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Libro: A. Leyte (ed.), “La historia y la nada. 14 ensayos a partir del pensamiento de Felipe Martínez Marzoa”

21/02/2018 Deja un comentario

lahistoriaylanadaColección de artículos editada por Arturo Leyte a modo de homenaje a Felipe Martínez Marzoa. Se trata de una recopilación de artículos que busca ofrecer una muestra del influjo del pensamiento del homenajeado en la investigación filosófica actual. Más allá del prólogo y del epílogo del editor,  la incidencia de Marzoa se revela ambiental, más que tematizada, y los diferentes artículos componen una ejecución coral que visualiza el influjo y la fecundidad del pensamiento de ese autor. El quicio y la oposición entre Grecia y Modernidad, como no podía ser menos, constituye el eje principal del libro, así como del pensamiento de Marzoa, de forma que gran parte de los artículos exploran esa cuestión de un modo u otro. Pero entonces aparece la variedad y cada una de las aportaciones se dirige hacia un nombre u otro, hacia un texto diferente, y ese eje central entonces se dispersa y cobra su verdadero sentido hermenéutico.

Libro: Arturo Leyte (editor), La historia y la nada. 14 ensayos a partir del pensamiento de Felipe Martínez Marzoa.

En: La Oficina de Arte y Ediciones, Madrid, 2017, 297 págs.

Contraportada:

Los textos recogidos en este volumen constituyen un homenaje a la obra de Felipe Martínez Marzoa. Cada uno de ellos puede ser leído de modo independiente. Su índice, sin embargo –sin rótulos temáticos que orienten previamente su lectura– oculta un orden. Este gesto reitera el homenaje a una obra para la que la historia de la filosofía nunca fue considerada una unidad lógica ni cronológica ya constituida, sino una misma cosa caracterizada desde la interrupción y la pérdida. En este sentido, la actualidad de los textos no procede del tema ni de la época, con independencia de que se trate de Grecia o de la modernidad, sino del modo de interpretarlos.

Los textos responden también al título del libro, aunque no obligatoriamente a la pretensión que lo orienta: nombrar bajo una sola fórmula el trayecto del autor al que se rinde homenaje. La historia y la nada tendría que ser leído a partir de esa “y” que une los dos nombres; a partir precisamente del momento en que se produce su intersección completa, quizá cuando por lo tanto uno de los nombres ya sea redundante y solo quepa referirse a la historia o a la nada.

Índice:
  • Arturo Leyte: A propósito de este libro (Prólogo del editor)
  • Aida Míguez Barciela: A propósito de “Of Suicide”
  • Eulàlia Blay Montmany: El círculo
  • Anna Roense: Los asuntos de Clitemnestra
  • Lucas Díaz López: ¿Quién es el Sócrates de Platón? Una lectura de la Apología de Sócrates
  • Josu Zabaleta Imaz: Belleza y teoría en el discurso aristotélico de lo práctico
  • Guillermo Villaverde López: Consideraciones en torno a la noción de estructura y la época moderna
  • José M. García Gómez del Valle: La “tesis” de Kant sobre el ser
  • María José Callejo Hernanz: La unidad absoluta de un fenómeno
  • Paloma Martínez Matías: Hasta el umbral. Heidegger, Hölderlin y el decir del ser
  • Íñigo Galzacorta: Tomar al fin en serio la metafísica
  • Jorge Álvarez Yágüez: Democracia y nacimiento de la política
  • Carlos Fernández Liria: Modernidad y capitalismo
  • Alberto Moreiras: Distancia infrapolítica
  • Guillermo García Ureña: Vía muerta
  • Arturo Leyte: FMM: una fotografía de su obra (Epílogo)

Artículo (pdf): H. Inverso, “Disputas por el método: ἔλεγχος y dialéctica en el Eutidemo de Platón”

09/02/2018 Deja un comentario

El artículo analiza la dualidad que se plantea en el Eutidemo platónico entre los hermanos sofistas, que serían representantes del socratismo megárico, y la figura de Sócrates, quien encarnaría la tradición socrática que quiere instaurar Platón. El artículo se presenta en continuidad con la edición del Eutidemo que el propio autor, Hernán Inverso, y Claudia Mársico publicaron en la editorial Losada (Buenos Aires, 2012). Véase la siguiente reseña de Mariana Gardella en Circe: reseña Eutidemo.

