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Libro: C. Castoriadis, “Lo que hace a Grecia. 1. De Homero a Heráclito”

14/02/2018 Deja un comentario

Castoriadis 1Publicación de los seminarios correspondientes a 1982-1983 en los que, en un marco de discusión sobre “la creación humana”, Cornelius Castoriadis se retrotrae a la Grecia antigua para ver en ella la emergencia de dos procesos correlativos: la filosofía y la democracia. Para ello, en este primer volumen, correspondiente a los cinco primeros meses del seminario, se adentra en la “captación griega del mundo” de la mano de Homero, poniendo de relieve el trasfondo trágico de sus poemas, para luego mostrar el desarrollo de esta comprensión del mundo en Anaximandro y Heráclito.

Tenemos, pues, un mundo que emerge del caos, donde la existencia misma aparece como un exceso, una hybris (en el sentido del famoso fragmento de Anaximandro que leeremos más adelante), y dentro de este mundo, un ser humano que, por toda expectativa, después de la muerte solo puede contar con una vida peor que la muerte, como lo hemos visto a propósito de los poemas homéricos. Ahora bien, lo repito, esta visión condiciona de manera esencial tanto el nacimiento de la filosofía como el de la democracia. Pues, si la posición inicial consiste en decir que el mundo es significación de parte a parte, no hay lugar para filosofar, o en todo caso se filosofará de una vez por todas, edificaremos un sistema que traducirá en un lenguaje propio lo que es para nosotros el sentido del mundo. De la misma manera, si el mundo no es más que caos, tampoco hay lugar para filosofar. La posibilidad histórica de la filosofía depende del hecho de que el mundo es y no es pensable a la vez. Y también, por cierto, del hecho de que no hay un Dios que haya revelado la verdad del mundo, sin lo cual, en lugar de filosofía, solo tendríamos, como mucho, una interpretación de la palabra divina. Y esto vale para la totalidad del mundo humano. Quiero decir que la actividad política de los hombres, el propósito explícito de una institución de la sociedad por parte de una colectividad que se instituye a sí misma, también presupone la ausencia de un orden ideal predefinido de las cosas humanas, pero también la ausencia de una simple facticidad tal como el puro reino de la fuerza. Se trata de instaurar cierto cosmos en un orden humano que, sin excluir toda forma de orden, no está ordenado por sí mismo de parte a parte. Dicho de otros modo, deben postularse dos elementos simultáneamente: no existe ley social conocida o impuesta de antemano que sea válida de una vez por todas, la ley debe instaurarse contra los elementos caóticos, hubrísticos, del mundo humano; al mismo tiempo, estos elementos no son de manera tal que hagan imposible la instauración de una ley -así como lo que es no es simple sinsentido, sino sentido sobre fondo de sinsentido, o penetrado por el sinsentido-. Por lo cual, estamos entregados a una tarea ya no infinita, como a veces han dicho los filósofos, sino interminable. (pp. 203-204)

Los seminarios de los años 1982-1983 y 1983-1984 se dedicaron a poner a prueba esta idea, a explicitarla y elucidarla con el ejemplo decisivo de la antigua Grecia y, específicamente, de la creación de la democracia y la filosofía. Inseparables en el hecho de su génesis, democracia y filosofía son, en efecto, indisociables también en el plano de la significación. En ambos casos, es poner sobre el tapete y cuestionar la dominación de la institución heredada: dioses y representaciones de la tribu, o ley que simplemente está ahí. En ambos casos, es instituida una nueva relación del hombre con la verdad -apertura de un espacio público de discusión, creación de un individuo que hace de su pensamiento la medida- como con la ley -posición humana de la ley después de deliberación y decisión del demos. En ambos casos, es inaugurado un movimiento sin clausura posible: interrogación sin límites sobre la verdad, cuestionamiento interminable sobre la justicia. En ambos casos, por último la actividad humana reconoce explícitamente que no puede recurrir a una instancia externa; aunque la actividad política o la actividad filosófica llegan a establecer criterios “externos” de justicia o de verdad, reconocen que son ellas quienes los establecen. (pp. 317-318)

Libro: Cornelius Castoriadis, Lo que hace a Grecia. 1. De Homero a Heráclito. Seminarios 1982-1983. La creación humana II.

En: Buenos Aires: FCE, 2006, 419 págs.

