Archivo

Archive for the ‘Discusiones’ Category

Video (youtube): Pablo López Álvarez en “filosofía en la calle”

15/12/2015 6 comentarios

Entrevista (html): “Apuntes para una discusión sobre El orden de El Capital” (L. Alegre, C. Fernández Liria, E. Maura, J. Muñoz)

18/01/2013 Deja un comentario

Eduardo Maura y Jacobo Muñoz entrevistan a Luis Alegre Zahonero y Carlos Fernández Liria a propósito de su libro de 2010 El orden de El Capital.

Nosotros hemos intentado algo muy específico: demostrar que nuestra defensa del proyecto político de la Ilustración no solo cabe en El Capital de Marx, sino que es, además, el mejor hilo conductor para entenderlo. Creo que la cosa se puede resumir un poco bruscamente así: nosotros no somos comunistas para ser comunistas, sino para ser republicanos. Somos comunistas porque nos parece que el comunismo es la única forma de poner en libertad un orden republicano, es decir, un una comunidad de ciudadanos libres, iguales, e independientes material y civilmente. Eso lo hemos defendido siempre hasta la saciedad. En El orden de El Capital , lo que hacemos es mostrar que nuestro planteamiento encaja perfectamente con el de Marx. Pero ello implica que nuestra investigación se sitúe en el mismo plano que la obra de Marx. Y creo que estaremos de acuerdo en que el planteamiento de El Capital no es un planteamiento histórico. Lo que se juega ahí son estructuras, estructuras históricas, por supuesto, pero lo que prima en Marx no es contar las historias, sino sacar a la luz las estructuras. Él mismo dice que su labor es en primer lugar analítica, echa de menos incluso los reactivos químicos para poder separar bien todo eso que en la historia está siempre mezclado e interferido. Así es que creo que nosotros nos dedicamos un poco a lo mismo.

En cuanto a eso que dices de que el capitalismo y el estado de derecho tienen demasiados vínculos históricos como para soslayarlos, hay que tener en cuenta que la tesis que más tozudamente hemos defendido es que ambas cosas son más bien enteramente incompatibles. También hemos aludido al motivo por el que históricamente aparecen tan mezclados: se trata de un espejismo de la mirada política, de una ilusión de ciudadanía perfectamente diagnosticable y que solo se sostiene por lo introducción de una ficción jurídica -que, por ejemplo, Kant rechazaría de plano-: la de otorgar la condición “ciudadana” a una población proletarizada que carece por definición del atributo básico de la ciudadanía, la independencia civil. La historia puede hacer todas las piruetas que quiera, pero lo que es incompatible es incompatible. Eso sí, es muy cierto que lo que nosotros hemos defendido podría venir acompañado de una historia bien contada del asunto. Eso es esencial: contar bien lo que pasó para poder denunciar la ficción que la historia ha consolidado en la ideología dominante. A nosotros, por ejemplo, la forma en la que Antoni Domènech o Florence Gauthier entienden la historia de la revolución francesa nos ha fascinado. Y la clave está en negar que sea cierto que lo que ahí se está jugando sea una revolución burguesa con la que saldrían triunfantes el derecho y el capitalismo como dos caras de lo mismo. No: la burguesía acaba más bien con la revolución, derrotando el derecho y dando alas al capitalismo. El éxito de la burguesía es la derrota de la Ilustración. Para ver triunfar la Ilustración habrá que esperar a una hipotética victoria del comunismo. Lo que nos hace falta no es la superación de lo moderno, la postmodernidad, ni siquiera un comunismo que venga a crear un “hombre nuevo” y una sociedad inesperada más allá de todo lo previsto. Lo que nos hace falta es más modernidad, la modernidad misma, la modernidad al fin. En suma: la modernidad que fue derrotada cuando triunfó la burguesía.

Entrevista (html): “Apuntes para una discusión sobre El orden de El Capital” (L. Alegre, C. Fernández Liria, E. Maura, J. Muñoz)
En: Pasajes. Revista de pensamiento contemporáneo.

Conferencia (youtube): Q. Racionero y G. Bueno, “La filosofía de Gustavo Bueno”

31/12/2012 4 comentarios

Conferencia del 2 de marzo pertenciente al ciclo impartido en el colegio de Doctores y Licenciados de Madrid en torno a la filosofía de Gustavo Bueno los días 22 de febrero al 5 de marzo de 1999. Participantes: D. Gustavo Bueno, D. Quintín Racionero. Moderador: D. José A. Freijo.

