Archivo

Archive for the ‘Libros’ Category

Libro: F. Martínez Marzoa, “No-retornos”

13/12/2015 1 comentario

no retornoSiguiendo la línea de sus anteriores producciones, Felipe Martínez Marzoa ejecuta en este libro una labor de interconexión y de distanciamiento de una serie de momentos hermenéuticos de nuestra historia, empezando por el “cristianismo terminal” de fray Luis,  Santa Teresa o San Juan de la Cruz, para pasar a comentar poemas de Celan o algunos momentos de la Ilíada y la Odisea, entre otros textos, y terminar con una lectura de obras protomodernas como Hamlet, Macbeth o el Fausto de Goethe.

Puede consultarse  una bibliografía sobre el autor en el siguiente enlace:

Bibliografía Felipe Martínez Marzoa

Había quedado ya clara la desconfianza del autor, no hacia el método (al que se atiene estrictamente), sino al discurso metodológico (incluido el que el propio autor pueda haber practicado anteriormente). El método se muestra ejerciéndolo. La selección de calas interpretativas es la que en este momento se ha considerado adecuada para esa mostración, y ello vale también para la determinacion del orden en el que se las presenta, el cual no es ninguno de los que pudieran justificarse antes de empezar a leer, y quizá tampoco de los que, una vez efectuada la lectura, pudieran necesitar de justificación. (p. 7)

Libro: Felipe Martínez Marzoa, No-retornos.

En: Abada, Madrid, 2015, 132p.

Contraportada: La elección de pasajes, sólo en parte arbitrariamente constituida, mediante la cual se determina (y esto sí de manera general) que no hay retorno resulta ser a la vez aquella por la cual se establece en qué consistiría que lo hubiese y aquella a la que subyace una definición del retorno. Como siempre, esto se hace mediante una selección de bloques hermenéuticos especialmente implicados.

Índice:

Prólogo

1.-Más sobre cristianismo terminal

2.-Más sobre tardomodernidad

3.-Inciso griego

4.-Otra vez Kant

5.-Apéndice

6.-Protomodernidad

7.-Epílogo con Goethe

Anuncios

Libro: Felipe Martínez Marzoa, “Polvo y certeza”

14/11/2015 3 comentarios

Polvo_y_certeza_-_Portada_(390)Este libro supone la enésima incursión de Felipe Martínez Marzoa en la Modernidad, prolongando los análisis de Hume contenidos en su Pasión tranquila o en la parte final de su Distancias. .En concreto, se habla sobre todo de Spinoza, pero también de Hume, de Kant, e incluso en su capítulo final se realiza una interpretación de algunos poemas de Celan. Se profundiza así en los inicios de la modernidad, sin perder de vista la referencia a la condición tardomoderna de la caracterización.

Puede consultarse  una bibliografía sobre el autor en el siguiente enlace:

Bibliografía Felipe Martínez Marzoa

Había algo que procedía de la pedante denominación “cuestión del ser” y en lo que, por nuestra parte y hablando en especial de la Grecia clásica y arcaica, identificábamos ya unos con otros fenómenos en principio diversos: la cuestión del decir excelente, el proyecto nómos-pólis, el intercambio “interno”, etcétera. La modernidad resultó ser esa “misma” cuestión sólo que producida sobre un horizonte determinado por las consecuencias de que la “misma” ya se hubiese planteado alguna vez, con lo cual ya no podía ser la “misma”. Este carácter tardío de la modernidad ha resultado tener que ver con que algo en lo que encaja la denominación “tardomodernidad” haya de ser algo muy peculiar. Insistamos en que, en efecto, responde a ese nombre y no a “post-” alguno. Por ejemplo: el concepto fuerte de estructura sólo es posible sobre base moderna, “aunque” (o quizá en concordancia con que) sea el concepto que permite sospechar lo “otro” (precisamente como otro, no absorbiéndolo en una concepción de “la historia”  o algo así; otro ejemplo: la cuestión por la que la lógica y la matemática tardomodernas son puestas en marcha es sustentada por una (por fin explícita) mala lectura de Kant, mala lectura cuyo mérito (el mérito de su explicitación) es que obliga a fijarse e intentar leer bien lo que ha sido mal leído. (pp. 8-9)

Libro: Felipe Martínez Marzoa, Polvo y certeza.
En: Abada, Madrid, 2014 , 115 págs.