En este horizonte, nos proponemos examinar la construcción del paralelo Sócrates-Marsias en Eutidemo como una metáfora sobre la refutación, poniendo de relieve su
dimensión antierística a partir de la oposición “riesgo”-“trampa” (punto 1). Sobre esta base, estudiaremos la estrategia de incorporación del protréptico a la dialéctica como parte de la propuesta de una dialéctica colaborativa (punto 2). Con este recorrido, estaremos en condiciones de atisbar el modo en que Platón bosqueja la identidad de su enfoque en el complejo entorno de ebullición de líneas teóricas que caracteriza a la primera mitad del s. IV a.C.

Artículo (pdf): Hernán Inverso, “Disputas por el método: ἔλεγχος y dialéctica en el Eutidemo de Platón”

Resumen: Platón delinea la filosofía como una disciplina que supera otros modos discursivos, como la poesía y la retórica, sugiriendo que deben ser transformados y orientados a criterios objetivistas con la dialéctica como parámetro en la cual tiene importancia central el mecanismo de la refutación (ἔλεγχος). El presente trabajo se propone examinar este punto en el Eutidemo, prestando atención a la figura de Marsias para describir a Sócrates e identificar rasgos de la metodología platónica, y, sobre esta base, elucidar la relación entre protréptico y dialéctica en el programa de construcción
de un modelo antierístico.

Palabras clave: método – megáricos – Platón – dialéctica – protréptico

Categorías:Artículos, Grecia, Platón Etiquetas: ,

Artículo (pdf): P. López Álvarez, “Biopolítica, liberalismo y neoliberalismo: acción política y gestión de la vida en el último Foucault”

08/07/2013 1 comentario

Artículo de Pablo López Álvarez sobre el último Foucault y sus análisis sobre el neoliberalismo en el marco de un replanteamiento de la noción de biopolítica. Se analiza las diferencias de planteamiento de las relaciones entre la política y el mercado que existen entre los modelos liberales clásicos y el pensamiento neoliberal del último tercio del siglo XX, detectándose en este último una marcada voluntad anti-intervencionista que vincula la racionalidad estatal con el surgimiento de los totalitarismos europeos. En un artículo anteriormente comentado en este blog, el autor, siguiendo a Neumann, ha proporcionado los fundamentos para entender las raices ideológicas de esa vinculación que, por lo demás, se extiende más allá de los límites del pensamiento neoliberal.

El diagrama de poder que se traza con estos elementos permite, finalmente, discutir el lugar que el Estado ocupa en las formas contemporáneas de crítica del poder, al mostrar que esta nueva racionalidad política se propone «gobernar con la máxima seguridad el mercado y los procesos vitales de la población limitando al mínimo la acción directa del Estado» (Vázquez, 2005, 80). Foucault inscribe en este punto su juicio sobre la fobia al Estado (la phobie d’État) que caracteriza a determinadas posiciones de la crítica social, que convierten en eje de su discurso político la denuncia del poder y de las acciones del Estado. El Estado aparece aquí como una suerte de universal al que se atribuye un dinamismo evolutivo constante y entre cuyas formas –Estado administrativo, Estado benefactor, Estado burocrático, Estado fascista, Estado totalitario– se aprecia una continuidad o parentesco genético.Ignorando el carácter no sustancial del Estado, que ha de pensarse más bien como resultado de la condensación, históricamente diferenciada, de redes y flujos de poder móviles y heterogéneos, la crítica general al Estado se muestra a los ojos de Foucault como una moneda inflacionaria, que acrecienta «el carácter intercambiable de los análisis» y les hace perder especificidad, otorgando una misma base a la interpretación de fenómenos sociales diferentes e incluyendo «en una misma crítica» los campos de concentración nazis y las fichas de la Seguridad Social (Foucault, 2007, 148; 220). Pero sobre todo, esta crítica general al Estado, a su carácter violento, omnipresente y polimorfo, permanece ignorante de su propia genealogía,que remite a un dispositivo ideológico específicamente neoliberal, a un momento histórico preciso –los años 1930-1945– y a una intención explícita de deslegitimar el intervencionismo y el dirigismo políticos y, en general, de «criticar al socialismo» (Foucault, 2007, 221)

