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Artículo (pdf): S. Alba Rico, “Defensa del sedentarismo andante” (Prólogo a “La taberna errante” de G. K. Chesterton)

Prólogo a la edición preparada por Acuarela Libros de La taberna errante de Chesterton, a cargo de Santiago Alba Rico.

Chesterton insistiá una y otra vez en “el placer de los líımites” como inseparable de todos los placeres humanos y como condición, al mismo tiempo, de la libertad en el mundo. El universo sólo es realmente grande si es discontinuo; el hombre sólo es realmente libre si puede abrir muchas puertas, cajones y escotillas a su paso. El minúsculo torreón vuelve inmensa la estepa, que hasta entonces era infinita; la habitación prohibida franquea el resto de la casa, que sin ella sería una gran prisión. Chesterton amaba las cosas bien definidas; es decir limitadas; es decir acabadas; es decir las cosas. Esos primeros límites, que sólo el nihilismo puede superar y que ya hace un siglo comenzaban a perder su capacidad de contención y su común valor pedagógico, son los verdaderos protagonistas de los cuentos. Contra la literatura políticamente correcta destinada a los niños, Chesterton defendía los grandes clásicos (de Perrault a Stevenson) como vehículos de una indispensable “lección de empirismo” a través de la cual se aprendía la sujeción a los colores primarios y la satisfacción de las diferencias elementales. Quizás todo lo que aprendemos en Pulgarcito es a mirarnos los dedos. Lo decisivo de Caperucita es que incluye una lista de la compra y un pequeño curso de anatomía. Lo que nos emociona de Robinson no es la lejanía de la isla a donde va a parar sino “el hacha, el loro, las armas y el pequeño depósito de grano” que constituyen todas sus posesiones. Las cosas son fortificaciones contra la indiferencia, en todos los sentidos de la palabra. Y este es precisamente el “patriotismo local” que Chesterton oponía sin cesar al imperialismo que trataba de seducir a los ingleses con un dominio inconmensurable en el que nunca se ponía el sol. “No veo ninguna utilidad a un imperio sin puestas de sol”, replicaba.

Artículo (pdf): Santiago Alba Rico, Defensa del sedentarismo andante.
En: Biblioweb de SinDominio.

PD: en la misma web podéis encontrar el libro del que este artículo es prólogo: G. K. Chesterton, La taberna errante.

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  1. Aún no hay comentarios.
  1. 05/08/2010 en 13:45

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