Contraportada: “Modernidad” ha resultado ser el nombre de algo marcado por su carácter intrínsecamente tardío o secundario. En estas condiciones resulta no ser nada inocente el que uno se haya visto llevado también a hablar de “tardomodernidad”. La exploración de esta conexión se hace aquí a través de la interpretación de determinados autores y bloques de textos.

Índice:

Prólogo.

1.Ser y finitud.

2.Existencia . Spinoza, I. Hume.

3.Spinoza, II.

4.Spinoza, III.

5.Spinoza, IV.

6.Inciso kantiano.

7.Vuelta.

8.Lo civil.

9.Tres apéndices.

10.De nuevo Kant.

11.Tardomodernidad.

Libro: H. Fränkel, “Poesía y Filosofía de la Grecia Arcaica”

01/07/2013 2 comentarios

Fnakel Poesía y FilosofíaEn este libro, Hermann Fränkel aborda el desarrollo del pensamiento griego arcaico a través de sus textos, iniciando el análisis con Homero y finalizando con Pindaro. En ese arco se dibuja el perfil de una época concreta que siempre ha sido subestimada en favor de la época clásica que ayudó a preparar. Fränkel estudia los textos de los poetas y pensadores arcaicos tratando de quitarles esa impronta de antecesores e intentando comprenderlos desde sí mismos, como expresión de un momento de la evolución del pensamiento griego. El libro deviene así un estudio pormenorizado de la lírica griega arcaica, que se contextualiza y se contrapone a la épica anterior y que se conjuga con el surgimiento de nuevas esferas cognoscitivas como la medicina, la geografía o la física. Las fronteras entre “filosofía” y “poesía” se ponen en cuestión, dada la retroalimentación, cuando no identificación, entre ambas. El tramo final dedica un pormenorizado y reseñable análisis a Píndaro, en cuanto conclusión a la vez que máxima expresión del periodo arcaico. La época clásica tomará el camino abierto por Simónides, pues “desde la región a la que Píndaro había subido, desde esas alturas con su aire fino y la ardiente luz que arroja sobre las cosas el valor de los valores, ya no hay caminos hacia nuevas moradas” (p. 470). Destaca, además, la presencia de un índice sistemático al final del libro, donde los contenidos se organizan en bloques, frente al orden cronológico que sigue una lectura lineal del libro.

En la era arcaica de Grecia, antes de que aparecieran obras filosóficas, la lírica es la forma literaria característica, como lo fue la épica para la edad anterior, y en gran medida lo será la tragedia en el comienzo de la edad clásica.
¿Qué ocurrió, y qué significado tiene, para que pasase a cultivarse la canción breve en lugar de la larga epopeya?
Además del cambio en la extensión, el poema lírico no remite al pasado, como hace la recitación del cantor anónimo, llenando agradablemente las horas de ocio con las leyendas tradicionales de los viejos tiempos, sino que se centra en la personalidad del hablante, en el tiempo de su producción y en las circunstancias detalladas de su origen. La poesía lírica está, en cierto sentido, al servicio del “día” y es “efímera”. (…)
El “día” es para Homero la única medida, cuyo ritmo organiza el fluir continuo de los sucesos épicos y, por eso, es el concepto temporal al que se puede atribuir un contenido positivo y determinado (= el tiempo en el que…): “Vendrá el día en el que la sagrada Ilión caerá”; “Si fuera joven y fuerte como en el día en que…”; “el día del destino”; “el día de regreso al hogar”; “el día de la esclavitud”; “el día sin piedad” (aísimon, nóstimon, doúlion, neleès hêmar). El “día” así concebido recibe su carácter del suceso que tiene lugar en él, identificándose incluso con él. (…) El nuevo giro que aporta la lírica no radica en que se crea en la posibilidad de sustraerse al día (e. d., los sucesos y circunstancias), sino más bien en la sensación de sentirse sometido al día en todos los sentidos. (pp. 137-138)

Libro: Hermann Fränkel, Poesía y Filosofía de la Grecia Arcaica.
En: A. Machado Libros, Madrid, 2004. Trad. de Ricardo Sánchez Ortiz de Urbina. 515 págs.