Artículo (pdf): Pablo López Álvarez, Biopolítica, liberalismo y neoliberalismo: acción política y gestión de la vida en el último Foucault.
En: Sonia Arribas, Germán Cano, Javier Ugarte (coords.), Hacer vivir, dejar
morir. Biopolítica y capitalismo,
Madrid, CSIC/La Catarata, 2010, pp. 39-61.

Resumen: En «Nacimiento de la biopolítica», curso impartido en el Collège de France en 1978-1979, Michel Foucault analiza las transiciones que se producen entre los diversos modelos históricos de gubernamentalidad desde el siglo XVIII (razón de Estado, liberalismo clásico, neoliberalismo contemporáneo). El presente artículo estudia las modificaciones que estas lecciones representan para la noción de «biopolítica», que se vincula a elementos centrales de la racionalidad neoliberal de gobierno (forma empresa, teoría del capital humano, Estado mínimo, razón de mercado) y a nuevas posibilidades de acción política.

Palabras clave: Foucault, gubernamentalidad, liberalismo, neoliberalismo, biopolítica, Estado.

Artículo (html): J. L. Pardo, “Pensadores, al tren”

13/05/2013 2 comentarios

Artículo de José Luis Pardo publicado en El País el 4 de mayo de 2013 donde analiza la célebre expresión hegeliana para la tarea de la filosofia (“poner su tiempo en conceptos”) y vincula esa conceptualización a la noción de Historia Universal, frente a la que destaca, con vistas a su centenario, a la figura de Albert Camus.

Pocas fórmulas han alcanzado un éxito tan unánime, a la hora de definir el trabajo intelectual, como la que Hegel puso en circulación para encargar su tarea histórica a la filosofía contemporánea: poner su tiempo en conceptos. Variaciones de ella son, sin duda, la idea del pensamiento como “diagnóstico epocal” de Nietzsche, la figura sartreana del “escritor comprometido” con su actualidad, el “reportaje filosófico” (al estilo del Eichmann en Jerusalén de Hannah Arendt), la “ontología del presente” postulada por Michel Foucault, el “periodismo metafísico” de Gianni Vattimo y, en general, la pretensión de “estar a la altura de los tiempos” por parte de los profesionales de la teoría. Sin embargo, raramente se recuerda que, al enunciar esta prescripción, Hegel era perfectamente consciente de su carácter problemático, que su repetición y vulgarización sistemática nos ha hecho perder de vista, ya que suponía conciliar dos instancias que desde la antigüedad estaban profundamente reñidas entre sí: la universalidad irrenunciable de la razón y la particularidad igualmente insobornable de los hechos históricos. Este antagonismo fue responsable de que, durante siglos, la historia no pudiera aspirar a ser otra cosa que “crónica de los acontecimientos” que ocurren, como decía Aristóteles, “unos después de otros”, y de que estos siempre resultasen miserables, brutales y descabellados cuando se los comparaba con los ideales abstractos de la razón.

Artículo (html): J. L. Pardo, “Pensadores, al tren”
En: Lengua y Literatura de Bachillerato… y otras cosas.

Artículo (pdf): K. Jaspers, “Situación actual de la filosofía” (bilingüe)

21/02/2013 3 comentarios

Transcripción, en alemán y castellano, de una conferencia de Karl Jaspers en el Primer Congreso Nacional de Filosofía celebrado en Mendoza, Argentina, en el 1949. En ella Jaspers dibuja la situación de la filosofía en un contexto marcado por “la más honda crisis de la historia”, tras el fin de la Segunda Guerra Mundial: herida de muerte la “fe en la metafísica sustancial” y ninguneada por el éxito en dominios particulares de las ciencias positivas, la filosofía aparece como más ausente y más exigida que nunca. Puede consultarse el resto de actas del Congreso en la página de filosofía.org.