Contraportada:

“Lo que hace a Grecia no es la medida y la armonía, ni una evidencia de la verdad como ‘develamiento’. Lo que hace a Grecia es la cuestión del sinsentido o del no-ser. […] La experiencia fundamental griega es el devalamiento, no del ser y del sentido, sino del sinsentido irremisible.”

Este volumen recoge los cinco primeros meses de enseñanza de Cornelius Castoriadis en 1982-1983 en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París y en buena medida está consagrado a explicitar la formulación citada, extraída de un texto inédito de 1979, “El pensamiento político”, que también se incluye aquí. En Lo que hace a Grecia son abordadas además cuestiones tales como el carácter original de la doble creación griega de la democracia y la filosofía, el lugar del individuo y la experiencia de la muerte en el mundo homérico, la naturaleza de la religión y de la mitología griegas y el nacimiento de la pregunta filosófica en algunos presocráticos como Anaximandro y Heráclito. Estos temas son relacionados con uno de los principales objetos de la reflexión de Castoriadis: la aparición de sociedades capaces de cuestionar sus propios fundamentos.

Índice:

Prefacio

Castoriadis y la antigua Grecia, de Pierre Vidal-Naquet

I. Seminario del 10 de noviembre de 1982

II. Seminario del 17 de noviembre de 1982

III. Seminario del 24 de noviembre de 1982

IV. Seminario del 1 de diciembre de 1982

V. Seminario del 15 de diciembre de 1982

VI. Seminario del 5 de enero de 1983

VII. Seminario del 12 de enero de 1983

VIII. Seminario del 26 de enero de 1983

X. Seminario del 16 de febrero de 1983

XI. Seminario del 23 de febrero de 1983

XII. Seminario del 2 de marzo de 1983

XIII. Seminario del 9 de marzo de 1983

Anexos

I. Informes de enseñanza

II. El pensamiento político

III. Notas complementarias

Índice analítico

 

(El seminario IX, relativo al 2 de febrero de 1983, se ha perdido)

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Artículo (pdf): J. Habermas, “Tres modelos de democracia. Sobre el concepto de una política deliberativa”

17/04/2012 Deja un comentario

En este breve artículo, Jürgen Habermas expone la contraposición de Michelman de la comprensión liberal de la política y la comprensión republicana, que implican diferencias en sus conceptos respectivos de ciudadano o de derecho. Frente a ambos, esbozará, en el segundo punto de su intervención, un modelo “intermedio”, el de “política deliberativa”.

La diferencia decisiva consiste en la comprensión del papel del proceso democrático. Según la concepción liberal, este proceso democrático cumple la tarea de programar al Estado en interés de la sociedad, entendiéndose el Estado como el aparato que es la administración pública y la sociedad como sistema del tráfico de las personas privadas y de su trabajo social, estructurado en términos de economía de mercado. La política (en el sentido de la formación de la voluntad política de los ciudadanos) tiene la función de agavillar e imponer los intereses sociales privados frente a un aparato estatal que se especializa en el empleo administrativo del poder político para conseguir fines colectivos. Según la concepción republicana, la política no se agota en tal función de mediación; sino que es elemento constitutivo del proceso social en conjunto. La política es entendida como forma de reflexión de un plexo de vida ético (en el sentido de Hegel). Constituye el medio en el que los miembros de comunidades solidarias de carácter cuasi-natural se tornan conscientes de su recíproca dependencia, y prosiguen y configuran con voluntad y conciencia, transformándolas en una asociación de ciudadanos libres e iguales, esas relaciones de reconocimiento recíproco con que se encuentran. Con ello la arquitectónica liberal de Estado y sociedad sufre un importante cambio: junto con la instancia de regulación jerárquica que representa la jurisdicción del Estado y la instancia de regulación descentralizada que representa el mercado, es decir, junto al poder administrativo y al interés privado, aparece la solidaridad como una tercera fuente de integración social. Esta formación de la voluntad política de tipo horizontal, orientada hacia el entendimiento o hacia un consenso alcanzado argumentativamente, habría de gozar incluso de primacía, tanto si se consideran genéticamente, como si se las considera desde un punto de vista normativo. Para la práctica de la autodeterminación ciudadana se supone una base social autónoma, independiente tanto de la administración pública como del tráfico económico privado, que protegería a la comunicación política de quedar absorbida por el aparato estatal o de quedar asimilada a la estructura del mercado. En la concepción republicana el espacio público político y, como infraestructura suya, la sociedad civil, cobran un significado estratégico pues tienen la función de asegurar a la práctica del entendimiento entre los ciudadanos su fuerza integradora y su autonomía. Con esta desconexión de la comunicación política respecto de la sociedad económica, se corresponde una reconexión del poder administrativo con el poder comunicativo que dimana de la formación política de la opinión y la voluntad común.

