pero esa desde luego sí– es certum, a saber, la certitudo misma.

Conferencia (transcripción): Felipe Martínez Marzoa, Causa sui.
Fuente: Revista Sárausati, 26 julio 2011.

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