Siempre filosofamos dentro de una situación que se da históricamente. Partiendo de ella buscamos lo eterno en el origen. Hoy, en la más honda crisis de la historia, tenemos tal vez más conciencia que nunca de nuestro propio quehacer en la corriente avasalladora del movimiento de la humanidad, por la que somos llevados y a la que, en parte, provocamos. Quien filosofa quiere saber dónde se encuentra en esa corriente y, unido de este saber, pensar lo verdadero tal como actualmente puede ser aprehendido.
(…)
Esta es la misión de la filosofía. Hoy requiere una operación fundamental por medio de la cual ella se desligue del conocimiento objetivo, del conocimiento atado a objetos, que es el dominio de las ciencias. Ni siquiera pueden ellas, tomadas en su totalidad, como cosmos de ciencias, sustituir a la filosofía.
La operación fundamental mencionada nos da la certeza de lo omnicomprensivo, de aquello que abarca al sujeto y al objeto, y que se halla antes y después de la escisión en sujeto y objeto, manifestándose en esta misma polaridad.

Artículo (pdf): Karl Jaspers, Situación actual de la filosofía (bilingüe)

Artículo (pdf): J. L. Pardo, “La formación del pensamiento crítico”

25/01/2013 3 comentarios

Breve artículo de José Luis Pardo para el libro El pensament crític (Fundaciò Collserola-Arcadia, Barcelona, 2012). Guiado de la mano de una distinción entre “educación” y “enseñanza”, explica la posibilidad del surgimiento del “pensamiento crítico” en el seno de la labor “asimiladora” de la educación.

Se diría, desde luego, que en este contexto no puede germinar nada parecido al “pensamiento crítico”: primero, porque quienes viven inmersos en ese orden lo toman simplemente como la naturaleza y como su naturaleza, es decir, algo necesario que no puede modificarse (hemos aprendido a vestirnos al mismo tiempo que aprendíamos a vestirnos de una determinada manera, que experimentamos pues como la manera natural de vestirse, y así con las maneras de comer, de hablar o de emparejarse), y segundo, porque sería ridículo, además de absurdo, que una estructura que está diseñada para dar cobijo y seguridad se perturbase a sí misma generando dudas e inquietudes que irían en contra de sus objetivos. En el seno de esta estructura caben preguntas, pero no son verdaderas preguntas —es decir, no indagan acerca de la constitución objetiva de las cosas, sino que únicamente expresan una necesidad subjetiva de confianza—: no transmiten el deseo de alguien que quiere saber, sino, como las preguntas infantiles, la inquietud de alguien que quiere asegurarse de que sus expectativas de futuro no serán traicionadas, de alguien que quiere oír de nuevo una respuesta que ya conoce,pero que le reafirma contra la incertidumbre.

Artículo (pdf): José Luis Pardo, La formación del pensamiento crítico.
En: VVAA, El pensament crític, Fundaciò Collserola-Arcadia, Barcelona, 2012, pp. 77-93.

Artículo (pdf): T. Calvo Martínez, “La teoría hilemórfica de Aristóteles y su proyección en el De Anima”

11/01/2013 3 comentarios

Artículo de Tomás Calvo Martínez de 1968 donde investiga la teoría hilemórfica de Aristóteles, intentando devolverla su “sentido original” frente a las continuas elaboraciones de la tradición, remitiéndola a su surgimiento dentro de la esfera del arte y del habla humanos.

Junto a la teoría de acto y potencia –y mucho más aporética aún en el “corpus”– se encuentra la teoría hilemórfica. El hilemorfismo es horizonte fundamental para el “De Anima”, porque el viviente y el hombre, al igual que el resto de las sustancias corpóreas, son interpretadas por Aristóteles hilemórficamente: son sustancias “com-puestas”.
Pero la teoría hilemórfica, tal cual se nos ofrece en la obra aristotélica debe ser reconquistada respetuosamente una y otra vez por el historiador para devolverla a su sentido original. La tradición, en efecto, que pesa sobre el pensamiento de Aristóteles. ha oscurecido grandemente su significación primigenia. Claro que, bajo el nombre de tradición, incluimos aquí una serie de fenómenos históricos entre los que cabría destacar: la mediatización de la lectura de Aristóteles por el pensamiento de los aristotélicos –sobre todo la Escolástica cristiana y en especial el Tomismo–. La latinización de Aristóteles, en este punto grandemente desafortunada, al dejarnos exclusivamente la palabra “forma” como traducción sin matices de –al menos– las palabras griegas morphé y eîdos. La obsesión de los aristotélicos por localizar la célebre “materia prima”. La “cosificación” misma de materia y forma. La pérdida del surgir originario de la teoría, que se encuentra no en una pura especulación sobre el mundo, sino en dos actividades humanas: el arte –téchne– y el habla.

Artículo (pdf): Tomás Calvo Martínez, La teoría hilemórfica de Aristóteles y su proyección en el De Anima.
En: Lógos. Anales del Seminario de Metafísica 3 (1968), pp. 11-25

Artículo (pdf): M. Mignucci, “La noción de identidad en los Tópicos”

10/11/2012 Deja un comentario

Estudio acerca de la noción de “igualdad”, “identidad” o “mismidad” (tautón) analizada por Aristóteles en Tópicos I 7 según tres perspectivas: lo mismo según el número, lo mismo según la especie (eîdos) y lo mismo según el género.

El problema a que estas definiciones dan lugar, concierne al papel que hemos de asignarles. ¿Presentan distinciones en la noción de identidad en modo tal que, por ejemplo, nos permite identificar la igualdad específica y genérica con algo como la identidad parcial defendida por Peter Geach y criticada por David Wiggins? ¿O están especificando una noción genérica de identidad en tres tipos diferentes de igualdad? Creo que debemos resistir con firmeza a estos puntos de vista. La noción de identidad que está implicada en la tripartición de los significados de ‘tautón’ es siempre la misma y es la simple identidad. En el caso de la así llamada ‘igualdad numérica’ se trata de la identidad de lo que es denotado por dos nombres de objetos, mientras que en el caso de la identidad específica o genérica se trata de la identidad de una especie o de un género. Me inclino a pensar que Aristóteles no estaba clasificando clases de igualdad sino tomando nota de los usos de ‘igual’ en relación con enunciados como “Coriseo y Dion son el mismo en especie”, o “hombre y caballo son lo mismo en género”. Considérese, por ejemplo, el enunciado “Coriseo y Dion son lo mismo en especie”. El análisis de Aristóteles, pretende probablemente advertir a quien considere este enunciado de que no debe ser tomado como una afirmación de que Corisco y Dion son la misma cosa, sino que comparten la misma especie.

Artículo (pdf): Mario Mignucci, La noción de identidad en los Tópicos.
En: Anuario Filosófico, vol. 35 (2002), págs. 313-340.

Abstract: Aristotle’s notion of identity is investigated on this article. This investigation is focused on Top. I 7, where different ways of using of the word ‘same’ are analysed. Two major claims are made. First of all, Aristotle does not seem to be committed to hold that there are different types of identity. The second point concerns contingent identity. What Aristotle says about numerical identity does not commit him to the view that identity can be contingent and it is consistent with the claim that identity statements are in all cases necessary.

PD: en caso de que no funcione el enlace, podéis encontrar el artículo aquí.

Artículo (pdf): E. Isidoro Giráldez, “La exigencia y el carácter no reducible de la contingencia en Aristóteles”

22/06/2012 Deja un comentario

Emilio Isidoro Giráldez analiza en este reciente artículo la necesidad de un análisis de tò symbebekós o de tò katà symbebekós ón en la Metafísica aristotélica. Pueden consultarse otros artículos del mismo autor en los siguientes links: “Sobre la investigación aristotélica en torno a las Archaí del saber relativo a la Physis”; “El tratamiento aristotélico de tò ápeiron: un aspecto de la consumación histórica de la Grecia clásica”; “Un rodeo hacia el vanguardismo”.

Es justamente en el marco de este estudio donde se introduce, para empezar, una tematización de tò sumbebekós o tò katà sumbebekós ón (el “accidente” y el “ser por accidente” respectivamente, según traducción convencional), la cual se presenta, en efecto, como una inicial delimitación del asunto de la filosofía y, por ello, también del sentido estricto de tò ón. Dicha delimitación, de cierto, no se deja interpretar como una pura sucesión de descartes externos, de todo aquello que pudiera confundirse con el “objeto” de la filosofía, con cuya exposición se buscara meramente propiciar un posterior acceso desenvuelto al mismo. Es, al contrario, solo en ella donde adquiere su oportuna consistencia el horizonte de aparición frente al cual puede lo indagado distinguirse: tò sumbebekós no es propiamente el ser, pero no lo es no de cualquier manera, sino de una forma destacada, por lo cual comporta en todo caso una cierta manera de ser, y en consecuencia tematizarlo, decir en qué consiste, ha de ser ya ello mismo decir de alguna manera (por más que no propiamente) el ser, proceder a su esclarecimiento. Debe reconocerse, es cierto, que la razón de entrada aducida para excluir a tò sumbebekós como asunto de la filosofía tiene un carácter en verdad extremoso, el cual, por lo demás, responde a la radicalidad que de antemano afecta a su descripción en cuanto no siendo propiamente tò ón: si no cabe que tò sumbebekós sea aquello de lo que la filosofía es una theoría, es sencillamente porque de ello no hay ninguna theoría, y esto es así, a su vez, porque, más allá de no ser propiamente el ser, tò sumbebekós es más bien algo cercano al no ser.

Artículo (pdf): Emilio Isidoro Giráldez, La exigencia y el carácter no reducible de la contingencia en Aristóteles.
En: Bajo Palabra. Revista de filosofía. II época. Nº 7 (2012), pp. 97-105.

Resumen: Se expone aquí una interpretación del estudio aristotélico de tò sumbebekós contenido en Metafísica VI, 2-3, que, partiendo del examen de la noción de stéresis, y haciéndose cargo de la modalidad de la contingencia designada como tò endekhómenon, intenta acceder a una comprensión de la afirmación según la cual “es necesario que haya el ser katà sumbebekós” que permita acogerla no como una doctrina sino como algo pensado de manera esencial por un filósofo griego.

Palabras Claves: Contingencia, necesidad, posibilidad, privación, saber, violencia.

Artículo (html): J. Brown, “Sobre naufragios y teratologías” (reseña de S. Alba Rico y C. Fernández Liria, “El naufragio del hombre”)

22/05/2012 Deja un comentario

Reseña de John Brown del libro El naufragio del hombre (Hiru, Hondarribia, 2010) de Santiago Alba Rico y Carlos Fernández Liria. John Brown expone en ella las líneas generales del texto comentado, así como las distancias que establecería una posición “anti-estatalista” y “comunista” como la suya frente a la “estatalista” y “republicana” de los autores. Un buen recurso para entrar en un debate que se repite insistentemente en la izquierda filosófica. Otras entradas que inciden sobre el particular: Artículos (PDF): polémica M. Galcerán-C. Fernández Liria & L. Alegre; Videos (online): Congreso “¿Qué es comunismo?” (28, 29, 30 de Noviembre y 1, 2, 5 de Diciembre, 2011).

Esta triple articulación de revolución, reforma y conservación plantea una serie de problemas pues se mantiene a un nivel de abstracción sumamente elevado que recaba el consenso general con demasiada facilidad. Los problemas empiezan cuando se pasa a lo concreto. En primer lugar, en cuanto se refiere a la revolución social, lo que no está nada claro es qué tipo de cambios en la propiedad se pretende introducir: ¿se trata de socializar los medios de producción, de descentralizar la propiedad de estos o de establecer formas comunistas de libre acceso universal a los bienes comunes productivos?. Las dos primeras fórmulas implican un poder estatal garante de la propiedad, la tercera excluye en general tanto el poder estatal como la propiedad. Esto hace que no sean compatibles entre sí. Se puede optar o bien por la propiedad y el Estado, o bien por los comunes y una organización comunista de la sociedad. Todo parece indicar que, en el marco de la tradición republicana que nuestros autores reivindican, la opción está muy clara: si el capitalismo es la imposibilidad de las instituciones, toda institución es en algún modo anticapitalista y coexiste mal con el reino del capital. De ahí que se reivindique el Parlamento, pero sin precisar, de nuevo qué contenido tendría. No es lo mismo, en efecto, un Parlamento en el marco de una estructura de poder representativa como el actual, que pretende representar a individuos aislados, unificándolos en los poderes del Estado que hacen de ellos un pueblo que un órgano de gobierno de deliberación y gobierno comunista sin función representativa que representa y media intereses parciales (no particulares) dentro de una sociedad que combate la escisión entre lo público y lo privado y no encierra al individuo en esta última esfera. En la primera forma, la de la democracia parlamentaria, la función de representación da lugar a una desaparición de lo representado. The King is the people, decía Hobbes. El Parlamento es el pueblo, nos dicen hoy. En ambos casos la actividad política del ciudadano termina con la elección de sus representantes. El órgano de despolitización generalizada que es el Parlamento seguiría ejerciendo la misma función en condiciones “socialistas” de producción. Sin embargo, no se vé en el texto la más mínima propuesta para modificar el carácter representativo del Parlamento, por mucho que en la historia se hayan conocido otras formas de institucionalidad democrática sumamente distintas de las que conocemos en el capitalismo. La democracia griega, en la que los cargos políticos fundamentales no se elegían (se echaban a suertes entre ciudadanos iguales) y el gobierno no pretendía representar a los individuos, tal vez nos fuera más útil si queremos realmente pensar una democracia postcapitalista. En cuanto a las demás instituciones republicanas a las que se reconoce una función técnica neutra comparable a la de una “máquina de hilar”, parece que también deben conservarse: “El Parlamento, los Tribunales, la Escuela o incluso la Policía: lo que estas cosas son bajo las condiciones capitalistas no es lo que les corresponde ser. Estas ideas no son una idea tan mala como para que tengan que ser objeto de una revolución. Probablemente bastaría con reformarlas, pues cristalizan, en realidad, auténticos progresos de la razón”.
La burguesía y las demás clases capitalistas se han equivocado, por lo tanto, y si se han dotado para ejercer su dictadura de clase de un Estado y de los demás aparatos con que reproducen su dominación, resulta que no son los buenos aparatos, porque el capitalismo es incompatible con cualquier tipo de institución. Por conversión, estos aparatos que no son los buenos aparatos para la burguesía, se convierten en óptimos marcos para la existencia política de una sociedad postcapitalista que preservaría a la vez el acervo del neolítico y el proyecto de la Ilustración. Esto es imposible afirmarlo en serio: ¿acaso el mercado no es una institución? ¿Acaso se sostendría el mercado generalizado, el mercado en el que se vende fuerza de trabajo, un solo día sin el funcionamiento de los aparatos de poder, no sólo de Estado, que los reproducen? El capitalismo tiene instituciones sólidas como rocas y que está dispuesto a defender por todos los medios. El mercado no se opone al Estado y a la atomización de los individuos que caracteriza a las relaciones mercantiles: desde Hobbes y Locke sabemos que ambos están en correlación biunívoca. El Leviatán suprime la guerra interior para reproducir el orden del mercado, la libertad de los modernos, el mercado, y esto lo sabemos desde los fisiócratas, es base segura para la dominación explícitamente despótica del Soberano.

Artículo (html): John Brown, Sobre naufragios y teratologías (reseña de S. Alba Rico y C. Fernández Liria, “El naufragio del hombre”)
Fuente: rebelion.org

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