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Libro: J.-F. Kervégan, “Hegel, Carl Schmitt. Lo político: entre especulación y positividad”

Compuesto de dos partes relativamente especulares, este libro de Jean-François Kervégan traducido al castellano en 2007 analiza la relación entre la filosofía política de Carl Schmitt y la de Hegel, resaltando sus semejanzas y ante todo sus diferencias. El rechazo del “formalismo” que parece asentar la continuidad entre uno y otro y aproximar sus respectivas polémicas con Kelsen y Kant, no permitirá, sin embargo, la plena identificación, de suerte que la propia obra de Carl Schmitt servirá al autor para rescatar un Hegel político bien distinto de la imagen que usualmente se tiene de él.

El presente trabajo quiere desplegar en todo su alcance el cuestionamiento precedente, a partir de una confrontación de Hegel con Carl Schmitt. ¿Por qué Carl Schmitt? La razón fundamental de esta elección es que la teoría schmittiana del derecho, al menos en el periodo (1919-1933) en que se define a sí misma como decisionista, es la expresión más consciente y radical de la emancipación respecto de la tutela filosófica, en la medida en que ésta puede ser identificada con la de una cierta forma de racionalidad: de modo paradójico -pero esta paradoja la hace filosóficamente interesante- es una metafísica de la positividad. No se trata de que Carl Schmitt sea de alguna manera un paladín del positivismo jurídico; es, por el contrario, junto con los filósofos neo-hegelianos del derecho (Karl Larenz, Julius Binder), el más resuelto y el más feroz de los adversarios de la doctrina dominante en Alemania hasta 1933. Toda su polémica con Kelsen -que es en muchos respectos el representante más riguroso y consciente de semejante positivismo- procede de la voluntad de elucidar y denunciar los presupuestos de esta corriente, y de subrayar su incomprensión de la relación fundamental, pues fundadora, entre derecho y política. Para él, allí donde a ojos del positivismo “cesa el derecho” -por ejemplo, en el estado de excepción-, alcanzamos por el contrario lo que constituye su esencia. Si el decisionismo es un pensamiento “positivo”, e incluso, según nosotros, su forma acabada, lo es, por tanto, en un sentido completamente distinto que el positivismo jurídico: no pretende situarse fuera, sino más allá de la interrogación que produce la racionalidad filosófica. Mientras que una filosofía como la de Hegel se esforzaba por acoger al entendimiento positivo para conducirlo más allá de sí mismo y revelar su subordinación a exigencias de orden especulativo, el decisionismo recusa el principio de una racionalidad que pudiera constituir el horizonte de sentido de la teoría jurídica. Radicaliza así, y le confiere la dimensión de una especie de nihilismo epistemológico reflexionado, el proyecto que el positivismo jurídico formulaba aún ingenuamente: el de una razón jurídica wertfrei, liberada de los “valores”, que ya no fuera una razón, puesto que habría dejado de ser normativa. Lo logra haciendo de lo “político”, comprendido ello mismo a partir de la situación límite que determina su contenido, a saber, el conflicto, el presupuesto irreconciliable de todo orden jurídico concreto y de todo pensamiento de dicho orden. El positivismo es, según Schmitt, una combinación impura de decisionismo y normativismo; su propio enfoque, que consiste por ejemplo en considerar la Constitución como la decisión existencial de un pueblo en cuanto a la forma de su unidad política, merece ser calificado, por el contrario, de “positivo”. La alternativa verdaderamente positiva a una intelección especulativa de lo real, que culmina según Schmitt en el pensamiento hegeliano del derecho, de la política y de su horizonte meta-empírico, la historia, consiste en liberar de sus ataduras filosóficas el espacio de la racionalidad positiva (que el positivismo creía constituido en sí mismo), haciendo de la decisión, componente esencialmente irracional de cualquier orden jurídico y político, la precondición impensable del derecho mismo. Schmitt excluye de modo muy consciente, por medio de esta separación preliminar, la perspectiva racional de reconciliación que, articulando derecho, política e historia, le da su carácter especulativo al pensamiento hegeliano del espíritu objetivo.