Artículo (pdf): Jürgen Habermas, Tres modelos de democracia. Sobre el concepto de una política deliberativa.
En: Polis: revista académica de la Universidad Bolivariana, Nº. 10 (2005)

Artículo (pdf): J. L. Villacañas Berlanga, “Hacia la definición de un nuevo liberalismo. El pensamiento tardío de Ortega y Gasset”

03/10/2011 1 comentario

Artículo de José Luis Villacañas que analiza el desarrollo del pensamiento político de Ortega, centrándose en particular en La rebelión de las masas, y que concluye con una crítica de la posición orteguiana en relación con las tesis sobre la democracia de Tocqueville, lo cual, a juicio del autor, supone una traba para su pensamiento que lo hace, cito literalmente, “inútil para el presente”.

Sin embargo, Ortega no se atrevió a dirigirse a Tocqueville de forma clara. De hecho, cuando se propuso escribir un prólogo a su obra, mientras estaba en Argentina, sólo nos dejó un fragmento. En él sin embargo, Ortega comenzó diciendo que Tocqueville tenía páginas proféticas. Reconoció también que sus análisis sobre Inglaterra y Estados Unidos seguían vigentes. Sorprende sin embargo que, cada vez que hablara de Estados Unidos, Ortega no se inspirara en nuestro autor ni lo citase. Ortega era un lector suficientemente preciso como para saber que el problema central de Tocqueville era el de la democracia. En todo lo demás estaba equivocado. Para Ortega no cabía duda de que la democracia, como forma de Estado, implicaba una forma de autoritarismo. Y de la peor, en la medida en que no podía existir sin una “maquinaria” específica caracterizada por la “centralización”. En suma, democracia era otra forma de lo que “hoy solemos decir intervencionismo del Estado”. Así, Ortega caminaba hacia el mundo al revés, en un momento, no hay que olvidarlo, que se combatía en todos sitios, un tiempo acerca del que, como ya había avisado en Argentina, en caso de guerra, él siempre estaría con Europa. Invirtiendo así el sentido completo de las cosas, vino a decir que la democracia era eso que se llamaba, con un vocablo bastante estúpido, “totalitarismo”. En suma, Ortega ve a Tocqueville como el aristocrática francés indispuesto con la democracia desde el principio, y al que la experiencia americana no le había enseñado nada. Como en el mismo caso de Ortega, su libro tenía que ver con la Revolución francesa. Nada más. Que hubiera publicado su libro tan solo dos años después del regreso de su viaje, mostraba, en un escritor tan lento, que las verdaderas ideas venían ya de antes. Por lo demás, Tocqueville, señala Ortega, era un autor tímido, de esos que sólo expone sus verdaderas experiencias muy lentamente, que “retiene sus primeros movimientos” y los explicita tras larga reflexión. América sería sólo una ocasión que activaría sus verdaderas experiencias europeas y estas habían sido la ruina del Antiguo Régimen. Frente a ella, Tocqueville habría reaccionado identificando despotismo y democracia. Como vemos, Ortega estaba dispuesto a usar la autoridad de Tocqueville para indisponer a los espíritus contra la Revolución francesa, que “había machacado el antiguo régimen cuando estaba a punto de ser todo lo perfecto que una forma de sociedad y de gobierno puede ser”.

Artículo (pdf): José Luis Villacañas Berlanga, Hacia la definición de un nuevo liberalismo. El pensamiento tardío de Ortega y Gasset.
En: Arbor. Ciencia, Pensamiento y Cultura, Vol. 187-750 (2011), pp. 741-754.

Resumen: Este ensayo muestra la incapacidad teórica de Ortega para hacerse con el pensamiento de Tocqueville. Esta incapacidad estaba determinada por una serie de posiciones y prejuicios sobre el destino de la vida americana, por un eurocentrismo militante inadecuado y por un liberalismo mal entendido. La consecuencia desde luego fue la imposibilidad de asumir la tesis principal de Tocqueville, la democracia como destino. La interrupción abrupta de la lectura del autor francés, al regreso del exilio español, se convirtió así en un síntoma de la bancarrota de un pensamiento.