Contraportada: Estudiar la poesía griega en el marco del pensamiento y el pensamiento en el marco de la poesía, analizar la formación y desarrollo de la lírica, la configuración de conceptos elaborados por los poetas, también y en primer términos por los grupos sociales; investigar las relaciones entre poesía, mito y filosofía, cómo los conceptos adquieren su perfil concreto en el paso de una a otra, en ese diálogo que mantienen a lo largo de los siglos; tomar conciencia del papel que juega el pensamiento científico en la determinación de las concepciones del mundo elaboradas y expuestas por poetas y filósofos… He aquí uno de los rasgos de este libro ya clásico y por tantas razones ejemplar.
H. Fränkel estudia el desarrollo de la poesía en la Grecia Arcaica, desde Homero hasta Píndaro. Hay un antes y un después del libro de Fränkel, que alcanza en algunas partes niveles todavía no superados: los análisis de Homero, de Heráclito o de Píndaro no pueden ser a este respecto olvidados. El autor no se limita a contrastar o a comparar: estudia la incidencia de la poesía en la filosofía y viceversa, la incidencia del mito, y advierte cómo se establece una densa articulación a través de la cual evoluciona una compleja concepción del mundo, una concepción en la que, muchas veces, nos reconocemos, de la que, al menos parcialmente, somos herederos…, de la que también somos, ya, distantes.
La claridad de Fränkel, la nitidez de su lenguaje y su argumentación –que nunca sacrifica los matices en aras de teorías generales, pero que nunca pierde de vista la globalidad–, son una delicia para el lector, que percibe cómo ante él desfila un mundo de acción y pensamiento, de virtud y violencia, de dioses, héroes y hombres.

Índice:

Prólogo 1ª ed.
Prólogo 2ª ed.

I. La literatura griega arcaica: su conservación y su aparente origen

II. Homero
1. Los cantores y sus epopeyas
2. Lenguaje, verso y estilo
3. El material
4. Dioses y Poderes
5. Dioses y hombres
6. El hombre homérico
7. El nuevo tono de la Odisea y el final de la épica

III. Hesíodo
1. El poeta
2. Teogonía
3. Las Eeas y el poema post-hesiódico del Escudo
4. Trabajos y días

IV. La lírica antigua
1. El fundador: Arquíloco
2. La elegía bélica y la elegía política: Calino y Tirteo
3. Alcmán, lírico coral
4. La lírica de Lesbos:
-Safo
-Alceo
5. La burguesía jonia:
-Semónides
-Mimmnermo
-Hiponacte
6. Solón de Atenas

V. Periodo de crisis: Literatura religiosa y filosofía
1. La crisis de la literatura. Los siete sabios. Aristeas y Ferécides
2. Los himnos homéricos
3. La filosofía pura: Tales, Anaximandro, Anaxímenes y Pitágoras

VI. La nueva lírica
1. Íbico (y Estesícoro en retrospectiva)
2. Anacreonte
3. Simónides

VII. Filosofía y ciencia empírica al final del periodo arcaico
1. Jenófanes
2. Los comienzos de las ciencias empíricas: medicina, geografía e historia
3. Parménides
4. Heráclito

VIII. El final de la lírica arcaica
1. La poesía del periodo de transición
2. Teognis
3. Píndaro y Baquílides:
-Los poetas y su oficio de líricos corales; los epinicios de Simónides
-Dos breves epinicios de Píndaro
-El mito en la lírica coral
-Poemas ligeros
-El pensamiento de Píndaro
-Los “poderes” de Píndaro
-El arte de Píndaro
-Los últimos poemas de Píndaro

IX. Retrospectiva y Prospectiva

X. Índices
1. Índice sistemático
2. Índice de palabras griegas
3. Índice alfabético

Libro: F. Martínez Marzoa, “Interpretaciones”