Video (youtube): J. M. Navarro Cordón, F. Duque, “Heidegger: debate final”

30/05/2012 5 comentarios

Artículo (html): J. Brown, “Sobre naufragios y teratologías” (reseña de S. Alba Rico y C. Fernández Liria, “El naufragio del hombre”)

22/05/2012 Deja un comentario

Reseña de John Brown del libro El naufragio del hombre (Hiru, Hondarribia, 2010) de Santiago Alba Rico y Carlos Fernández Liria. John Brown expone en ella las líneas generales del texto comentado, así como las distancias que establecería una posición “anti-estatalista” y “comunista” como la suya frente a la “estatalista” y “republicana” de los autores. Un buen recurso para entrar en un debate que se repite insistentemente en la izquierda filosófica. Otras entradas que inciden sobre el particular: Artículos (PDF): polémica M. Galcerán-C. Fernández Liria & L. Alegre; Videos (online): Congreso “¿Qué es comunismo?” (28, 29, 30 de Noviembre y 1, 2, 5 de Diciembre, 2011).

Esta triple articulación de revolución, reforma y conservación plantea una serie de problemas pues se mantiene a un nivel de abstracción sumamente elevado que recaba el consenso general con demasiada facilidad. Los problemas empiezan cuando se pasa a lo concreto. En primer lugar, en cuanto se refiere a la revolución social, lo que no está nada claro es qué tipo de cambios en la propiedad se pretende introducir: ¿se trata de socializar los medios de producción, de descentralizar la propiedad de estos o de establecer formas comunistas de libre acceso universal a los bienes comunes productivos?. Las dos primeras fórmulas implican un poder estatal garante de la propiedad, la tercera excluye en general tanto el poder estatal como la propiedad. Esto hace que no sean compatibles entre sí. Se puede optar o bien por la propiedad y el Estado, o bien por los comunes y una organización comunista de la sociedad. Todo parece indicar que, en el marco de la tradición republicana que nuestros autores reivindican, la opción está muy clara: si el capitalismo es la imposibilidad de las instituciones, toda institución es en algún modo anticapitalista y coexiste mal con el reino del capital. De ahí que se reivindique el Parlamento, pero sin precisar, de nuevo qué contenido tendría. No es lo mismo, en efecto, un Parlamento en el marco de una estructura de poder representativa como el actual, que pretende representar a individuos aislados, unificándolos en los poderes del Estado que hacen de ellos un pueblo que un órgano de gobierno de deliberación y gobierno comunista sin función representativa que representa y media intereses parciales (no particulares) dentro de una sociedad que combate la escisión entre lo público y lo privado y no encierra al individuo en esta última esfera. En la primera forma, la de la democracia parlamentaria, la función de representación da lugar a una desaparición de lo representado. The King is the people, decía Hobbes. El Parlamento es el pueblo, nos dicen hoy. En ambos casos la actividad política del ciudadano termina con la elección de sus representantes. El órgano de despolitización generalizada que es el Parlamento seguiría ejerciendo la misma función en condiciones “socialistas” de producción. Sin embargo, no se vé en el texto la más mínima propuesta para modificar el carácter representativo del Parlamento, por mucho que en la historia se hayan conocido otras formas de institucionalidad democrática sumamente distintas de las que conocemos en el capitalismo. La democracia griega, en la que los cargos políticos fundamentales no se elegían (se echaban a suertes entre ciudadanos iguales) y el gobierno no pretendía representar a los individuos, tal vez nos fuera más útil si queremos realmente pensar una democracia postcapitalista. En cuanto a las demás instituciones republicanas a las que se reconoce una función técnica neutra comparable a la de una “máquina de hilar”, parece que también deben conservarse: “El Parlamento, los Tribunales, la Escuela o incluso la Policía: lo que estas cosas son bajo las condiciones capitalistas no es lo que les corresponde ser. Estas ideas no son una idea tan mala como para que tengan que ser objeto de una revolución. Probablemente bastaría con reformarlas, pues cristalizan, en realidad, auténticos progresos de la razón”.
La burguesía y las demás clases capitalistas se han equivocado, por lo tanto, y si se han dotado para ejercer su dictadura de clase de un Estado y de los demás aparatos con que reproducen su dominación, resulta que no son los buenos aparatos, porque el capitalismo es incompatible con cualquier tipo de institución. Por conversión, estos aparatos que no son los buenos aparatos para la burguesía, se convierten en óptimos marcos para la existencia política de una sociedad postcapitalista que preservaría a la vez el acervo del neolítico y el proyecto de la Ilustración. Esto es imposible afirmarlo en serio: ¿acaso el mercado no es una institución? ¿Acaso se sostendría el mercado generalizado, el mercado en el que se vende fuerza de trabajo, un solo día sin el funcionamiento de los aparatos de poder, no sólo de Estado, que los reproducen? El capitalismo tiene instituciones sólidas como rocas y que está dispuesto a defender por todos los medios. El mercado no se opone al Estado y a la atomización de los individuos que caracteriza a las relaciones mercantiles: desde Hobbes y Locke sabemos que ambos están en correlación biunívoca. El Leviatán suprime la guerra interior para reproducir el orden del mercado, la libertad de los modernos, el mercado, y esto lo sabemos desde los fisiócratas, es base segura para la dominación explícitamente despótica del Soberano.