Libro: Jean-François Kervégan, Hegel, Carl Schmitt. Lo político: entre especulación y positividad.
En: Escolar y Mayo, Madrid, 2007, 343 págs. (traducción de Alejandro García Mayo)

Contraportada: En la actualidad Jean-François Kervégan es profesor de la Universidad de la Sorbona y del Instituto Universitario de Francia, donde ocupa la Cátedra de Filosofía de la Normatividad. Además de sobresalir como traductor de Hegel y Karl Löwith y de escribir numerosos artículos académicos en las revistas europeas más prestigiosas, es autor de rigurosas obras filosóficas como Lo efectivo y lo racional, Hegel y el hegelianismo y el libro que ahora se traduce al castellano, Hegel, Carl Schmitt. Lo politico: entre especulación y positividad, por el que recibió el Premio Crouzet de la Academia de Ciencias morales y políticas. En todas sus obras se desarrollan, con una profundidad que trasciende la mera erudición académica para proyectarse sobre los debates contemporáneos, las líneas de investigación que definen su trabajo como un intento de recuperación crítica, para la teoría del Derecho y la teoría del Estado, del legado clásico del idealismo alemán, en particular de la filosofía política de Kant y Hegel.

Índice:

PRIMERA PARTE. UNA METAFÍSICA DE LA POSITIVIDAD: CARL SCHMITT

Capítulo I. El enfoque decisionista sobre el derecho.

La crítica del positivismo y el normativismo.
Norma y decisión.
Decisionismo, normativismo, institucionalismo.

Capítulo II. Legalidad y legitimidad: del Estado de derecho al pluralismo.

El concepto de Estado de derecho: criterios y principios.
La idea regulativa: los derechos fundamentales.
La herramienta conceptual: la ley como norma general.
Estado de derecho y política.
Del Estado de derecho al parlamentarismo: las trampas de la legalidad.

Capítulo III. El Estado y lo político.

Los conceptos de Estado y de Constitución.
El concepto de política.
“El concepto de Estado presupone el concepto de política”.

Capítulo IV. El Estado total.

Un concepto equívoco, una realidad plural.
Una génesis doble.
El “totalitarismo” burocrático: el Estado administrativo.
¿Teología política o filosofía de la historia?
La “era de la técnica”.

Capítulo V. Un liberalismo de signo inverso.

Una política paradójica.
Un individualismo optimista.
Una ética de la discusión.
Una metafísica de la indecisión.

SEGUNDA PARTE. EFECTIVIDAD Y RACIONALIDAD DE LO POLÍTICO: DE CARL SCHMITT A HEGEL

Capítulo I. El motivo general: un pensamiento ambiguo de lo político.

¿Dos variantes del “realismo político”?
Carl Schmitt, ¿un hegeliano ignominioso?
La “ambigüedad” de Hegel: una tradición interpretativa.
La dialéctica como política de la ambigüedad.

Capítulo II. La política: ¿una guerra que se prosigue por otros medios?

Un pensamiento “político en el sentido más elevado”.
La enemistad como concepto político: el ius publicum europaeum.
Guerra, ética y política: Hegel.
Heroísmo de la libertad y patriotismo cotidiano.
La guerra y la razón política.

Capítulo III. Estado de naturaleza, Estado y sociedad civil.

Burgués y ciudadano.
Estado y sociedad en Hegel y Schmitt.
Imperium rationis.
La sociedad civil, ¿un “reino animal”?
Hegel y la idea de derecho natural.
Una crítica radical del “estado de naturaleza”.
Sociedad civil y estado de naturaleza.

Capítulo IV. La mediación recíproca entre lo social y lo político.

La unidad de la esfera ético-política.
La mediación política en la sociedad civil: justicia y policía.
“Bella totalidad”, mundo moderno y estamentos sociales en los escritos de Jena.
La mediación social de lo político: los estamentos en la Filosofía del derecho.
La realización institucional de lo social: la corporación.
¿Una institución moderna?

Capítulo V. Representación, identidad, soberanía.

Soberanía y representación en el pensamiento moderno del Estado.
De Gentz a Humboldt.
Hegel y el partido de la reforma.
Una crítica filosófica de la representación.
El Estado racional y la mediación representativa.
Sociedad civil y representación de los intereses.
Carl Schmitt: la dialéctica de la representación y la identidad.
De la igualdad democrática al Estado total: la condena de Hegel.

CONCLUSIÓN.

Reseñas:

Reseña de Óscar Cubo Ugarte en Endoxa.

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  1. marc De Zabaleta Her
    01/12/2010 en 13:48

    Excelente lección sobre Hegel, Marx y su constante análisis del materialismo dialéctico

  2. 11/12/2010 en 03:24

    Es un excelente trabajo, en especial al mostrar las coincidencias entre Hegel y Schmitt en torno a la Guerra, la política y lo político jurídico. Gran intuición y mayor rigor intelectual del profesor HKervégan para abordar un tema que no por conocido se encuentra agotado

  3. Οχητη Καλωρ
    13/12/2010 en 19:45

    Opinho que para poner “excelente lección” mejor no poner nada, amigo marc.

    Con cariño,

    Οχητη Καλωρ.

  1. 04/03/2011 en 11:36

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