01/05/2013 4 comentarios

marzoaNuevo libro de Felipe Martínez Marzoa que se asemeja, en forma y en temática, al de Distancias. El hilo central del libro es la noción de interpretación y el modo como ésta ha de plantearse rigurosamente, aunque no se encontrará ningún capítulo que trate expresamente de este asunto, en la consideración de que solo en su ejercerse sobre algo puede mostrarse el acto de interpretar. Los “interpretandos” de este libro se hallan estructurados en dos grandes bloques: del capítulo 1 al 8, se recorren una serie de textos griegos, desde la Odisea hasta el Critón, profundizando en análisis desarrollados y esbozados en libros anteriores como La cosa y el relato o El decir griego, entre otros; los cuatro últimos capítulos profundizan, sin embargo, en la lectura de la literatura castellana que el autor presentó en su libro La soledad y el círculo, entrando esta vez a examinar textos como El libro de Aleixandre, el Libro de Buen Amor o las Novelas ejemplares. El propio autor remarca en el Prólogo la condición de anteriores a la Modernidad de todos los casos tratados, emplazándonos a futuras publicaciones que explicarán la razón de esta acotación epocal.

En la parte griega, varios de los textos elegidos para ser materia de los toques interpretativos aquí reunidos no están entre lo más habitualmente citado, alegado y discutido de sus respectivos autores o géneros. Ello puede ser debido en cierta medida a que el autor del libro persevere en la terquedad de intentar orientar la atención más a cómo se interpreta un texto que al interés por determinadas figuras (personajes, situaciones) a las que todo el mundo, con o sin hermenéutica, se refiere de vez en cuando. Pero también influyen otros al menos dos factores. Primero, que el autor ya no tiene por deuda el dar a conocer las líneas básicas de cómo entiende, en contexto con lo ahora o en otros momentos presentado, aquellas figuras, situaciones y conexiones más frecuentemente alegadas, pues ya ha escrito bastante al respecto. Y, segundo, que quizá no siempre lo menos mencionado sea menos importante.

Libro: F. Martínez Marzoa, Interpretaciones.
En: Abada, Madrid, 2013. 133 págs.

Contraportada: La selección de motivos para pinceladas interpretativas cuya secuencia constituye este libro, más que interpretar esta o aquel “objeto” al cual por unas u otras razones se dirigiese nuestro interés, busca algo concerniente al propio acto de interpretar, el cual, por cierto, tampoco puede volverse él mismo tema o asunto, sino sólo ejercerse con algún interpretando.

Índice:

Prólogo.
1. Una estructura de la Odisea.
2. El Ayante de Sófocles.
3. Edipo en Colono.
4. Los acarnienses.
5. “Misterios”.
6. Las tetralogías atribuidas a Antifonte.
7. A propósito del “Critón”.
8. El libro de Alexandre.
9. Inciso.
10. A propósito del Libro de Buen Amor.
11. En la “vía muerta”.

Libro: W. Jaeger, “La teología de los primeros filósofos griegos”

05/04/2013 4 comentarios

1Jaeger-LaTeologíadelosPrimerosFilósofosG-forro-2011-lvea.inddLas traducciones directas suelen generar la confusión semántica que se denomina “falso amigo”. Si esto es así al traducir de una lengua moderna a otra, el lío es enorme si hacemos lo mismo con palabras del griego antiguo, ya que aquí se está expuesto no sólo a la posible divergencia semántica sino también a un salto histórico-epocal que debería más bien prevenir frente a cualquier supuesta inmediatez con el texto. De este modo, la tarea hermenéutica es asumir esa distancia y mediatizar el texto para que sea accesible.
En este libro de 1947, La teología de los primeros filósofos griegos, se recogen una serie de conferencias de 1936 de Werner Jaeger (ampliadas con notas) donde acomete esta empresa hermenéutica enfrentándose a una interpretación de los llamados “presocráticos” en clave del cientificismo del XIX que ha venido perpetuándose hasta nuestros días. Dicho de un modo bastante simplificador, esta interpretación vierte la palabra griega physikoí, usada por Aristóteles para referirse a sus más antiguos predecesores, por la más moderna de “físicos”, insertando a estos pensadores en una serie de referencias y contraposiciones que, como demuestra Jaeger en el libro, les son más bien extrañas. El libro comienza centrándose en desmentir esta visión de la “física milesia” como un anticipo de la investigación física moderna; para ello, asume la tarea de mostrar el aspecto “teológico” que las especulaciones presocráticas indudablemente poseen y que pone en tela de juicio su inserción en las relaciones de independencia e incluso de disputa que poseen las categorias modernas de “ciencia” y “religión”. Seguidamente, las conferencias redondean esta perspectiva de la temprana filosofía griega prolongando los análisis hasta llegar a la antesala del pensamiento platónico-aristotélico: la sofística. El camino que se dibuja desde Tales de Mileto hasta Protágoras, pasando por Anaxágoras, Parménides, Empédocles, Heráclito, etc., muestra la correlación entre los pensamientos de estos autores y la literatura y las prácticas religiosas de su contexto.