Palabras clave: Liberalismo, democracia, eurocentrismo, colonias, América, franquismo, Ortega y Gasset.

Abstract: This essay shows the theoretical Ortega’s inability to understand Tocqueville’s thinking. This inability was established by a number of positions/ideas and prejudices about the destiny of the American way of life, by a wrong active euro-centrism and a badly understood liberalism. The main consequence was undoubtedly the impossibility of assuming the main Tocqueville’s thesis: the democracy as a destiny. The sudden interruption of the reading of the French author, back to the Spanish exile became a symptom of the bankrupt
of a philosophical thinking.

Key words: Liberalism; democracy; euro-centrism; colonies; America; pro-Franco doctrine. Ortega y Gasset.

Artículo (pdf): J. L. Villacañas, “Oltre la democrazia o cómo abandonar la teología política”

15/03/2011 1 comentario

Artículo de José Luis Villacañas, a propósito del libro Oltre la democrazia. Un intinerario attraverso i classici (G. Duso (ed.), Carocci, 2004).

Sería ajeno a esta nota hacer un resumen de todas las intervenciones, tanto como sería imposible organizar un argumento lógico capaz de vincular el núcleo conceptual de los autores tratados. Baste decir que son trabajos de un rigor y de una competencia máxima. Carillo, Pacchiani, Merlo, Visentin, Rametta, Chignola y Scalone, aparte de Duso, son filósofos muy conocidos y estimados en Italia y todos ellos son referencia del público español interesado en estos temas. Heródoto, Aristóteles, Marsilio, Hobbes, Spinoza, idealismo alemán, Tocqueville, Kelsen y Carl Schmitt, son las etapas argumentales de este libro. Cualquier lector informado de la bibliografía está en condiciones de identificar cómo se alinean los autores y los temas tratados, una prueba más de su competencia reconocida. Así que se me permitirá que en esta nota me concentre en aquella parte de los argumentos que tienen que ver con el fin último del libro, tal y como se expresa en el título. Oltre la democrazia sugiere que es preciso atravesar los clásicos con este bien definido telos que afecta al presente. Para este propósito resultan decisivas las dos intervenciones de Duso y, en cierto modo, la de Chignola y Scalone, localizadas en los dos autores que más se vinculan a lo contemporáneo: Tocqueville y Kelsen-Schmitt.

Artículo (pdf): José Luis Villacañas, “Oltre la democrazia” o cómo abandonar la teología política.
En: Daimon: Revista de filosofía, Nº 39 (2006), pags. 61-68.

Artículos (pdf): H. Arendt, “Estado nacional y democracia” & “La ausencia de ley es inherente en los desarraigados”

25/06/2010 2 comentarios

Reseño estos dos artículos breves de Hannah Arendt de los años 60. Los comentarios pertenecen a las notas del texto:

El texto publicado aquí por primera vez en español lo elaboró Hannah Arendt para su ponencia introductoria a una discusión con el especialista en ciencias políticas y escritor Eugen Kogon (1903-1987). El 8 de febrero de 1963 había escrito a Karl Jaspers: “Tengo un debate radiofónico en Colonia el 6 de marzo que me paga el viaje”. La actividad organizada por la WDR (redacción: Roland Wiegenstein) llevaba por título “Nacionalismo – ¿Un elemento de la democracia?” La grabación de hora y media se emitió el 11 de julio. Se ha conservado la cinta de la emisión. El texto se encuentra conservado en el legado de Hannah Arendt en el Library of Congress (Box 76) en forma de manuscrito mecanografiado (con la anotación a mano “discusión con
Kogon”).

