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Libro: B. Cassin, “El efecto sofístico”

En el 2008 se publicaba en FCE esta traducción reducida del libro de Barbara Cassin (L’effet sophistique, Gallimard, 1995). Las 694 páginas del original se reducen a 376 en esta edición, suprimiéndose la parte de las traducciones de textos de la primera y la segunda sofística y algunos tramos que según la propia autora eran paralelos o meramente corroboratorios. Las razones, como siempre, son editoriales y “evidentes”. En todo caso, el libro mantiene el cuerpo demostrativo indispensable para su entendimiento.
Bajo el lema de una “historia sofística de la filosofía”, la autora, marcadamente deleuziana, trata de reconstruir, en la primera y segunda partes del libro, la argumentación inmanente a los textos de la primera sofística, especialmente los de Gorgias, releyendo estos desde la perspectiva de una crítica interna a la ontología parmenidea que la considera un “efecto de discurso”. En esta clave se puede hablar de la “logología” de Gorgias. En su tercera parte la autora analiza textos de la llamada “segunda sofística”, buscando la relación entre ella y la primera, y atendiendo al surgimiento del concepto de “ficción” y de “literatura” en la crítica aristótelica del discurso sofístico. Las interpretaciones de la autora son arriesgadas y heterodoxas, sin perder por ello el rigor y la claridad debidos, aspectos ambos de este libro que cualquier lector de la bibliografía típica y tópica de la sofística agradecerá, aun cuando no comparta sus conclusiones.

Ahora bien, textos en mano, mi primera conmoción filosófica sería el hecho de que la sofística fue, en todos los sentidos, refractaria a esa percepción realmente grandiosa. En el Tratado del no ser de Gorgias, algunas decadas después del Poema, la cuestión es una relación muy distinta entre el ser y el decir. Gorgias pone de manifiesto que el poema también es, ante todo -sépalo o no y quiéralo o no-, una performance discursiva: lejos de estar encargado de decir una donación originaria, algún “es” o “hay”, produce realmente su objeto, aun en la sintaxis de sus frases y por ella. De manera radicalmente crítica con respecto a la ontología, el ser no es lo develado por el poema sino lo creado por el discurso, así como el héroe “Ulises” es un efecto de la Odisea. Si la filosofía quiere reducir la sofística al silencio, es sin duda porque, a la inversa, la sofística produce la filosofía como un hecho de lenguaje. Propongo denominar logología, con un término tomado de Novalis, esta percepción de la ontología como discurso, esta insistencia en la autonomía performativa del lenguaje y en el efecto mundo producido por él. Era posible, por lo tanto, ser presocrático de otra manera.
En este punto interviene Antifonte: las obras del sofista orador nos permiten comprender qué tipo de mundo crea el logos. La primera constatación de Acerca de la verdad no es que “es”, sino que “se ciudadaniza”. La naturaleza (que los papiros denominan “aquello a lo cual no se escapa, la alétheia, justamente) ya no es entonces más que el resurgimiento de lo privado en el seno público, ello mismo comprendido como un acuerdo de discurso, exactamente como, para el orador de las Tetralogías, lo verdadero nunca es otra cosa que un giro resurgente de lo verosímil. Una Grecia donde el vínculo retórico, performance tras performance, constituye lo político, es una Grecia muy distinta de aquella en que la instancia de lo político está sometida al Ser (la polis como polo del pelein, antigua palabra para einai, dice con claridad Heidegger), a lo Verdadero o al Bien. Lo político griego, y acaso lo político a secas, debe entonces instruirse como impacto de lo logológico y ya no situarse bajo el influjo de la ontología.

Libro: Barbara Cassin, El efecto sofístico.
En: Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 2008, 376 págs.

Contraportada: Los sofistas, los “maestros de Grecia” de quienes habla Hegel, son profesionales del lenguaje, maestros en el arte de persuadir a los jueces, de volcar la opinión en una asamblea, de instruir en la democracia. Hacen obra política, cuando la filosofía quiere hacer obra de conocimiento. Platón, que hace del sofista el alter ego negativo del filósofo, lo excluye del campo de la verdad. Aristóteles va aún más allá, pues lo desaloja de la dimensión del sentido y, directamente, del número de los seres humanos.
En el fondo de esta confrontación polémica hay dos concepciones del logos, opuestas entre sí: por un lado, la ontología, a lo largo de una línea que va de Parménides a Heidegger, y para la cual se trata de decir lo que es; por el otro, la logología, de los sofistas a Lacan, para la cual el ser no es otra cosa que un efecto del decir. En la Atenas de Pericles, la primera sofística desplaza el plano del discurso de lo físico a lo político, y se instala a justo título en esa polis que es un producto del arte logológico del consenso. En la Roma imperial, la segunda sofística lleva la retórica hacia la novela y, por lo tanto, hacia un lenguaje productor de mundo, y pasa así de la filosofía a la literatura.

Índice:

Presentación. La sofística, hecho de historia, efecto de estructura.

PRIMERA PARTE: De la ontología a la logología.

I. La ontología como obra maestra sofistica: Sobre el no ser o sobre la naturaleza.

Tratado contra poema.
Que no es: crítica de la krisis.
Las regulaciones filosóficas del lenguaje.
Es incomunicable: ¿behaviorismo o logología?

II. Retórica y logología: el Encomio de Helena.

El gran dinasta.
Helena o la lógica del decir eficaz.
¿Se puede ser presocrático de otra manera? Sobre la interpretación heideggeriana de la sofística.

SEGUNDA PARTE: De lo físico a lo político.

III. El vínculo retórico.

Una lógica política.
La paradoja del consenso.
Ortodoxia y creación de valores: el elogio.
Ética o retórica: el mito de Protágoras.
Logos, khrémata, temporalidad.

IV. Lo uno y lo múltiple en el consenso.

La ciudad como performance: producir la homónoia a traves del logos e integrando la stasis.
Platón: el cuerpo social o el sentido de la jerarquía.
Aristóteles: el picnic o la artimaña de la democracia.
Ontología y política: la Grecia de Arendt y la de Heidegger.

TERCERA PARTE: De la filosofía a la literatura.

V. Homonimia y significante: las dos posiciones de la sofística.

Del sentido sin referencia (ficción), y del significante sin sentido (homonimia).
Sofisma y chiste en Freud.
Lacan y la sofística: Aun, aún Helena.

VI. Retórica y ficción.

El valor de la retórica: de Platón a Perelman.
El acta de nacimiento de la segunda sofística: Filóstrato.
Lógicas de la acción.

Conclusiones.

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  1. 21/12/2010 en 03:03

    Pues la óusia no admite ni admite carácter de nada. No obstante se proyecta por alguna forma x lógica y variante a

  2. 21/12/2010 en 10:00

    Agradecería un poco más de claridad y, sobre todo, de completitud para poder responder adecuadamente al comentario. Gracias de todos modos.

  1. 04/03/2011 en 11:36

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