Artículo (html): John Brown, Sobre naufragios y teratologías (reseña de S. Alba Rico y C. Fernández Liria, “El naufragio del hombre”)
Fuente: rebelion.org

Entrevista (html): M. Ferraris y G. Vattimo, “¿Seguimos siendo postmodernos?”

30/03/2012 Deja un comentario

Entrevista realizada por Maurizio Ferraris a Gianni Vattimo, publicada en la revista Ñ. Ambos conversan desde puntos de vista diferentes, discutiendo sobre los aspectos actuales de la teoría postmoderna. La traducción corre a cargo de Cristina Sardoy.

Hace once años, mi dorado librito La sociedad transparente tuvo una segunda edición con un capítulo agregado escrito después de la victoria de Berlusconi en las elecciones. Yo ya constataba la “desilusión” a la que te referís; y reconocía que si no se daba esa prescindencia de la perentoriedad de lo real que había prometido el mundo de la comunicación y los medios masivos contra la rigidez de la sociedad tradicional, era sólo a causa de una permanente resistencia de la “realidad”, pero justamente en la forma del dominio de poderes fuertes (económicos, mediáticos, etcétera). Por lo tanto, toda la cuestión de la “desmentida” de las ilusiones posmodernas es sólo una cuestión de poder. La transformación posmoderna alcanzada realistamente por quien consideraba las nuevas posibilidades técnicas no se logró. De este “hecho”, me parece, no debo aprehender que el modernismo es una mentira; sino que estamos a merced de poderes que no quieren que la transformación sea posible. ¿Cómo confiar en la transformación, empero, si los poderes que se le oponen son tan fuertes?

Entrevista (html): Maurizio Ferraris y Gianni Vattimo, ¿Seguimos siendo postmodernos?

Video (online): Para Todos, La 2 – Debate ¿Para qué sirve pensar? (J. L. Pardo, J. Romeo, J. de los Santos)

11/11/2011 1 comentario

Programa emitido en La2 el 23 de junio de 2010.

¿Para qué sirve pensar? ¿Nos hace más felices, o más desgraciados? ¿Es posible no pensar? Hoy les proponemos reflexionar sobre una actividad que, como respirar, no dejamos de hacer en ningún momento: siempre estamos pensando, aunque a veces ni nos demos cuenta. Como decía Descartes, pienso, luego existo. Pero, ¿existimos porque pensamos? Reflexión y debate con José Luís Pardo, Filósofo y Ensayista, Catedrático de Filosofía de la Facultad de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid, Premio Nacional de Ensayo y autor de una amplia obra escrita, su último libro publicado es Nunca fue tan hermosa la basura… Juan Romeo, Doctor en Medicina, especialista en Neurología y en Psiquiatría, ha ejercido como Catedrático Agregado en la Universidad Autónoma de Barcelona; y Jorge de los Santos, Artista Plástico y colaborador habitual de esta tertulia sobre Filosofía de Vida.

Video (online): Para Todos, La 2 – Debate ¿Para qué sirve pensar? (J. L. Pardo, J. Romeo, J. de los Santos). Duración 25 min.