Artículo (pdf): Hannah Arendt, Estado nacional y democracia.
En: ARBOR Ciencia, Pensamiento y Cultura, Vol. 186 nº 742 marzo-abril (2010), págs. 191-194

“La ausencia de ley es inherente en los desarraigados” es un breve artículo de Arendt aparecido en The New York Times del 28 de abril de 1968. Se trata, en particular, de su respuesta a la cuestión “¿Es América una sociedad violenta por naturaleza?” que The Times Magazine planteó a “un grupo representativo de académicos y analistas sociales”. He mantenido en la traducción el uso de “América” como designación de los “Estados Unidos de América”. Y he dudado acerca de cómo traducir “lawlessness”: si por “ilegalidad” o acaso por “alegalidad” o “anomia”, ya que el término se aplica aquí sobre todo a quienes no reconocen la ley por no haber estado bajo su imperio; sin olvidar, además, que el término denota también la situación de desorden del “vivir sin ley”. Valga esta advertencia para justificar la solución de compromiso que se advierte
en el propio título y que se matiza luego en el texto.

Artículo (pdf): H. Arendt, La ausencia de ley es inherente en los desarraigados.
En: ARBOR Ciencia, Pensamiento y Cultura, Vol. 186 nº 742 marzo-abril (2010), págs. 195-197

Entrevista de A Nosa Terra a F. Martínez Marzoa (gallego)

26/05/2010 3 comentarios

Publicada en gallego el 5 de abril del 2009, aquí podéis encontrar la entrevista realizada por Xurxo González en el diario A Nosa Terra a Felipe Martínez Marzoa (traducción al castellano en los comentarios):

(Ver fuente)

Afirma que, en certa medida, o seu labor consiste en abstraer a lóxica interna do discurso de pensadores como Hobbes, Kant ou Marx, entre outros, substraendo o contido, os exemplos cos que se expresaban…

A cuestión é como se le. Se ti apostas porque vale a pena ler a obra destes autores, e te pos en serio ao duro traballo necesario para superar as dificultades de tipo histórico ou filolóxico que implica ler a un pensador que escribiu hai séculos, suponse que pensas que aí hai algunha verdade. Non se trata de coñecer as opinión dun señor, nin é unha cuestión de biografía intelectual. Considerar a alguén un gran pensador implica que non se inventa as cousas nin está motivado simplemente polas súas teimas personais. Trátase entón de descubrir a verdade propia, a consistencia interna dese pensamento.

Nunha entrevista en Grial no ano 1989 vostede dixo que, se se lía correctamente a estes pensadores, “nada volvería ser coma hoxe”. A que se refería?

Quizais a única perspectiva de que non siga sendo todo o mesmo é que iso mesmo se entenda. A única verdadeira distancia respecto do conxunto da situación é aquela que hai en comprender, entender, coñecer. Comprender por comprender terá, aínda que non se poidan prever, mesmo repercusións prácticas. Desde o momento en que se sabe como funcionan as cousas, xa non poden seguir funcionando da mesma maneira.

Como se relaciona a orixe do poder civil que vostede descobre en Hobbes coa idea de democracia? Hai quen defende que as ideas de Hobbes promoveron reximes absolutistas, pero paréceme que vostede defende o contrario…

Non exactamente. Defendo que este termo, democracia, é unha maneira un tanto burda de asumir en moderno unha palabra grega. En Hobbes, o compoñente demos significa simplemente a xente no seu conxunto. Non obstante, a medida que se desenvolve o problema do poder civil (como é posíbel iso de que as regras sexan tales que poidan ser válidas para todos e que a autoridade sexa tal que poida impoñer as regras a todos en igual medida), o demos de democracia pasa a referirse ao conxunto de regras e de garantías. A partir do problema que Hobbes formulou en xeral, descubríronse unha serie de implicacións do que co tempo se chamará república democrática. O que Marx, na súa Crítica do Programa de Gotha, chama república democrática non é nin máis nin menos que un sistema de garantías. Non se trata dese concepto tan intuitivo de que “mande a xente”. Iso leva a que os xitanos ou os negros se teñan que ir se o pobo así o quere. Pero a democracia non é iso, os sucesivos filósofos van afinando na interpretación e do que se trata é de recoñecerlle a calquera as mesmas liberdades que te atribúes a ti mesmo.

Percíbense novas correntes de pensamento que superen ou destrúan o concepto do civil?

Non acepto a idea de que haxa na axenda algo que sexa posterior á modernidade, algo post-civil ou post-moderno. Eu emprego o concepto tardomoderno. O que Marx teoriza no Capital é a modernidade, pero faino pensando que o feito mesmo de teorizala producirá unha ruptura co anterior pola simple distancia implícita no coñecemento. Non obstante, Marx non tiña un modelo alternativo, nin existe hoxe tampouco. Ao comezo da Filosofía do Dereito Hegel citaba ao moucho, que xa na mitoloxía grega representa a consciencia, o saber, porque ten os ollos grandes e unha grande capacidade de observación. Ese paxaro só emprende o voo ao solpor, ao final do día. En definitiva, non existe outro modelo que a modernidade, pero a partir de Marx a característica do momento que aínda dura é o coñecer que estamos no final do traxecto. O que queda por saber é se a modernidade está en crise ou simplemente en putrefacción. Hai que destacar que na frase anterior crise ten unha connotación de clarividencia. Na súa orixe grega, esta palabra quere dicir discernimento. As crises económicas chámanse así porque se supón que permiten filtrar o que é válido, viábel, do que non o é.

Hai moita xente que pensa que as teorías de Marx non valen porque viviu nunha sociedade moi diferente á actual. Que o leva a pensar o contrario?

O que hai que descubrir é cal é a lóxica interna. No Capital descóbrense moitas cousas que empiricamente Marx non podía ter descrito, pero que se seguen da súa lóxica profunda.

Marx é o último ilustrado?

Eu diría que é un tardoilustrado. Acepta a Ilustración, pero ao mesmo tempo trátaa como un fenómeno a observar. Marx é un excelente descritor da sociedade civil. O subtítulo do Capital é Crítica da economía política, onde case se pode tomar economía política como sinónimo de sociedade civil, do mesmo xeito que ás veces se di bioloxía para referirse aos mecanismos vitais e non á ciencia biolóxica. Ademais, crítica, que ten a mesma orixe que crise, non significa aí negar, senon coñecer, discernir, analizar.

No imaxinario popular Ilustración e Marx van unidos ao concepto de revolución…

Si, pero trátase de revolucións diferentes. No caso da Ilustración vai unido coa idea de ruptura absoluta do civil respecto á situación anterior, non se recoñecen liberdades previas, que eran as dos cabezas de familia, curas ou mestres de taller. A revolución de Marx é a do moucho, e está vinculada ao feito de recoñecer a estrutura da sociedade civil.

Sería precisa unha nova revolución?

Quizais, pero as revolucións non se deciden nin se propoñen. Cando alguén sae cunha pancarta pedindo a revolución, non sabe do que está falando. Simplente hai que pensar, actuar en consecuencia, pero non falar dela. Quizais xa haxa unha en marcha, quen o dirá será unha futura historiografía.

Cales serían as características desa revolución da que vostede fala?

É sempre un pouco pretencioso pretender caracterizar o momento actual. É dar motivo para que os futuros historiadores se rían dun. Se o que pasou foi unha revolución ou non, xa se discutirá.

PD: sobre el tema de la entrevista podéis consultar la conferencia online Una lectura del Leviatán, del mismo autor.

Artículos (pdf): polémica M. Galcerán-C. Fernández Liria & L. Alegre

06/05/2010 3 comentarios

A próposito de los libros “Comprender Venezuela. Pensar la democracia” y “Educación para la ciudadanía” de C. Fernández Liria y L. Alegre Zahonero, M. Galcerán escribió el siguiente artículo crítico con la noción de Estado de derecho y la democracia representativa.

Artículo (pdf): Montserrat Galcerán Huguet, El sexo de los ángeles y el Estado de derecho. Sobre los libros de Carlos Fernández Liria y Luis Alegre, Comprender Venezuela , pensar la democracia (Hondarribia, Hiru, 2006) y Educación para la ciudadanía. Democracia, capitalismo y estado de derecho (Marid, Akal, 2007)
En: Youkali. Revista crítica de las artes y el pensamiento, Vol. 5 (2008).

En 2009 se publicó en la misma revista la respuesta de los interpelados. Los dos autores citados y Daniel Iraberri firmaban el siguiente artículo haciendo una defensa de las leyes como una instancia crítica (revolucionaria) del presente, o, si se quiere decir de este modo, presentando un Kant entroncado con la tradición marxista.

Artículo (pdf): Daniel Iraberri Pérez, Carlos Fernández Liria y Luis Alegre Zahonero, Hecho y Derecho: ciudadanía y revolución. Una respuesta al artículo “El sexo de los ángeles y el estado de derecho” de la profesora Montserrat Galcerán.
En: Youkali. Revista crítica de las artes y el pensamiento, Vol. 7 (2009).

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