Ya desde los tiempos de Aristóteles viene siendo uno de los convencionalismos de la historia de la filosofía fijar la vista en estos pensadores desde una perspectiva que hace resaltar sus logros como cultivadores de la ciencia natural. Aristóteles los llamaba los physikoí (en el sentido antiguo del término), lo que a su vez llevó a modernos intérpretes del siglo XIX a tomarlos por los primeros físicos (en sentido moderno). A los adelantados de la ciencia natural bien podía perdonárseles, parecía, el haber mezclado sus grandes y nuevas intuiciones científicas con otros elementos, semimitológicos: era la tarea del espíritu histórico moderno separar estos rasgos unos de otros y seleccionar como verdaderamente importantes las ideas científicas que puedan considerarse como una anticipación de nuestra propia ciencia empírica. (…) En su afán de probar la modernidad de los presocráticos, dichos representantes han menoscabado con frecuencia, y hasta olvidado, el aspecto de los primeros filósofos por el que se interesa este libro al acercarse a ellos dentro de la perspectiva del origen de la teología natural. (…)
Si la posición del pensamiento presocrático en la historia de la filosofía griega necesita de revisión y complemento en este sentido, no puede menos de resultar afectada también nuestra manera de ver sus relaciones con la religión griega. La teología de los primeros filósofos los presenta como una parte no menos importante de la historia de la religión griega que de la historia de la filosofía.(…) Por lo mismo debe ser una de nuestras principales finalidades dar a la religión de los filósofos –y no sólo a la de los pensadores presocráticos– un lugar realmente positivo en nuestro esfuerzo por comprender cómo se desarrolló la religión griega. Antes de poder hacer esto debidamente, necesitamos primero adquirir una idea más adecuada de la forma específica que toma el pensamiento religioso cuando entra en la etapa de la especulación filosófica independiente.
(pp. 13-14)

Libro: Werner Jaeger, La teología de los primeros filósofos griegos.
En: Fondo de Cultura Económica, México, 1952.

Contraportada:
Werner Jaeger, el genial autor de Paideia, consumó una tarea analizadora de alcance y rigor trascendentales con este ensayo, cuya consagración como obra clásica ha sido determinada por su esclarecedor punto de partida para conocer los orígenes de la filosofía griega.
Frente a los investigadores de la escuela positivista y los adversarios de esta escuela, unos y otros alejados diametralmente en sus criterios obre la esencia del pensamiento cosmológico de Grecia, destaca el hecho de que las revolucionarias ideas desarrolladas por los primeros pensadores griegos acerca de la naturaleza del universo tuvieron un efecto directo sobre su manera de concebir lo que llamaron, en un sentido nuevo, “Dios” o “lo divino”. El estudio de este efecto conforma la investigación que aborda Jaeger y su desarrollo a través de la edad heroica del pensamiento heleno hasta la aparición de los sofistas.
La teología de los primeros filósofos griegos no pretende ofrecer una historia completa de aquel primer periodo, sino parcelarlo a fin de analizar sus aspectos decisivos.

Índice:

Prefacio.
I. La teología de los pensadores griegos.
II. La teología de los naturalistas milesios.
III. La doctrina de Jenófanes sobre Dios.
IV. Las llamadas teogonías órficas.
V. El origen de la doctrina de la divinidad del alma.
VI. El misterio del Ser según Parménides.
VII. Heráclito.
VIII. Empédocles.
IX. Los pensadores teleológicos: Anaxágoras y Diógenes.
X. Teorías sobre la naturaleza y el origen de la religión.

Libro: J. P. Vernant, “Mito y religión en la Grecia antigua”

27/11/2012 1 comentario

Historiador de la Grecia antigua, los escritos de J. P. Vernant, y los de su escuela (Vidal-Naquet, Detienne…) son esenciales para profundizar en ese periodo tan importante para la filosofía, por cuanto se asiste en él nada menos que a su surgimiento. Los libros de este autor permiten problematizar y complejizar el cuadro de supuestos anacrónicos que maneja el lector medio, a la vez que enseñan y demuestran una metodología rigurosa. En este breve libro, Vernant recoge varios análisis de aspectos de la “religión griega” afrontando dos escollos, “cristianizar” el fenómeno religioso y, al mismo tiempo, no anular fenómenos distintos al modelo cristiano. Este proceso de modular nuestras representaciones de lo religioso se impone si queremos entender el contexto histórico-cultural en el que hace su aparición lo que más adelante llamaremos “filosofía”; un contexto en el que los “theologoí” no son un Tomás de Aquino o un Francisco Suárez, sino, en palabras de Aristóteles, un Homero o un Hesiodo. En esta diferencia trata de encajarse este libro.

El historiador de la religión griega debe, entonces, navegar entre dos escollos. Debe cuidarse de “cristianizar” la religión que estudia, interpretando el pensamiento, las conductas y los sentimientos del griego que se entrega a sus prácticas piadosas en el marco de una religión cívica, superponiéndolos al modelo del creyente de hoy, que asegura su salvación personal, en esta vida y en la otra, en el seno de una Iglesia única, con potestad para dispensarle los sacramentos que hacen de él un fiel. Pero también debe guardarse de insistir en las diferencias, de que las oposiciones entre los politeísmos de las ciudades griegas y los monoteísmos de las grandes religiones del Libro le induzcan a descalificar los primeros, a retirarlos del plano religioso para relegarlos a otro ámbito, incorporándolos, como han llegado a hacerlo los partidarios de la escuela antropológica inglesa, siguiendo a J. G. Frazer y J. E. Harrison, a un fondo de “creencias primitivas” y de prácticas “mágico-religiosas”. Las religiones antiguas no son ni menos ricas espiritualmente, ni menos complejas y organizadas intelectualmente que las actuales. Son distintas. Los fenómenos religiosos tienen múltiples formas y orientaciones. La tarea del historiador es exponer lo que la religiosidad de los griegos puede tener de específico, en sus contrastes y analogías con los otros sistemas, politeístas o monoteístas, que regulan las relaciones de los hombres con el más allá. (pp. 6-7)

Libro: Jean-Pierre Vernant, Mito y religión en la Grecia antigua.
En: Ariel, Barcelona, 1991.

Contraportada: La forma de ensayo que he elegido no me invitaba a recordar disensiones entre especialistas ni a lanzarme a una controversia erudita. Mi ambición se limitaba a proponer una clave de lectura para comprender la religión griega. Mi maestro Louis Gernet tituló la gran obra, siempre actual, que consagró al mismo tema Le Génie grec dans la religion. En este pequeño volumen he querido hacer patente al lector lo que de buena gana llamaría el estilo religioso griego.

Índice:

Introducción.

Mito, ritual e imagen de los dioses.
-La voz de los poetas.
-Una visión monteísta.
-La interpretación del mito.

El mundo de los dioses.
-Zeus, padre y rey.
-Mortales e inmortales.

La religión cívica.
-Los dioses y los héroes.
-Los semidioses.

De los hombres a los dioses: el sacrificio.
-Comidas de fiesta.
-Las astucias de Prometeo.
-Entre bestias y dioses.

El misticismo griego.
-Los misterios de Eleusis.
-Dionisos, el extraño extranjero.
-El orfismo. En busca de la unidad perdida.
-Huir fuera del mundo.

Libro: H.-G. Gadamer, “El inicio de la filosofía occidental”

19/10/2012 2 comentarios

Conjunto de lecciones impartidas en 1988 por Hans-Georg Gadamer en Italia, recogidas por Vittorio de Cesare. En ellas, Gadamer se propone acercarse al inicio de la filosofia griega a través de contextualizar la aparición de los fragmentos presocráticos en las obras de Platón y Aristóteles, extrayendo de las citas el sentido que podían tener más allá de las intereses que presentan argumentalmente dentro de los textos. Así pues, tras analizar el problema del principio y explicar el método que seguirá, Gadamer nos presenta el contexto argumentativo en que se presentan las principales menciones platónicas de la filosofía presocrática, centrándose especialmente en el Fedón y en el Sofista. Después pasará a analizar la función de la doxografía en Aristóteles y a esbozar una lectura del Poema de Parménides en base a los análisis de las lecciones precedentes.

¿Cómo definir, pues, respecto a Dilthey y a la Problemsgreschichte, mi perspectiva de investigación y de interpretación? Yo la llamo Wirkungsgeschichte, historia de los efectos o de las determinaciones y Wirkungsgrechichtlches Bewusstsein, conciencia de la determinació histórica. Esto significa, sobre todo, que no es cierto que estudiar un texto o una tradición dependa de una elección nuestra. Esta libertad, este distanciamiento respecto del objeto estudiado, no existe. Nosotros mismos estamos en el curso de la tradición, no nos encontramos en la distancia soberana en la que se sitúan las ciencias naturales para experimentar y teorizar. (…)
También el concepto de “método” debe cambiar desde el momento en que no existe un sujeto en una posición privilegiada. La palabra “método”, en el sentido que le ha otorgado Descartes, presupone la convicción de su carácter único como guía de la verdad. (…)
Por lo demás, la inadecuación del concepto de método como garantía de objetividad [en las ciencias del espíritu] aparece con toda evidencia cuando afirmo que la única aproximación al tema de los presocráticos es estudiar a Platón y Aristóteles, cuyos textos se conservan, y ver qué cuestiones se han planteado y en qué sentido. Esta no es una tarea fácil, especialmente por lo que se refiere a Platón. Se realiza concretamente sólo estudiando los textos en que Platón y Aristóteles hablan de sus predecesores, teniendo en cuenta que aquéllos no han trabajado con la perspectiva de nuestra investigación histórica, sino porque estaban motivados por intereses propios, por su propia búsqueda de la verdad, que en los dos presentaba caracteres comunes, pero también diversos. Por eso en este momento entra en juego el significado conjunto de la filosofía platónica y de la aristotélica. Sólo cuando hemos comprendido, por ejemplo, qué significa el hecho de que la crítica de Aristóteles considera a Platón como un pitagórico, sólo entonces podemos leer lo que Aristóteles dice sobre los presocráticos.
(pp. 32-36)

Libro: Hans-George Gadamer, El inicio de la filosofía occidental.
En: Barcelona: Paidos, 1995.

Contraportada: En su papel de gran maestro del pensamiento contemporáneo que nunca ha dejado de dialogar con los clásicos para poder comprender la modernidad, Gadamer hace revivir para nosotros, en las páginas de este libro, todo el esplendor del inicio de la filosofía occidental. Y para ello no sólo recurre a sus grandes intérpretes –Platón y Aristóteles–, sino también a los protagonistas –Tales de Mileto y Anaximandro, Parménides y Anaxágoras—, e incluso a quienes posteriormente nos han transmitido este “inicio” a través de profundas reflexiones: sobre todo, Hegel y Heidegger. De este modo, nos introduce en una experiencia concreta de la hermenéutica filosófica, una verdadera “fusión de horizontes” en la que, entre improvisaciones y descubrimientos inéditos, acaban entrelazándose el análisis filológico, la investigación histórica y la reflexión teórica.

Índice:

I. El sentido del inicio.
II. La aproximación hermenéutica al inicio.
III. El terreno sólido: Platón y Aristoteles.
IV. El problema del alma en el Fedón.
V. El alma entre la naturaleza y el espíritu.
VI. Del alma al logos: el Teeteto y el Sofista.
VII. El planteamiento doxográfico de Aristóteles.
VIII. El pensamiento jónico en la Física de Aristóteles.
IX. Parménides y las dóxai brotòn.
X. Parmenides y el ser.

A %d blogueros les gusta esto: