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Archive for the ‘Ricoeur’ Category

Artículo (pdf): J. Pérez de Tudela, “Historia y visibilidad: sobre un Ricoeur (no tan) olvidado”

24/11/2010 2 comentarios

Artículo de Jorge Pérez de Tudela sobre Paul Ricoeur donde se pone de relieve los vínculos, sin perjuicio de las diferencias, entre éste y la fenomenología, al hilo del libro “Á l’école de la Phénoménologie”, recopilación de artículo de P. Ricoeur en torno a Husserl y la fenomenollogía: “entre otros, «Husserl et le sens de l’histoire», de 1949; «Méthode et tâche d’une phénoménologie de la volonté», de 1931; «Sur la phénoménologie», de 1953; «Kant et Husserl», 1945-55; «Sympathie et respect», de 1954, y «L’originaire et la question-en-retour dans la Krisis de Husserl», muy posterior en el tiempo a los anteriores (1980)”. De este modo, el artículo se convierte en una exploración de la proximidad entre las aparentemente distantes hermenéutica y fenomenología.

Frente al legado de la fenomenología, efectivamente, Ricoeur adopta una postura que nada tiene de sencilla. En un primer momento, desde luego, se podría llegar a pensar que alguien que se alinea con las tesis de la hermenéutica habrá de tener por superado el intento, crucial para los husserlianos, de buscar el verdadero fundamento, como apuntamos, en la línea de la intuición, en la línea del más puro «ver». Podría aducirse incluso, en esta misma línea de interpretación, que la fenomenología habría de ser incapaz, por sí misma, de proporcionar aquellos aspectos complementarios y propiamente «existenciales» de la interpretación del mundo y de la auto-interpretación del hombre que Ricoeur, como leímos, habría tenido que buscar en la órbita del llamado «existencialismo cristiano», más volcado en última instancia hacia la raíz «hebrea» que hacia la raíz «griega» de la reflexión. ¿O no habría de ser necesariamente ciega para «lo humano» —signifique eso lo que signifique— una filosofía de base subjetiva que, lejos de representar ninguna mutación brusca de la historia, aparece como heredera de Descartes, de Hume, de Kant? Los límites de la fenomenología, ¿no serán los mismos que los del cogito cartesiano? Dicho en otros términos, y retomando la cuestión que más arriba se planteaba: ¿no habrá de ser desesperada, para una filosofía del cogito, del retorno radical al ego como principio de fundación de todo ser, el intento de fundar una filosofía de la historia? Respondamos a ambas preguntas, como parece imprescindible, que sí; pero, entonces, ¿cómo es que Ricceur ha seguido considerando que en el gesto fenomenológico se encuentra algo que conviene aprender?

Artículo (pdf): Jorge Pérez de Tudela, Historia y visibilidad: sobre un Ricoeur (no tan) olvidado.
En: Cuaderno gris, , Nº. 2 (1997), pags. 401-410.

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Artículo (pdf): J. M. Navarro Cordón, “Sentido y estatuto de la ontología hermenéutica”

17/11/2010 2 comentarios

Artículo de Juan Manuel Navarro Cordón donde se intenta poner de relieve la ontología “subyacente”, “matricial”, al pensamiento de Paul Ricoeur, especialmente en su obra Sí mismo como otro: una “ontología dialéctica de la alteridad”, título con el que el autor trata de explicitar las conexiones más o menos implícitas que en la dicha obra de Ricoeur se plantean entre la hermenéutica y la ontología. El artículo anuncia una “segunda parte” titulada “Dialéctica y alteridad” de la cual no tenemos noticia, asi que si alguno de vosotros conoce dónde encontrarla, agradeceríamos la colaboración.

Llevaría a una grave confiísión pensar que el entrelazamiento de hermenéutica y ontología consiste en que un buen día la hermenéutica, ya de cuerpo entero, se abre o gira a la ontología, ya de cuerpo entero también (aunque por lo arcaico y ajado de su compostura más justo sería hablar de cuerpo descompuesto, casi de cuerpo presente), para encontrar en ella un «fundamento» en que descansar y reposar sus correrías efectúales de unos mundos a otros. Como si al genuino y definitorio carácter metodológico y epistemológico (erkenntnistheoretisch) de la hermenéutica se le añadiese o adjuntase un respaldo ontológico. Lo que sucede es justo lo contrario: la hermenéutica (y en rigor lo hermenéutico) viene requerida e impuesta desde la exigencia de lo real por mor de su menesterosa estructura ontológica. Es la falla ontológica de la existencia del je suis en cuanto siendo en el mundo, es la consecuente imposibilidad de ser sí mismo (en el modo siempre precario en que puede llegar a serlo) sin el estar ya diferenciado y diferenciándose en lo otro de sí en cuanto otro, y es, por tanto, el sueño imposible de «una intuición de sí por sí» que entregue inmediatamente lo propio de nosotros mismos en la clara transparencia de nuestro ser, es todo ello, cuando menos, lo que impone la hermenéutica (lo hermenéutico) como el carácter propio en que es lo que hay: expropiándose y apropiándose en la alteridad relacional de relata. «Relata», esto es, relatos referidos, traídos y traspasados; y también «los puestos en la relación» y a la relación expuestos. A esa urdimbre de «relata» y relación, que mantiene re-ferida una multiplicidad en la re-iterada diferencia, la llamamos dialéctica.

Artículo (pdf): Juan Manuel Navarro Cordón, Sentido y estatuto de la ontología hermenéutica.
En: Cuaderno gris, Nº. 2 (1997), pags. 239-266.

Entrevista (pdf): P. Ricoeur, “Ontología, dialéctica y narratividad”

26/10/2010 1 comentario

Entrevista de Gabriel Aranzueque a Paul Ricoeur con motivo de la publicación en castellano de su libro Sí mismo como otro.

La ontología sigue siendo para mí la cuestión última. No digo marginal, sino siempre interrogativa, al final de una investigación cuyo centro no es la ontología, sino lo que he llamado antropología filosófica, es decir, una interrogación sobre lo que constituye la humanidad del hombre. Voy a mostrarle cómo conduce esto a la ontología. Pongo cada vez más el acento en la noción de capacidad, de poder, en lo que el hombre puede hacer y también en lo que no puede hacer: poder hablar, poder actuar, poder ser responsable de sus actos, etc. Veo aquí el punto de partida de una posible reflexión ontológica en torno precisamente a la noción de poder. En este punto, se produce una intersección de la antropología y de la ontología. Sólo en el plano ontológico se alcanza la raíz de lo que el hombre puede y no puede hacer. Lo que sigue siendo el punto final de la antropología constituye el punto de partida de la ontología: ¿qué significa poder? Y, en este punto, me encuentro con la gran tradición de la ontología desde Aristóteles hasta Schelling, es decir, con los filósofos que han puesto el acento más en la noción de potencialidad que en la de sustancia. Se trata de una orientación en la ontología que reapareció con el conatus de Spinoza y en Leibniz con la idea de potencia; orientación que era muy diferente a la que predominó en la Edad Media.

Entrevista (pdf): Paul Ricoeur, Ontología, dialéctica y narratividad.
En: Cuaderno gris, Nº. 2 (1997), pags. 423-436.

Artículo (pdf): L. Althusser, “Ensayo y propósito. Sobre la objetividad de la historia (Carta a Paul Ricoeur)”

01/09/2010 2 comentarios

Artículo crítico con Paul Ricoeur de Louis Althusser donde, a modo de carta, polemiza con él con motivo del artículo “Objectivité et subjectivité en histoire”.

Me refiero, claro está, a una ciencia en general, y no sólo a la ciencia histórica o a las ciencias humanas, pues, cuando oigo comentar estas antinomias de la historia, no puedo menos que pensar en aquellos cartesianos terriblemente apurados ante el regalo del segundo sol que les hicieron los astrónomos. ¿Cómo conciliar el sol del campesino y el sol del astrónomo? Había un sol de más: el de la ciencia, completamente incapaz de eliminar la imagen del otro, de lograr que se le «mirara» de modo distinto a como si estuviera a «doscientos pasos». ¡Qué problema! Ni Dios bastaba para sacarles de ese apuro. A decir verdad, sólo había un sol de más para los nostálgicos de la percepción, para quienes, como creían en el otro, temían perder su sol, situado a doscientos pasos, y esperaban, así, que el astrónomo recreara ese mismo sol; no veían, me atrevería a decir, que ese segundo sol no sustituía ni eliminaba al primero, sino que por alejado y en otro nivel que estuviese, permitía entender el sol inmediato y actuar sobre sus efectos. ¡No había un sol de más ni para los astrónomos ni para los físicos ni para toda aquella dinámica estirpe de «dueños y poseedores de la naturaleza»! En nuestros días, como entonces, lo que se propone y opone más o menos conscientemente a la ciencia histórica es esa misma tarea absurda de producir un segundo sol, que sea hermano y doble del primero, de producir, mediante no se sabe qué milagro, una segunda historia, que sea la historia inmediata, viva, presente… Y como, evidentemente, no se encuentra en la ciencia histórica esa primera historia, se hace de esto un motivo de queja. Se reprocha (más o menos conscientemente) a la ciencia histórica que no sea la historia inmediata, la historia «vivida», la historia del «hombre», de la «libertad». Más aún, se le reprocha que impida ver el sol a doscientos pasos, es decir, que impida a los hombres ser libres, vivir la vida en su «contingencia», disfrutar del arte como un objeto estético, querer la moral moralmente, en resumen, se reprocha a la historia científica que amenace a los hombres con privarles de los encantos o de los dramas de la vida inmediata, porque sólo capta de ellos la necesidad y las leyes.

Artículo (pdf): Louis Althusser, Ensayo y propósito. Sobre la objetividad de la historia (Carta a Paul Ricoeur).
En: Cuaderno gris, Nº. 2 (1997), pags. 115-126

Artículo (pdf): J. Derrida, “La retirada de la metáfora”

30/08/2010 1 comentario

Artículo de Derrida donde comenta una nota insuficientemente expuesta, según él, de su libro La mitología blanca. La metáfora en el texto filosófico, nota que concierne a ciertos pasajes de Heidegger y que le permite contestar a la lectura crítica de su libro sobre la metáfora de Paul Ricoeur, realizada en la obra La metáfora viva (ya reseñado aquí).

¿Por qué, entonces, volver a los usos de la metáfora? ¿Y por qué privilegiar, en ese retorno, el texto firmado con el nombre de Heidegger? ¿Cómo se vincula este problema de los usos con la necesidad de privilegiar el texto heideggeriano en esta época de la metáfora, retirada en suspenso y retorno acentuado del trazo que delimita un contorno? Una paradoja agudiza esta pregunta. El texto heideggeriano nos ha parecido ineludible, a otros y a mí mismo, desde el momento en que se trataba de pensar la época mundial de la metáfora en la que decimos encontrarnos, si bien Heidegger sólo ha tratado la metáfora como tal y con ese nombre de forma muy alusiva. Y algo significará esta escasez. Por ello hablo del texto heideggeriano: lo hago para subrayar con un trazo suplementario que, para mí, no se trata sólo de considerar las proposiciones enunciadas, los temas y las tesis a propósito de la metáfora en cuanto tal, el contenido de su discurso, que trata de la retórica y de este tropo, sino más bien de su escritura, de su tratamiento de la lengua y, más precisamente, de su tratamiento del trazo, del trazo en todos los sentidos: más precisamente aún, del trazo como palabra de su lengua, del trazo como encentadura que rasga la lengua.

Artículo (pdf): J. Derrida, La retirada de la metáfora.
En: Cuaderno gris, Nº. 2 (1997), pags. 209-238.

Libro: P. Ricoeur, “La metáfora viva”

20/08/2010 8 comentarios

Obra de Paul Ricoeur compuesta de ocho estudios que compendian los resultados de un seminario en la Universidad de Toronto en 1971. Estas investigaciones pretenden ejecutar, al hilo de la noción de “metáfora”, un trayecto que arranca con la retórica clásica (entidad lingüística: nombre), pasa por la semiótica y la semántica (entidad lingüística: frase) y llega hasta la hermenéutica (entidad lingüística: discurso). Con la Retórica aristotélica como “filo de navaja” entre dos concepciones opuestas de la metáfora, se hace un repaso a la tradición retórica occidental asi como un análisis de las corrientes actuales, fundamentalmente el estructuralismo, para abrir un punto de vista específicamente hermenéutico de la misma que fundamente una diferencia entre el discurso poético y el discurso filosófico.

Este estudio es fundamentalmente una defensa de la pluralidad de los modos de discurso y de la independencia del discurso filosófico en relación con las proposiciones de sentido y de referencia del discurso poético. Ninguna filosofía procede directamente de la poética: esto se demuestra en el caso, aparentemente más desfavorable, de la analogía aristotélica y medieval. Ninguna filosofía procede tampoco de la poética por vía indirecta, incluso bajo el ropaje de la metáfora “muerta” en la que podría terminar la colisión denunciada por Heidegger entre meta-físico y meta-fórico. El discurso que intenta recuperar la ontología implícita al enunciado metafórico es otro discurso. En este sentido, fundar lo que se ha llamado verdad metafórica es también limitar el discurso poético. De esta manera, este último queda justificado en el interior de su circunscripción. (pág. 13)

Libro: Paul Ricoeur, La metáfora viva.
En: Ediciones Cristiandad, Editorial Trotta, Madrid, 2001. (Ed. original: Éditions du Seuil, París, 1975)

Contraportada: El estudio del lenguaje es un modo privilegiado para descubrir cómo la capacidad del hombre está íntimamente unida a su creatividad y nos revela una verdad íntima del hombre. Éste es el objetivo de este libro, uno de los estudios más completos de su autor, Paul Ricoeur, uno de los mayores especialistas mundiales de la conexión entre hermenéutica del lenguaje y antropología.

Índice:

Introducción

ESTUDIO PRIMERO. ENTRE RETÓRICA Y POÉTICA: ARISTÓTELES
1. Desdoblamiento de la retórica y la poética
2. Núcleo común a la poética y la retórica: “la epífora del nombre”
3. Un enigma: metáfora y comparación (eikôn)
4. El lugar “retórico” de la lexis
5. El lugar “poético” de la lexis

ESTUDIO II. EL OCASO DE LA RETÓRICA: LA TROPOLOGÍA
1. El “modelo” retórico de la tropología
2. Fontanier: primacía de la idea y de la palabra
3. Tropo y figura
4. Metonimia, sinécdoque, metáfora
5. La familia de la metáfora
6. Metáfora forzada y metáfora de invención

ESTUDIO III. METÁFORA Y SEMÁNTICA DEL DISCURSO
1. El debate entre semántica y semiótica
2. Semántica y retórica de la metáfora
3. Gramática lógica y semántica
4. Crítica literaria y semántica

ESTUDIO IV. METÁFORA Y SEMÁNTICA DE LA PALABRA
1. Monismo del signo y primacía de la palabra
2. Lógica y lingüística de la denominación
3. La metáfora como “cambio de sentido”
4. La metáfora y los postulados saussurianos
5. El juego del sentido: entre la frase y la palabra

ESTUDIO V. METÁFORA Y NUEVA RETÓRICA
1. Desviación y grado retórico cero
2. El espacio de la figura
3. Desviación y reducción de desviación
4. Funcionamiento de las figuras: el análisis “sémico”

ESTUDIO VI. EL TRABAJO DE LA SEMEJANZA
1. Sustitución y semejanza
2. Momento “icónico” de la metáfora
3. Proceso a la semejanza
4. Defensa de la semejanza
5. Psicolingüística de la metáfora
6. Icono e imagen

ESTUDIO VII. METÁFORA Y REFERENCIA
1. Los postulados de la referencia
2. Alegaciones contra la referencia
3. Teoría de la denotación generalizada
4. Modelo y metáfora
5. Hacia el concepto de “verdad metafórica”

ESTUDIO VIII. METÁFORA Y DISCURSO FILOSÓFICO
1. Metáfora y equivocidad del ser: Aristóteles
2. Metáfora y “analogia entis”: La onto-teología
3. Meta-fórico y meta-físico
4. Intersección de las esferas de discurso
5. Explicitación ontológica del postulado de la referencia

PD: artículos ya reseñados de Ricoeur relacionados con el libro:

Artículo (pdf): P. Ricoeur, “Retórica, poética y hermenéutica”

Artículo (pdf): P. Ricoeur, “Hermenéutica y semiótica”

Artículo (pdf): P. Ricoeur, “Estructura y hermenéutica”

Artículo (pdf): P. Ricoeur, “Hermenéutica y semiótica”

09/08/2010 7 comentarios

Artículo de Paul Ricoeur que establece las relaciones entre la hermenéutica y la semiótica, reflexionando sobre los límites de esta última.

Desde una perspectiva hermenéutica, todos los sistemas semióticos han de considerarse mediaciones en el corazón de una experiencia, en el sentido fuerte y pleno de la palabra. Al poner así el acento en el papel de mediación de los sistemas semióticos, la filosofía hermenéutica postheideggeriana se bate en dos frentes. Por una parte, se opone a todas las filosofías de lo inmediato, de lo no-mediatizado, ya sea en la tradición del cogito cartesiano o de la intuición husserliana, con el objeto de afirmar el carácter originariamente lingüístico de la experiencia humana y, en consecuencia, el hecho de que toda experiencia humana está mediatizada por signos. Éste es el primer frente. Pero hay un segundo frente, que afecta más directamente a la presente discusión: la hermenéutica se opone a toda hipóstasis de cualquier sistema de signos, que desembocaría en la eliminación de la función del lenguaje, consistente en decir nuestro ser-en-el-mundo, en elaborarlo lingüísticamente como un nuevo modo de ser-en-el-mundo. Esta doble implicación polémica de la amplia definición de hermenéutica que propongo deja ya entrever que en su segmento crítico, en el sentido que dije antes, a saber, en su reflexión sobre los supuestos de las ciencias semióticas, la filosofía hermenéutica puede verse obligada a decir «sí» y «no» a esta ciencia. a la semiótica como método y técnica de análisis que exige la abstracción del texto, -y una abstracción perfectamente fundada, como intentaré mostrar-. No a la semiótica cuando se convierte en la ideología del texto en sí. Por consiguiente: a la abstracción del texto, no a la hipóstasis del texto.

Artículo (pdf): P. Ricoeur, Hermenéutica y semiótica.
En: Cuaderno gris, Nº. 2 (1997), pags. 91-106.

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