Artículo (pdf): L. Althusser, “Ensayo y propósito. Sobre la objetividad de la historia (Carta a Paul Ricoeur)”

01/09/2010 2 comentarios

Artículo crítico con Paul Ricoeur de Louis Althusser donde, a modo de carta, polemiza con él con motivo del artículo “Objectivité et subjectivité en histoire”.

Me refiero, claro está, a una ciencia en general, y no sólo a la ciencia histórica o a las ciencias humanas, pues, cuando oigo comentar estas antinomias de la historia, no puedo menos que pensar en aquellos cartesianos terriblemente apurados ante el regalo del segundo sol que les hicieron los astrónomos. ¿Cómo conciliar el sol del campesino y el sol del astrónomo? Había un sol de más: el de la ciencia, completamente incapaz de eliminar la imagen del otro, de lograr que se le «mirara» de modo distinto a como si estuviera a «doscientos pasos». ¡Qué problema! Ni Dios bastaba para sacarles de ese apuro. A decir verdad, sólo había un sol de más para los nostálgicos de la percepción, para quienes, como creían en el otro, temían perder su sol, situado a doscientos pasos, y esperaban, así, que el astrónomo recreara ese mismo sol; no veían, me atrevería a decir, que ese segundo sol no sustituía ni eliminaba al primero, sino que por alejado y en otro nivel que estuviese, permitía entender el sol inmediato y actuar sobre sus efectos. ¡No había un sol de más ni para los astrónomos ni para los físicos ni para toda aquella dinámica estirpe de «dueños y poseedores de la naturaleza»! En nuestros días, como entonces, lo que se propone y opone más o menos conscientemente a la ciencia histórica es esa misma tarea absurda de producir un segundo sol, que sea hermano y doble del primero, de producir, mediante no se sabe qué milagro, una segunda historia, que sea la historia inmediata, viva, presente… Y como, evidentemente, no se encuentra en la ciencia histórica esa primera historia, se hace de esto un motivo de queja. Se reprocha (más o menos conscientemente) a la ciencia histórica que no sea la historia inmediata, la historia «vivida», la historia del «hombre», de la «libertad». Más aún, se le reprocha que impida ver el sol a doscientos pasos, es decir, que impida a los hombres ser libres, vivir la vida en su «contingencia», disfrutar del arte como un objeto estético, querer la moral moralmente, en resumen, se reprocha a la historia científica que amenace a los hombres con privarles de los encantos o de los dramas de la vida inmediata, porque sólo capta de ellos la necesidad y las leyes.

Artículo (pdf): Louis Althusser, Ensayo y propósito. Sobre la objetividad de la historia (Carta a Paul Ricoeur).
En: Cuaderno gris, Nº. 2 (1997), pags. 115-126

Artículo (pdf): F. León Florido, “kaí kathólou hoútos hóti prôte. P. Aubenque / A. de Muralt: una polémica conceptual sobre la metafísica aristotélica”

11/08/2010 2 comentarios

Artículo de Francisco León Florido en donde se expone el conflicto interpretativo que, a propósito de la Metafísica de Aristóteles, existe entre las lecturas de Pierre Aubenque (especialmente en su El problema del ser en Aristóteles) y André de Muralt (entre otros sitios, en su artículo Comment dire l’être? Le problème de l’être et de ses significations chez Aristote, publicado un año después de la obra de Aubenque), centrándose, principalmente, en las posiciones de uno y otro en torno a la doctrina de la analogía. El artículo es útil para estar al tanto de la polémica, pero no trasciende los límites de la comunicación doxográfica de ella.

El estatuto que le concede Aristóteles a esta anunciada ciencia “universal porque primera” (kaí kathólou hoútos hóti prôte) plantea, en efecto, un problema que divide a los aristotelistas en dos grupos relativamente bien definidos. El dualismo está hoy eminentemente representado por la influyente obra de Pierre Aubenque, quien ha consagrado una visión abierta de la filosofía aristotélica, opuesta a la versión tradicional procedente de la escolástica. Aubenque escinde la investigación físico-ontológica de la investigación teológica, concluyendo el carácter “aporético”, no sistemático y problemático de la metafísica aristotélica. Frente a esta interpretación aporética se encuentran los investigadores que defienden una interpretación unitarista, quienes, dentro de una amplia gama de matices, han tratado de fundar una imagen más o menos sistemática del pensamiento aristotélico.
Retomamos aquí este debate entre unitaristas y dualistas, a partir de una lectura de la metafísica aristotélica vertebrada sobre la analogía del ser, tal como ha sido defendida por André de Muralt, en polémica con la enérgica negación por parte de Aubenque de la existencia de tal doctrina en los textos del propio Aristóteles.

