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Artículo (pdf): J. Aguirre, “La forma aristotélica y la solución de las aporías del libro Beta”

Artículo de Javier Aguirre donde se exponen las distintas aporías que Aristóteles desarrolla en el libro III de la Metafísica (divididas en tres bloques: en torno al objeto de la filosofía primera, en torno a las sustancias y en torno a los primeros principios), a la vez que se localizan las posibles soluciones a ellas dentro de la misma obra, organizadas en torno a la noción de ousía como forma (eîdos).

La solución a todas ellas parte de una primera pregunta fundamental: tí tò ón;, ¿qué es lo ente? A partir de esta pregunta, el Estagirita elabora un complejo sistema conceptual y doctrinal estructurado en torno a las nociones de ser, substancia y forma, que tiene por objeto desarrollar las respuestas pertinentes a fin de superar las aporías heredadas de la tradición, una tradición marcada fundamentalmente por la presencia de la filosofía platónica. Antes de abordar la solución concreta dada a las aporías, veremos los pasos dados por Aristóteles en esa dirección, que fundamentalmente se reducen a dos: 1) de entre los muchos modos de decirse que algo es, el modo primero corresponde a la substancia; 2) de entre los diversos modos en que cabe entender la substancia, el modo primero corresponde a la forma o esencia.

Artículo (pdf): Javier Aguirre, La forma aristotélica y la solución de las aporías del libro Beta.
En: Eidos: Revista de Filosofía, Nº. 12 (2010), pags. 158-200

Abstract: El núcleo de la filosofía aristotélica a partir del cual se replantean las grandes cuestiones metafísicas que abordaron por los pensadores anteriores, fundamentalmente Platón y los filósofos de la Academia, se estructura en torno a las nociones de ser (einai, tò ón), substancia (ousía) y forma (eidos, tò tí en einai), largamente tratadas por el Estagirita en los libros centrales de la Metafísica. De la correcta interpretación de dichas nociones depende en gran medida la comprensión de las soluciones aportadas por Aristóteles a las cuestiones aporéticas enunciadas y desarrolladas por el filósofo en los tratados Beta y Kappa 1-2, y estructuradas en torno al objeto propio de la filosofía primera, a la determinación de las substancias existentes, y a la determinación de la naturaleza de los primeros principios de la realidad.

Palabras clave: Beta, Kappa 1-2, aporía, ser, substancia, forma.

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  1. Gonzalo
    31/08/2010 en 13:43

    Desde luego la pregunta fundamental: “tí tò ón;” admite otra traducción que la académica “¿Qué es lo ente?”. Se trata de hacer uso de la posibilidad de la gramática griego de emplear el neutro singular de un adjetivo sustantivado para significar el ‘carácter o la condición de’, como cuando decimos, ‘to kalon’ para hablar de la belleza como carácter o condición de ‘kalos’ (lo bello). Y por lo tanto la traducción de la pregunta fundamental: “tí tò ón;” podríamos entenderla como “¿Qué es el ser (de lo ente)?”. Lo cual cambia mucho las cosas.

    Saludos,

  2. Gonzalo
    31/08/2010 en 14:14

    Evidentemente “tò ón” no es un adjetivo sustantivado, sino la forma sustantivada neutra singular del verbo “einai” (“ser”). El uso de la posibilidad se mantiene para este tipo de participios acompañados de artículo neutro.

    Saludos,

  3. 31/08/2010 en 14:39

    Entiendo lo que dices y lo comparto, pero por hacer de abogado del diablo…
    El problema, a un “mero” nivel de traduccion, son determinados textos aristotélicos donde se habla tanto de tò ón como de tò eînai, expresiones que según esa solución se traducirían por la misma palabra “el ser”. Por eso la traducción “lo ente” no me parece tan aberrante, al menos no tan aberrante como la traducción “el ente” que es directamente sustantivizadora si no teológicamente interesada.

    Un saludo.

  4. Gonzalo
    01/09/2010 en 17:28

    Bueno, si yo no he entendido muy mal todas estas cosas, interpretar la cuestión del ser como cuestión de lo ente y hacer de esta cuestión (de lo ente) la pregunta fundamental de la filosofía griega es un asunto muy grave. Significa pretender que no haya el genuino carácter de ruptura o de distancia con la presencia de las cosas que tiene la filosofía y que está presente en Anaximandro, Parménides, Heráclito, Platón, Aristóteles,…ruptura que conlleva la pregunta por aquello que está ya siempre supuesto en el tranquilo estar de las cosas y que inevitablemente produce una pérdida o parada o detención de este juego, ya que se pretende hacer cosa de aquello que precisamente escapa a esa pretensión.

  5. 01/09/2010 en 18:25

    De nuevo de acuerdo, salvo porque no me importa tanto la cuestión de las palabras que se usen, y menos aún si se pone “lo” ente y no “el” ente. ¿Mejor “el ser”? Puede ser. De todos modos no deja de ser una cuestión de palabras, y por tanto relativamente menos importante que la de qué se entiende por ellas. Se puede hablar del “ser” y que no haya la ruptura o distancia con lo óntico. Se puede hablar del “ente” y que sí lo haya. Al fin y al cabo la palabra “ente” es un palabro, un constructo artificial, mientras que “ser” puede tener resonancias digamos ónticas, como en “ser vivo” o “ser humano”. Asi que sólo señalo esto, sin dejar de estar de acuerdo contigo en lo esencial:
    -que la asunción del neutro “lo” + la palabreja “ente” no me parece de las peores soluciones (a nivel de traducción, ojo, y sobre todo en textos donde, repito, aparecen dos formas verbales distintas de “ser”: eînai y ón).
    -que, independientemente de la palabra que se asuma para traducir Tò ón, ninguna de ellas será inmediatamente válida, por lo mismo que hay una distancia irrebasable entre los textos griegos y nosotros, de modo que es hacerse ciertas ilusiones pensar que cierta palabrita “traduce” mejor, con lo que:
    -me temo que la discusión sobre qué palabra sí y qué palabra elude lo esencial del asunto, lo que está detrás y que es precisamente una palabra que has puesto en tu comentario: interpretar. No se “traduce” la cuestión del ser como cuestión de lo(el) ente, sino que se interpreta esa cuestión de ese modo. Y eso mismo puede hacerse incluso en el caso de que se use la palabra “ser”.

    Por cierto, que Tomás Calvo en su traducción de la Metafísica traduce tò ón, si no recuerdo mal, como “lo que es”. Lo cual crea ciertas confusiones, me parece, al hablar de aquel saber que “contempla lo que es en tanto que es algo que es” (tò ón hé ón). Me parece mejor “el ser en cuanto ser”, pero no me tiraría de los pelos ni con esa ni con la otra traducción, siempre y cuando la interpretación a la base de esos sintagmas filosóficos sea en términos de “cuestión del ser”.

  6. Gonzalo
    02/09/2010 en 09:01

    Entiendo, gracias por la contestación.
    Un saludo,

  1. 25/08/2010 en 09:45
  2. 04/03/2011 en 11:33

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