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Artículo (html): Tomás de Aquino, “De Ente et Essentia”.

“De Ente et Essentia”, “el ente y la esencia” o “el ser y la naturaleza de las cosas” de Tomás de Aquino, opúsculo dirigido a los hermanos de la Orden de Predicadores (escrito en 1256). En latín y en castellano. Texto latino: Opera Omnia, edición Leonina, Roma (1882). Traducción, notas y comentarios: Johannes Josephus Luventicus.

Teniendo en cuenta que —según advierte El Filósofo en el primer libro de Los cielos y la Tierra— un error pequeño al principio es grande al fin, y que —según dice Avicena al comienzo de su Metafísica— el ser y la esencia es lo primero que el entendimiento capta, para evitar las dificultades que el desconocimiento de estas nociones ocasionaría, se ha de establecer el significado de los términos “esencia” y “ser”, su relación con las nociones lógicas de género, especie y diferencia, y el modo en que el ser y la esencia se manifiestan en las diversas cosas.
En esta materia nos vemos obligados a empezar por lo más inmediato, desde la noción de ser a la noción de esencia, porque es mejor aprender siguiendo el camino más fácil y, dado que lo secundario se nos presenta primero, los conceptos simples se deducen de los compuestos.

Artículo (html): Tomás de Aquino, De Ente et Essentia.

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  1. Lucas Uriel Medina
    11/06/2014 en 22:27

    Tomás de Aquino afirmaba que la existencia de Dios es pura forma, la cual se encuentra universalmente en todas las formas de las cosas e inclusive en el entendimiento humano mismo. Algo así ya aparece expresado en 1 Corintios 2:12: “Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que provene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concebido”.

    Influenciado por Aristóteles, Sto. Tomás afirmaba que el entendimiento es mezcla de acto y potencia. La potencia del entendimiento permitiría la anexión de su forma con la forma de la materia, y esto permitiría conocerla. Entonces, partiendo de la idea de Dios como puro acto y pura forma, el entendimiento no podría captarlo directamente por el carácter potencial de éste y su anexión a la materia (es que el entendimiento es el alma para Sto. Tomás, pero el cuerpo al que está anexada es un límite que se impone a su captación de lo puramente en acto). “El hombre natural no percibe las cosas que son del Espírtu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente” (2 Corintios 4:18).

    Esta imposibilidad de captar a Dios a partir del entendimiento, haría imposible su definición. Yo puedo formarme una esencia (o definición) de algo sin que ésta dependa exclusivamente de su existente real (así con las figuras ideales o fantásticas). Pero Sto. Tomás afirma que la esencia de Dios es su misma existencia. Y partiendo del supuesto de que el entendimiento se ejerce siempre en la dimensión gnoseológica fomando defniciones-esencias de las cosas, una idea de Dios no sería Dios al ser desligada del marco ontológico-existencial para pasar al marco gnoseológico. “Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman” (1 Corintios 2:9-10).

  1. 04/03/2011 en 11:35
  2. 12/04/2015 en 20:10

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