Artículo (pdf): F. León Florido, kaí kathólou hoútos hóti prôte. P. Aubenque / A. de Muralt: una polémica conceptual sobre la metafísica aristotélica.
En: Anales del Seminario de Historia de la Filosofía, Vol. 19 (2002): págs. 197-225.

Abstract: En este artículo nos ocupamos de la polémica conceptual entre la lectura de la metafísica de Aristóteles que hace el profesor suizo André de Muralt, que se vertebra sobre la doctrina analogía del ser, y la interpretación de Pierre Aubenque, que defiende una interpretación aporética, que niega la presencia de tal doctrina en los textos aristotélicos. Esbozaremos, por tanto, dos imágenes muy distintas del pensamiento aristotélico. El Aristóteles de Aubenque es un filósofo que fracasa en su pretensión científica y que acaba reconociendo la imposibilidad de unificación de la ciencia física y la ciencia de los principios, inaugurando un pensamiento del límite y del ideal inalcanzable de la perfecta univocidad, lo que constituye el problema del ser que no alcanza una solución. El Aristóteles de Muralt es el artífice de la invención del discurso metafísico, que se estructura sistemáticamente, proveyendo los temas, los conceptos y las grandes líneas de fuerza que en su desarrollo analógico impulsarán el nacimiento de las diversas formas del pensamiento occidental.

Palabras clave: aristotelismo, polémica conceptual, teología, analogía, sistema, método

Artículo (pdf): P. Ricoeur, “Estructura y hermenéutica”

21/07/2010 5 comentarios

Artículo de Paul Ricoeur donde critica el método estructuralista como filosofía y, en particular, el libro El pensamiento salvaje de Levi-Strauss, por ser un modo de explicación que requiere la comprensión hermenéutica. Se propone asimismo una parcialidad del libro mencionado al tratar únicamente el ejemplo “totémico”, descuidando el tipo “kerigmático” de mito.

El estructuralismo pertenece a la ciencia, y no encuentro actualmente un enfoque más riguroso y fecundo que el estructuralismo en el nivel de intelección que le corresponde. La interpretación de la simbólica sólo merece llamarse hermenéutica en la medida en que constituye un segmento de la comprensión de uno mismo y de la comprensión del ser; fuera de esta labor de apropiación del sentido, no es nada. La hermenéutica, en este sentido, es una disciplina filosófica. Mientras el estructuralismo tiende a guardar las distancias, a objetivar, a separar de la ecuación personal del investigador la estructura de una institución, de un mito o de un rito, el pensamiento hermenéutica se sumerge en lo que se ha dado en llamar «el círculo hermenéutico» del comprender y del creer, lo cual lo descalifica como ciencia y lo cualifica como pensamiento meditativo. No hay, pues, por qué yuxtaponer dos maneras de comprender; la cuestión es más bien enlazarlas, como lo objetivo y lo existencial (¡o lo existenciario!). Al ser la hermenéutica una fase de la apropiación del sentido, una etapa entre la reflexión abstracta y la reflexión concreta, al ser una recuperación mediante el pensamiento del sentido que se halla en suspenso en la simbólica, sólo puede considerar que la labor de la antropología estructural es un apoyo, y no algo rechazable; sólo nos apropiamos de aquello que antes hemos mantenido a distancia para considerarlo. Esta consideración objetiva, que los conceptos de sincronía y de diacronía ponen en práctica, es la que quiero llevar a cabo con la esperanza de hacer que la hermenéutica pase de una intelección ingenua a una intelección madura, mediante la disciplina de la objetividad.

Artículo (pdf): P. Ricoeur, Estructura y hermenéutica.
En: Cuaderno gris, Nº. 2 (1997), pags. 49-74.

La siguiente entrevista de P. Ricoeur (y otros) a Levi-Strauss (en pdf) continua con esta polémica:
Entrevista (pdf): C. Lévi-Strauss, Respuestas a algunas preguntas.
En: Cuaderno gris, Nº. 2 (1997), pags. 437-456.

PD: esta polémica ha sido comentada y pensada en un artículo anteriormente reseñado de J.-F. Lyotard.

A %d blogueros les gusta esto: