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Libro: M. Morey, “El orden de los acontecimientos. Sobre el saber narrativo”

22/02/2012 6 comentarios

De la mano de una distinción entre un saber de índole positivo-técnica y otro saber narrativo, el autor, Miguel Morey, va recorriendo distintos momentos de la historia y la literatura para llegar a delimitar la figura del nihilismo actual, como un momento histórico donde la distinción mencionada se encuentra prácticamente reducida a uno de sus polos, para descrédito del otro, el del saber narrativo. La época griega, el Robinsón de Defoe o El Señor de las Moscas son utilizados como etapas del recorrido.

Ante un acontecimiento como el cantado por Homero, y que podríamos recoger en su forma más pobre como “Patroclo ha muerto”, el filósofo se empeñará por descontextualizar los elementos que lo singularizan, desposeerlo de sus coordenadas espacio-temporales, desencarnarlo, y enfrentarse de ese modo con lo que de eterno (o ideal, si se prefiere: intempestivo) opera en el centro del acontecimiento. Su pregunta se dirigirá entonces hacia aquello que constituye el problema engarzado en el corazón del acontecimiento –hacia su sentido: aquello que nos permite reconocerlo como una cosa que pasa y cuyo pasar posible dormía ya en el seno del ser del lenguaje tanto como en el corazón en toda cosa. ¿Qué es el morir? –se preguntará entonces. Ni Patroclo ni Hector, ni lo pasado ni el futuro serán de su incumbencia –sino ese infinitivo, el morir, que constituye el problema que está continuamente por pensar.
Si nos preguntáramos ahora por cómo procede el narrador ante el acontecimiento, deberíamos reconocer que la proposición “Patroclo ha muerto” no es una lectura neutra o ingenua del acontecimiento, sino que es ya, a despecho de su carácter prosaico, una frase narrativa. Es posible que todavía no sea un cantar, pero ya es un contar –es efecto de una determinación narrativa del qué de lo que ocurre: átomo o embrión de un relato posible. Y narrar, entonces, no consistirá sino en desplegar las circunstancias, antecedentes y consecuencias de lo que esta sentencia nos enuncia.
Tanto el narrador como el filósofo, aunque sean diferentes sus estrategias discursivas, aspiran a la universalidad: al saber. Pero si el esquematismo que hemos propuesto fuera cierto habría que convenir, no sólo que el saber narrativo es históricamente anterior al pensar filosófico, como el mito precede al logos, sino que también lo es lógicamente –algo así como si el saber narrativo fuera el suelo inevitable para los vuelos de la lucidez. Y es que lo que da que pensar al filósofo no es el acontecimiento en el modo como hierve en el seno impreciso del devenir, sino que su asombro se levanta frente a la determinación narrativa de este acontecimiento — y su preguntar apuntará a lo que se dice que ha ocurrido: a los criterios de determinabilidad puestos en obra, desde un orden de los acontecimientos supuesto o implícito, para determinar de este modo y no de cualquier otro el qué de lo que ocurre.
Y es que el acontecimiento no es un dato originario, como podría suponerse en un momento de ingenuidad. Cualquier cosa que pasa no es un acontecimiento –no todo lo que (nos) pasa cuenta, ni merece ser contado. El acontecimiento presupone así una constitución de sentido previa, desde donde se decide qué es y qué no es un acontecimiento — desde donde se determina el qué de lo que pasa. El acontecimiento presupone cierto orden narrativo desde donde se lo acoge y a cuya medida se recorta, neutralizando algunos de sus rasgos y amplificando otros — es, ante todo, una unidad de sentido que subraya uno de los muchos perfiles que nos ofrece la multiplicidad siempre confusa del devenir. Y es el sentido de esta unidad, en su recurrencia eterna, lo que el filósofo interroga.
(pp. 36-37)

Libro: Miguel Morey, El orden de los acontecimientos. Sobre el saber narrativo.
En: Ediciones Península, Barcelona, 1988. 202 págs.

Contraportada: El orden de los acontecimientos constituye una reflexión sobre cierta imagen del pensamiento: aquel que se propone el esclarecimiento del presente, del sentido y el valor de las cosas que pasan. El mito del náufrago en su isla se nos presentará aquí como una figura fundadora en la genealogía de nuestra modernidad, que da razón del profundo nihilismo actual –el propio de una cultura que sabe que sus mitos son sólo eso: mitos.

Índice:

Del puro acontecer.

La gran ausente.
Grecia, de nuevo.
Amanecer en el desierto.
Verdades y mentiras.
Mito y logos (1).
Enigmas.
Mito y logos (2).
Genealogía de la lucidez.
Lo inesperado.
Un interrogante.
De filósofos y poetas.
En la Caverna.
Economía de la lucidez.
Una sospecha adicional.
Palabras de la tribu.
Pequeña historia de la verdad.
Sobre la mentira.
Pollà pseúdontai aioidoí.
La muerte de Patroclo.
De la videncia.
Cámara oscura.
Eppur
El poeta y el sabio.
Juego y violencia: la sentencia de Anaximandro.
¿Son todos los hombres mortales?
Q. E. D.
Sed magis amica veritas.
Teoría de la amistad.
La risa del cretense.
Sic.
Érase una vez.
Casi una parábola.
Llega el de la Triste Figura.
Sueños de un visionario.
La lógica de la ilusión.
Excessere omnes
La era del recelo.
Die Dichter lügen zu viel.
The meaning & the use.
De te fabula narratur.
Los despiertos y los dormidos.
La virtud griega.

Las enseñanzas de Robinsón.

El nómada y el náufrago.
La fábula del sentido común.
El tiempo recobrado.
¿Cautiverio o reinado?
El otro Robinsón.
Camino de Santiago.
El juego del Tarot.
Viernes, la isla y Dios.
La línea del horizonte.
Paideia.
Después de la Bomba.

La lógica del espantapájaros.

El Señor de las Moscas.
Aventura en la isla.
La Isla del Coral.
La estructura de la acción.
El gesto de Caín.
Unos y otros.
Sentido común y conciencia empírica.
Dos soberanías.
La lógica de la soberanía.
El espantapájaros.
En el principio era el crimen.
Última prórroga.

Libro: J. L. Pardo, “El cuerpo sin órganos. Presentación de Gilles Deleuze”

13/12/2011 12 comentarios

En este libro, José Luis Pardo ofrece una nueva versión de la filosofía deleuziana, tras su temprano Deleuze: Violentar el pensamiento (Cincel, 1990; se reeditará próximamente en Pre-Textos). El título coincide plenamente con un ciclo de conferencias recientemente impartido por el mismo autor, de modo que es de esperar una continuidad en el tratamiento.

Lo que el lector va a encontrar a continuación no es una reconstrucción interna (aunque requerirá de él un estricto internarse en Deleuze sin condiciones ni restricciones) ni una interpretación externa (aunque se le pedirá también que se aleje de Deleuze hasta una distancia casi infinita), no pretende una inmersión en el pensamiento deleuziano en busca de su motivo fundamental, aquel aspecto nuclear desde el cual podrían explicarse todos los demás por encadenamientos simples o complejos, y tampoco un sacar a la superficie aquellas dimensiones de su pensamiento que nos resulten más útiles, más aprovechables o más compatibles con algún otro proyecto diferente del suyo (si es que pudiera hablarse de tal cosa) o simplemente con las necesidades de nuestro propio tiempo. En un sentido, es totalmente cierto que, como Deleuze decía, hay que confiar en el pensador a quien se estudia si se le quiere comprender, pero en otro esta fe resulta de todo punto inconveniente. Es nefasto, por ejemplo, tomar en serio aquello de la “caja de herramientas” (el autor de estas líneas espera que, como él, algunos de sus lectores estén literalmente hastiados de eso que alguien ha llamado “el IKEA del pensamiento”, que toma prestados elementos de aquí y de allá sin la menos consideración para construir monstruos teóricos que, a pesar de su prometedor aspecto, no solamente resultan inútiles sino además horribles y perniciosos para la salud intelectual) y, en general, es nefasto confiar en lo que podríamos llamar las recomendaciones explícitas de un pensador acerca de cómo hay qué pensar, o sea, aquellas indicaciones que se ofrecen a la comprensión del lector de forma aparentemente neutral e inmediata; hay que tener fe, sin duda, pero es necesario que sea una fe ciega: no hay que confiar en lo que el pensador dice, sino en lo que hace. “Seguir” a un pensador, incluso en el sentido de ser uno de sus seguidores, quiere decir seguir su movimiento, el movimiento de su pensamiento. Y esta algo exótica expresión –“seguir el movimiento”– a su vez no debe entenderse en el sentido de “seguir sus etapas”, las fases de su trayectoria, las notas de su melodía o los períodos de su argumentación, con sus variaciones, rupturas y matizaciones, como un espectador que fuera acompañando visualmente el recurrido de un móvil y nombrando o numerando los pasos (1, 2, 3, 4…); no se trata de seguir al móvil en su camino sino de seguir el movimiento (que es algo completamente diferente del móvil), el gesto que una y otra vez se perfila, se dibuja o se difumina sin el menor respeto por los pasos, las etapas, las fases o los puntos, y sin que importe cuál sea el argumento, el tema, el asunto o el problema “acerca del cual” se piensa (la fe iluminada, a diferencia de la ciega, sólo puede fijarse en ese “acerca del cual”). Al menos en el caso de Deleuze, esta observación es esencial, porque toda la originalidad de su pensamiento reside en ese gesto.

Libro: José Luis Pardo, El cuerpo sin órganos. Presentación de Gilles Deleuze.
En: Pre-Textos, Valencia, 2011. 305 págs.

Contraportada: El pensamiento de Gilles Deleuze ha sido uno de los grandes acontecimientos filosóficos de la segunda mitad del siglo XX: hoy ya no puede cabernos duda de eso, debido a la amplitud de la influencia de su obra, a la consistencia con la cual su pensamiento resiste los envites del presente, a su constante reaparición en cada recodo del camino intelectual de nuestro tiempo y, por si esto fuera poco, a la incesante marea bibliográfica que crece alrededor de su nombre a ambos lados del Atlántico. Este libro se propone seguir el movimiento del pensamiento de Deleuze, el modo en que elabora sus materiales y se desplaza de un problema a otro o su manera de construir o destruir las preguntas. Se podría llamar a ese gesto el estilo de un pensador, lo que hace que, incluso aunque desde el punto de vista de un análisis de contenidos su diferencia con otro sea pequeña, se encuentre sin embargo a años luz de distancia desde el punto de vista de su dinamismo característico. Leer a Deleuze es, en buena medida, hacer con él este recorrido experimental por el cual alcanzamos la capacidad de diagnosticar nuestro presente a fuerza de conectar con el movimiento que define la propia, irreductible y no siempre simpática novedad de nuestra época.

Índice:

Introducción: sobre el giro antropocéntrico.

I. EL SER EN CUANTO NO-SER
1. Invertir el aristotelismo (el ser del devenir).
2. Drama en tres actos (otros tiempos).
3. Acto primero: la otra escena (Deleuze y el problema de la expresión).
4. Acto segundo: la condición (tiempos modernos).
5. Invertir el kantismo (sin abandonarse al spinozismo).

II. EL DRAMA DEL TIEMPO
6. Lo intempestivo (el último relevo).
7. Acto tercero: la ficción (la Kehre de 1967).
8. Malos tiempos.
9. El pasado puro.
10. El porvenir puro.
11. Racionalidad y diferencia.

III. CONTRA LA HISTORIA
12. Coincidencias asombrosas.
13. The day Gilles met Félix.
14. El deseo a secas.
15. Idealismo y privatización.
16. Dos dificultades.
17. Poesía e Historia.
18. Un ejemplo salvaje.
19. Más allá del contrato social.
20. Motor inmóvil.

Video (youtube): G. Deleuze, “¿Qué es el acto de creación?”

08/08/2011 1 comentario

Libro: J. L. Pardo, “La metafísica. Preguntas sin respuesta y problemas sin solución”

27/06/2011 7 comentarios

Libro temprano de José Luis Pardo que fue reeditado en 2006 por Pre-Textos, conteniendo una nueva nota a la edición y un quinto capítulo a modo de apéndice. En el libro se repasa el devenir del término “metafísica” y la peculiar historia de la “disciplina” a la que se refiere, sobre todo con vistas a esclarecer el debate suscitado sobre ella en una era que ha querido llamarse post-metafísica. El libro tiene un “pero”, indicado por el propio autor en la nota que antecede a la edición: el tener una visión de la metafísica “excesivamente esquemática y reduccionista”. Aún así, el libro desarrolla un mapa coherente, aún cuando sea quizá algo rígido, de la historia y avatares de ese saber tan raro cuyo estatuto, ya desde Aristóteles o quizá algo más atrás, siempre parece estar puesto en duda y sin embargo siempre parece subsistir de un modo u otro.

Sentimos, pues, la metafísica como un tipo de discurso que comienza con Platón y termina con Hegel (aunque sea, desde luego prologado por los pensadores presocráticos y prolongado por los herederos dialécticos, positivistas y hermenéuticos de la descomposición del sistema de Hegel). Si podemos adjudicar una cierta –problemática– unidad a ese discurso, a pesar de las enormes distancias impuestas por la variación histórica, es, claro está, porque le atribuimos, como habla, una cierta lengua, un código cuyas reglas definen en lo esencial a la «época de la metafísica». Esas reglas, como es manifiesto, sólo pueden establecerse desde afuera, y desde el momento en que la metafísica es ya tenida por una –noble– lengua muerta. Tal parece que ya no resulta posible hacer metafísica con nuestros discursos, sino tan sólo hacer discursos acerca de una metafísica que yace ante nosotros como un hecho (de discurso) absolutamente innegable pero en el que ya no participamos: sólo podemos intentar re-hacerlo o des-hacerlo. La reconstrucción y la desconstrucción se presentan así como las dos principales actitudes filosóficas en la época del pensamiento post-metafísico.

Libro: José Luis Pardo, La metafísica. Preguntas sin respuesta y problemas sin solución.
En: Pre-Textos, Valencia, 2006. 161 pág.

Contraportada: La Metafísica no es una disciplina especial de la filosofía, ni una “parte” o un capítulo del saber entre otros, ni siquiera un estilo de practicar el conocimiento característico de cierto momento histórico; la Metafísica es, para decirlo con palabras de Martin Heidegger, “el pensamiento occidental en la totalidad de su esencia”.
La presenta obra pretende constituir un libro de claves capaz de facilitar el acceso al campo de problemas en el que los más lúcidos pensadores de occidente se han enfrentado durante más de veinte siglos a la cuestión de si es posible otorgar un concepto al ser de lo que hay, pues si es posible la relectura de esos esfuerzos es, hoy más que nunca, el único horizonte en el cual es posible seguir pensando.

Índice:

Nota a la Nueva Edición.

Introducción: La ley de los tres estados.

1. Los usos de la metafísica
1.1. De un accidente terminológico
1.2. De un acabamiento que no termina
1.3. La lengua muerta
1.4. Cuatro rasgos distintivos

2. La escisión en el ser
2.1. El pensamiento mítico
2.2. La primera inscripción
2.3. La ciudad y los poetas
Excursus: tiempo y verdad
2.4. El ser como Idea
2.4.1. Límites de la metafísica (I)
2.5. El ser como Esencia
2.5.1. Límites de la metafísica (II)
2.6. Ser metafísico y poder político

3. Las heridas de la sustancia
3.1. Arversus peripatéticos
3.1.1 El laberinto de la experiencia
3.2. La segunda inscripción
3.2.1 El panóptico de Leibniz
3.3. Adversus dogmáticos
3.3.1. El ser como objeto
3.3.2. El ser como espíritu
3.4 Fin de la historia
Excursus: la metafísica y el Estado

4. La era post-metafísica
4.1. La bella mentira
4.2. Etnografía del pensamiento

Apéndice

Libro: J. M. Navarro Cordón & N. Sánchez Madrid (eds.), “Ética y Metafísica. Sobre el ser del deber ser”

05/12/2010 1 comentario

Libro publicado en 2010 donde se recogen varios artículos sobre la relación entre Ética y Metafísica en diferentes autores como Aristóteles, Kant, Deleuze o Focault, pasando por Gadamer, Arendt e incluso Lacan. Los artículos corren a cargo de Juan Manuel Navarro Cordón, Nuria Sánchez Madrid, Felipe Ledesma Pascal, Pilar Mancebo Pérez, Antonio Dopazo Gallego, María José Callejo Hernanz, Jacinto Rivera de Rosales, Guillermo Valverde López, Soledad García Ferrer, Felipe M. Ignacio Silvero, Carlos Fernández Liria, Luis Alegre Zahonero, Guadalupe González Diéguez, Eduardo Cañas Rello, Fernando Merodio, Jesús González Fisac y Emma Ingala Gómez.

Son, como decíamos, variados los temas, múltiples las lecturas en que se inspiran los autores de estos ensayos y aun heterogéneos sus enfoques, pero en ellos sin duda apreciará el lector una convergencia que en modo alguno es posible atribuir a la casualidad, sino que en todo caso es fruto de la colaboración continuada y aun de la consuetudinaria polémica sostenida a lo largo de años. Por ello, aunque son muchos otros los temas, las lecturas y los enfoques posibles, los que presentamos en este volumen permiten ofrecer una panorámica sobre el asunto de la dimensión ontológica de la praxis notablemente rica y sugestiva. Al menos eso nos parece, confiando en dialogar con los lectores acerca de estas cuestiones.
(p. 16; de: “Presentación”, de J. M. Navarro Cordón)

Libro: Juan Manuel Navarro Cordón & Nuria Sánchez Madrid (eds.), Ética y Metafísica. Sobre el ser del deber ser.
En: Biblioteca Nueva, Madrid, 2010.

Contraportada: Esta obra colectiva se pregunta por la relación entre Metafísica y Ética. Lo hace, ciertamente, desde un supuesto: la reflexión sobre lo fáctico no puede escamotear la falta de lo bueno, la privación de lo justo, la insatisfacción ante la precariedad y la caducidad de las cosas. Quizás ello ocurra porque ese ser racional mortal que es el hombre se resiste a considerar completa y suficiente una teoría sobre el ser de la que haya desaparecido la vara de medir que es la libertad. La libertad no se conforma con que las cosas encajen entre sí, quiere que encajen con lo que deben ser. Siempre disconforme con respecto al orden que parecen seguir por sí mismos los hechos en su decurso histórico y siempre discpliciente frente a las más provechosas componendas fácticas, persiste en ajustar lo real a patrones cuyo ser se expresa precisamente en su carácter ideal y en la radicalidad de sus exigencias. Unas exigencias que son por cierto, ellas también, muy reales exigencias categóricas de ser: como la exigencia de que sea en este mundo, por el concurso de las acciones de los hombres capaces de fundar algo firme y bueno a secas, un poco de justicia, y una distribución de la felicidad que no ofenda a la justicia. Este libro pretende someter este fenómeno del ser de la libertad, que recuerda deudas de ser en el ser, a la mirada de la teoría, probablemente rondando lo intempestivo, pero también prestando oídos a lo que estimamos más necesario para esta época que es la nuestra.

Índice:

Juan Manuel Navarro Cordón: Presentación.

Primera parte. SER, VERDAD Y BIEN

Felipe Ledesma Pascual: El tiempo, buen colaborador. En torno a Aristóteles y el poder de obrar.
1. El problema de la práxis.
2. La acción es movimiento…
…pero no es movimiento, pues ella misma es su propio fin.
3. Luego la acción es actividad…
…pero no es sin más actividad, pues está sujeta a la fortuna.
4. Luego el tiempo es buen colaborador: el poder de obrar y el hábito.

Nuria Sánchez Madrid: Areté, proaíresis y theoría. Los principios de la acción en Aristóteles.

1. El noûs y la configuración de una “segunda naturaleza” para el hombre.
2. De lo eterno en la actividad móvil: deliberación y análisis geométrico.
3. Los fracasos de la acción: el pesar y el arrepentimiento.
4. La práxis y la decisión: contemplación y divinización.

Pilar Mancebo Pérez: Amistad, diálogo y comunidad. Paradigmas de una crítica a la subjetividad en Aristóteles y Gadamer.
1. Diálogo y construcción de lo común.
2. La primacía hermenéutica de la pregunta: dialéctica y especulación.
3. La huida socrática a los lógoi: saber de lo verdadero y saber del alma.
4. Diálogo y comprensión: la amistad como crítica a la subjetividad.

Antonio Dopazo Gallego: Zenón de Elea: los retozos violentos de la metafísica.
1. Una senda detenida.
2. Dos deidades bipolares.
3. La corrupción pedagógica.
4. El lógos sincopado.
5. Ser o no ser no son la cuestión.
6. Componiendo el juego en la violencia.
Apéndice 1: Sobre los principios de las ciencias en Aristóteles.
Apéndice 2: Sobre la refutación aristotélica de las aporías.

Segunda parte. SOBRE SER Y DEBER SER

María José Callejo Hernanz: Matemática y Moral. Propuesta de un punto de partida para el examen del “malentendido” sobre el imperativo categórico.

Jacinto Rivera de Rosales: La razón práctica kantiana.
1. De la razón teórica a la razón práctica.
2. Deseos e inclinaciones.
3. Libertad y razón práctica.
4. La universalidad de la razón práctica.
5. Razón práctica y limitación.

Guillermo Valverde López: Kant y la figura moderna de lo práctico.

Soledad García Ferrer: El problema de la felicidad: lo que ya desde siempre quedó fuera del rigorismo kantiano.

Felipe M. Ignacio Silvero: Moralidad y Eticidad. Sobre el análisis hegeliano acerca de la conexión entre la ética kantiiana y el Terror revolucionario.
1. El punto de vista de la moralidad.
2. La debilidad de la moralidad.
3. Lo que el punto de vista moral trae al mundo: el mal.
4. Uso práctico de la razón y terror revolucionario.

Carlos Fernández Liria: Capitalismo e Ilustración. La mancha pútrida y la astucia de la razón.

Carlos Fernández Liria y Luis Alegre Zahonero: Independencia civil y capitalismo. Sobre el sustrato republicano común a Kant y Marx.

Tercera parte. LIBERTAD, SUBJETIVIDAD Y MAL

Guadalupe González Diéguez: La virgen roja, el ateo virtuoso y las tentaciones de la inversión.
1. La “anomalía”.
2. La gravedad y la gracia en Weil.
3. La gravedad en Spinoza.

Eduardo Cañas Rello: Ética e identidad: en torno al tema de la “banalidad del mal” en Hannah Arendt.

Fernando Merodio: Deleuze y la idea de actividad: el hábito y el territorio.
1. El espacio de la acción.
2. El hábito.
3. El territorio.
4. Hacia la idea de actividad.

Jesús González Fisac: Decir verdadero y libertad en Platón (un análisis desde Foucault). El gobierno de uno mismo, la memoria y la muerte como instancias parresíacas contra la mímesis del alma.
1. Retórica y libertad. Foucault y la filosofía griega.
2. El análisis foucaultiano de la parresía. Éthos y fenomenología del sujeto de enunciación.
3. La parresía como anti-mímesis del alma en Platón. La mímesis y la constitución del sí mismo.
4. Heautocratismo y mímesis del alma. La indomeñabilidad del tiempo y la experiencia de sí.
5. Memoria y dominio de uno mismo.
6. La muerte como cesura y elusión del futuro.
7. Cuidado de uno mismo y prácticas de sí.

Emma Ingala Gómez: Proyecto de una Crítica de la conciencia. Jacques Lacan desde la perspectiva de la filosofía trascendental.
1. Lacan y la filosofía: la cuestión del sujeto.
2. Ontología lacaniana y filosofía trascendental: simbólico, imaginario, real.
3. De los tres registros a la acción: el seminario sobre La carta robada.

Conferencia (audio): J. L. Pardo, “Cuerpo sin órganos: El gesto filosófico de Gilles Deleuze”

03/12/2010 4 comentarios

Audio de las cuatro sesiones del curso de verano PEI Obert julio de 2010 a cargo de José Luis Pardo.

Presentación.
A pesar de su dificultad, el pensamiento de Gilles Deleuze ha demostrado una capacidad de penetración en discursos de todo tipos –incluyendo, por supuesto, el discurso del arte– y una potencia de contagio metafórico que lo convierten en un caso singular dentro de la filosofía contemporánea. Pero ¿en qué consiste esta singularidad? ¿Cómo guiarse entre la multiplicidad de conceptos deleuzianos, expresivos pero nada evidentes, que cualquier lector de teoría va encontrando, no siempre aplicados de manera pertinente? El objetivo de este curso, a cargo de José Luis Pardo, es precisamente familiarizarse con el tipo de movimiento o mecanismo de pensamiento que opera en la obra de Deleuze –es decir, no con sus etapas o trayectoria, sino con su gesto–, tanto en sus monografías como en las obras más metodológicas y en el largo periodo de colaboración con Félix Guattari.

Sesión 1. Drama en tres actos, o del ser como no-ser
Además de hacer una presentación general del plan de las obras de Deleuze, se pondrán en evidencia las tensiones internas que se establecen entre las diferentes instancias del pensamiento de Deleuze y la manera original de «resolverlas», de donde nace el gesto peculiar que caracterizará su trabajo hasta el final.

2. Invertir el platonismo
La inversión del platonismo es, según la consigna que Deleuze recoge de Nietzsche, el programa de la filosofía moderna. El hecho de que la filosofía no haya llegado a ser moderna se debe, según Deleuze, a que sus «modernizadores» oficiales conservaban vínculos estrechos y secretos con el antiguo régimen. La culminación del programa nietzscheano de inversión del platonismo sería, según Deleuze, la única manera de lograr una filosofía genuinamente moderna.

3. Tiempos deleuzianos
Para Deleuze la modernidad en filosofía no puede medirse por ningún parámetro externo a ella, de forma que la concepción de un tiempo genuinamente nuevo (donde lo «moderno» no sea simplemente la continuación de la antigüedad) sólo puede venir de la mano de una concepción genuinamente nueva del tiempo, que Deleuze desarrolla en Diferencia y repetición y Lógica del sentido.

4. Capitalismo y esquizofrenia
En el contexto del Mayo del 68 nació el proyecto de colaboración entre Deleuze y Félix Guattari, que sólo acabaría con la muerte del segundo el 1992, y que empezó con una obra muy peculiar de filosofía política, el Anti-Edipo. En las páginas de esta obra confluyen los proyectos de liberación personal y estética y las revoluciones políticas en una concepción del deseo que pretende sacarlo de su reclusión en la esfera de la privacidad. Mil mesetas, la «continuación», es un intento de construir un «sistema filosófico» a la altura de los tiempos.

Conferencia (audio): José Luis Pardo, Cuerpo sin órganos: El gesto filosófico de Gilles Deleuze.

Artículo (html): G. Deleuze, “Post-scriptum sobre las sociedades de control”

22/06/2010 1 comentario

Artículo de Deleuze sobre el tránsito actual de las “sociedades disciplinarias” a las “sociedades de control”. Traducción del texto francés que apareció en L ‘Autre Joumal Nº 1, mayo de 1990 y fue reproducido en el libro Qu’est-ce que la philosophie? Ed. Minuit. París. 1991.

Es cierto que ya la fábrica utilizaba el sistema de las primas y los incentivos, pero la empresa se esfuerza con mayor profundidad en imponer una modulación de cada salario, en estados siempre metaestables que admiten confrontaciones, concursos y premios extremadamente cómicos. El éxito de los concursos televisivos más estúpidos se debe a que expresan adecuadamente la situación de las empresas. La fábrica hacía de los individuos un cuerpo, con la doble ventaje de que, de este modo, el patrono podía vigilar cada uno de los elementos que formaban la masa y los sindicatos podían movilizar a toda una masa de resistentes. La empresa, en cambio, instituye entre los individuos una rivalidad interminable a modo de sana competición, como una motivación excelente que contrapone unos individuos a otros y atraviesa a cada uno de ellos, dividiéndole interiormente. El principio modulador de que los salarios deben corresponderse con los méritos tienta incluso a la enseñanza pública: de hecho, igual que la empresa toma el relevo de la fábrica, la formación permanente tiende a sustituir al examen. Lo que es el medio más seguro para poner la escuela en manos de la empresa.

Artículo (html): Gilles Deleuze, Post-scriptum sobre las sociedades de control.
En: Revista Polis, nº 11.

Abstract: La tesis central de este artículo es que “los centros de encierro” disciplinarios descritas por Foucault: “cárcel, hospital, fábrica, escuela, familia, atraviesan una crisis generalizada”. Vivimos la decadencia de la “sociedad disciplinaria”, que fue “la sucesora de las sociedades de soberanía”, cuyos fines y funciones eran completamente distintos. Estas surgieron en los siglos XVII y XVIII hasta mediados del XX, y fueron el tema central de las investigaciones de Foucault. La sociedad actual es denominada como “sociedad de control” y éste se ejerce fluidamente en espacios abiertos, en forma desterritorializada, mediante los psico-fármacos, el consumo televisivo, el marketing, el endeudamiento privado, el consumo, entre otras modalidades. Lo esencial en ellas son las cifras fluctuantes e intercambiables como las que muestran el valor de una moneda en las otras, el movimiento incesante del surf que sustituye los deportes lentos y estratégicos como el box. Las fábricas son reemplazadas por las empresas, que son formaciones dúctiles y cambiantes, las máquinas simples por sistemas computarizados de producción y control. La in-dividualidad es sustituida por “divuales” externos, informatizados e informatizables, que se desplazan en un espacio virtual.

Palabras claves: sociedad disciplinaria, sociedad de control, individualidad, fluidez.

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