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Archivo para la Categoría "Discusiones"

Artículo (html): J. Brown, “Sobre naufragios y teratologías” (reseña de S. Alba Rico y C. Fernández Liria, “El naufragio del hombre”)

22/05/2012 Deja un comentario

Reseña de John Brown del libro El naufragio del hombre (Hiru, Hondarribia, 2010) de Santiago Alba Rico y Carlos Fernández Liria. John Brown expone en ella las líneas generales del texto comentado, así como las distancias que establecería una posición “anti-estatalista” y “comunista” como la suya frente a la “estatalista” y “republicana” de los autores. Un buen recurso para entrar en un debate que se repite insistentemente en la izquierda filosófica. Otras entradas que inciden sobre el particular: Artículos (PDF): polémica M. Galcerán-C. Fernández Liria & L. Alegre; Videos (online): Congreso “¿Qué es comunismo?” (28, 29, 30 de Noviembre y 1, 2, 5 de Diciembre, 2011).

Esta triple articulación de revolución, reforma y conservación plantea una serie de problemas pues se mantiene a un nivel de abstracción sumamente elevado que recaba el consenso general con demasiada facilidad. Los problemas empiezan cuando se pasa a lo concreto. En primer lugar, en cuanto se refiere a la revolución social, lo que no está nada claro es qué tipo de cambios en la propiedad se pretende introducir: ¿se trata de socializar los medios de producción, de descentralizar la propiedad de estos o de establecer formas comunistas de libre acceso universal a los bienes comunes productivos?. Las dos primeras fórmulas implican un poder estatal garante de la propiedad, la tercera excluye en general tanto el poder estatal como la propiedad. Esto hace que no sean compatibles entre sí. Se puede optar o bien por la propiedad y el Estado, o bien por los comunes y una organización comunista de la sociedad. Todo parece indicar que, en el marco de la tradición republicana que nuestros autores reivindican, la opción está muy clara: si el capitalismo es la imposibilidad de las instituciones, toda institución es en algún modo anticapitalista y coexiste mal con el reino del capital. De ahí que se reivindique el Parlamento, pero sin precisar, de nuevo qué contenido tendría. No es lo mismo, en efecto, un Parlamento en el marco de una estructura de poder representativa como el actual, que pretende representar a individuos aislados, unificándolos en los poderes del Estado que hacen de ellos un pueblo que un órgano de gobierno de deliberación y gobierno comunista sin función representativa que representa y media intereses parciales (no particulares) dentro de una sociedad que combate la escisión entre lo público y lo privado y no encierra al individuo en esta última esfera. En la primera forma, la de la democracia parlamentaria, la función de representación da lugar a una desaparición de lo representado. The King is the people, decía Hobbes. El Parlamento es el pueblo, nos dicen hoy. En ambos casos la actividad política del ciudadano termina con la elección de sus representantes. El órgano de despolitización generalizada que es el Parlamento seguiría ejerciendo la misma función en condiciones “socialistas” de producción. Sin embargo, no se vé en el texto la más mínima propuesta para modificar el carácter representativo del Parlamento, por mucho que en la historia se hayan conocido otras formas de institucionalidad democrática sumamente distintas de las que conocemos en el capitalismo. La democracia griega, en la que los cargos políticos fundamentales no se elegían (se echaban a suertes entre ciudadanos iguales) y el gobierno no pretendía representar a los individuos, tal vez nos fuera más útil si queremos realmente pensar una democracia postcapitalista. En cuanto a las demás instituciones republicanas a las que se reconoce una función técnica neutra comparable a la de una “máquina de hilar”, parece que también deben conservarse: “El Parlamento, los Tribunales, la Escuela o incluso la Policía: lo que estas cosas son bajo las condiciones capitalistas no es lo que les corresponde ser. Estas ideas no son una idea tan mala como para que tengan que ser objeto de una revolución. Probablemente bastaría con reformarlas, pues cristalizan, en realidad, auténticos progresos de la razón”.
La burguesía y las demás clases capitalistas se han equivocado, por lo tanto, y si se han dotado para ejercer su dictadura de clase de un Estado y de los demás aparatos con que reproducen su dominación, resulta que no son los buenos aparatos, porque el capitalismo es incompatible con cualquier tipo de institución. Por conversión, estos aparatos que no son los buenos aparatos para la burguesía, se convierten en óptimos marcos para la existencia política de una sociedad postcapitalista que preservaría a la vez el acervo del neolítico y el proyecto de la Ilustración. Esto es imposible afirmarlo en serio: ¿acaso el mercado no es una institución? ¿Acaso se sostendría el mercado generalizado, el mercado en el que se vende fuerza de trabajo, un solo día sin el funcionamiento de los aparatos de poder, no sólo de Estado, que los reproducen? El capitalismo tiene instituciones sólidas como rocas y que está dispuesto a defender por todos los medios. El mercado no se opone al Estado y a la atomización de los individuos que caracteriza a las relaciones mercantiles: desde Hobbes y Locke sabemos que ambos están en correlación biunívoca. El Leviatán suprime la guerra interior para reproducir el orden del mercado, la libertad de los modernos, el mercado, y esto lo sabemos desde los fisiócratas, es base segura para la dominación explícitamente despótica del Soberano.

Artículo (html): John Brown, Sobre naufragios y teratologías (reseña de S. Alba Rico y C. Fernández Liria, “El naufragio del hombre”)
Fuente: rebelion.org

Entrevista (html): M. Ferraris y G. Vattimo, “¿Seguimos siendo postmodernos?”

30/03/2012 Deja un comentario

Entrevista realizada por Maurizio Ferraris a Gianni Vattimo, publicada en la revista Ñ. Ambos conversan desde puntos de vista diferentes, discutiendo sobre los aspectos actuales de la teoría postmoderna. La traducción corre a cargo de Cristina Sardoy.

Hace once años, mi dorado librito La sociedad transparente tuvo una segunda edición con un capítulo agregado escrito después de la victoria de Berlusconi en las elecciones. Yo ya constataba la “desilusión” a la que te referís; y reconocía que si no se daba esa prescindencia de la perentoriedad de lo real que había prometido el mundo de la comunicación y los medios masivos contra la rigidez de la sociedad tradicional, era sólo a causa de una permanente resistencia de la “realidad”, pero justamente en la forma del dominio de poderes fuertes (económicos, mediáticos, etcétera). Por lo tanto, toda la cuestión de la “desmentida” de las ilusiones posmodernas es sólo una cuestión de poder. La transformación posmoderna alcanzada realistamente por quien consideraba las nuevas posibilidades técnicas no se logró. De este “hecho”, me parece, no debo aprehender que el modernismo es una mentira; sino que estamos a merced de poderes que no quieren que la transformación sea posible. ¿Cómo confiar en la transformación, empero, si los poderes que se le oponen son tan fuertes?

Entrevista (html): Maurizio Ferraris y Gianni Vattimo, ¿Seguimos siendo postmodernos?

Video (online): Para Todos, La 2 – Debate ¿Para qué sirve pensar? (J. L. Pardo, J. Romeo, J. de los Santos)

11/11/2011 1 Comentario

Programa emitido en La2 el 23 de junio de 2010.

¿Para qué sirve pensar? ¿Nos hace más felices, o más desgraciados? ¿Es posible no pensar? Hoy les proponemos reflexionar sobre una actividad que, como respirar, no dejamos de hacer en ningún momento: siempre estamos pensando, aunque a veces ni nos demos cuenta. Como decía Descartes, pienso, luego existo. Pero, ¿existimos porque pensamos? Reflexión y debate con José Luís Pardo, Filósofo y Ensayista, Catedrático de Filosofía de la Facultad de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid, Premio Nacional de Ensayo y autor de una amplia obra escrita, su último libro publicado es Nunca fue tan hermosa la basura… Juan Romeo, Doctor en Medicina, especialista en Neurología y en Psiquiatría, ha ejercido como Catedrático Agregado en la Universidad Autónoma de Barcelona; y Jorge de los Santos, Artista Plástico y colaborador habitual de esta tertulia sobre Filosofía de Vida.

Video (online): Para Todos, La 2 – Debate ¿Para qué sirve pensar? (J. L. Pardo, J. Romeo, J. de los Santos). Duración 25 min.

Artículo (pdf): L. Althusser, “Ensayo y propósito. Sobre la objetividad de la historia (Carta a Paul Ricoeur)”

01/09/2010 2 comentarios

Artículo crítico con Paul Ricoeur de Louis Althusser donde, a modo de carta, polemiza con él con motivo del artículo “Objectivité et subjectivité en histoire”.

Me refiero, claro está, a una ciencia en general, y no sólo a la ciencia histórica o a las ciencias humanas, pues, cuando oigo comentar estas antinomias de la historia, no puedo menos que pensar en aquellos cartesianos terriblemente apurados ante el regalo del segundo sol que les hicieron los astrónomos. ¿Cómo conciliar el sol del campesino y el sol del astrónomo? Había un sol de más: el de la ciencia, completamente incapaz de eliminar la imagen del otro, de lograr que se le «mirara» de modo distinto a como si estuviera a «doscientos pasos». ¡Qué problema! Ni Dios bastaba para sacarles de ese apuro. A decir verdad, sólo había un sol de más para los nostálgicos de la percepción, para quienes, como creían en el otro, temían perder su sol, situado a doscientos pasos, y esperaban, así, que el astrónomo recreara ese mismo sol; no veían, me atrevería a decir, que ese segundo sol no sustituía ni eliminaba al primero, sino que por alejado y en otro nivel que estuviese, permitía entender el sol inmediato y actuar sobre sus efectos. ¡No había un sol de más ni para los astrónomos ni para los físicos ni para toda aquella dinámica estirpe de «dueños y poseedores de la naturaleza»! En nuestros días, como entonces, lo que se propone y opone más o menos conscientemente a la ciencia histórica es esa misma tarea absurda de producir un segundo sol, que sea hermano y doble del primero, de producir, mediante no se sabe qué milagro, una segunda historia, que sea la historia inmediata, viva, presente… Y como, evidentemente, no se encuentra en la ciencia histórica esa primera historia, se hace de esto un motivo de queja. Se reprocha (más o menos conscientemente) a la ciencia histórica que no sea la historia inmediata, la historia «vivida», la historia del «hombre», de la «libertad». Más aún, se le reprocha que impida ver el sol a doscientos pasos, es decir, que impida a los hombres ser libres, vivir la vida en su «contingencia», disfrutar del arte como un objeto estético, querer la moral moralmente, en resumen, se reprocha a la historia científica que amenace a los hombres con privarles de los encantos o de los dramas de la vida inmediata, porque sólo capta de ellos la necesidad y las leyes.

Artículo (pdf): Louis Althusser, Ensayo y propósito. Sobre la objetividad de la historia (Carta a Paul Ricoeur).
En: Cuaderno gris, Nº. 2 (1997), pags. 115-126

Artículo (pdf): F. León Florido, “kaí kathólou hoútos hóti prôte. P. Aubenque / A. de Muralt: una polémica conceptual sobre la metafísica aristotélica”

11/08/2010 2 comentarios

Artículo de Francisco León Florido en donde se expone el conflicto interpretativo que, a propósito de la Metafísica de Aristóteles, existe entre las lecturas de Pierre Aubenque (especialmente en su El problema del ser en Aristóteles) y André de Muralt (entre otros sitios, en su artículo Comment dire l’être? Le problème de l’être et de ses significations chez Aristote, publicado un año después de la obra de Aubenque), centrándose, principalmente, en las posiciones de uno y otro en torno a la doctrina de la analogía. El artículo es útil para estar al tanto de la polémica, pero no trasciende los límites de la comunicación doxográfica de ella.

El estatuto que le concede Aristóteles a esta anunciada ciencia “universal porque primera” (kaí kathólou hoútos hóti prôte) plantea, en efecto, un problema que divide a los aristotelistas en dos grupos relativamente bien definidos. El dualismo está hoy eminentemente representado por la influyente obra de Pierre Aubenque, quien ha consagrado una visión abierta de la filosofía aristotélica, opuesta a la versión tradicional procedente de la escolástica. Aubenque escinde la investigación físico-ontológica de la investigación teológica, concluyendo el carácter “aporético”, no sistemático y problemático de la metafísica aristotélica. Frente a esta interpretación aporética se encuentran los investigadores que defienden una interpretación unitarista, quienes, dentro de una amplia gama de matices, han tratado de fundar una imagen más o menos sistemática del pensamiento aristotélico.
Retomamos aquí este debate entre unitaristas y dualistas, a partir de una lectura de la metafísica aristotélica vertebrada sobre la analogía del ser, tal como ha sido defendida por André de Muralt, en polémica con la enérgica negación por parte de Aubenque de la existencia de tal doctrina en los textos del propio Aristóteles.

Artículo (pdf): F. León Florido, kaí kathólou hoútos hóti prôte. P. Aubenque / A. de Muralt: una polémica conceptual sobre la metafísica aristotélica.
En: Anales del Seminario de Historia de la Filosofía, Vol. 19 (2002): págs. 197-225.

Abstract: En este artículo nos ocupamos de la polémica conceptual entre la lectura de la metafísica de Aristóteles que hace el profesor suizo André de Muralt, que se vertebra sobre la doctrina analogía del ser, y la interpretación de Pierre Aubenque, que defiende una interpretación aporética, que niega la presencia de tal doctrina en los textos aristotélicos. Esbozaremos, por tanto, dos imágenes muy distintas del pensamiento aristotélico. El Aristóteles de Aubenque es un filósofo que fracasa en su pretensión científica y que acaba reconociendo la imposibilidad de unificación de la ciencia física y la ciencia de los principios, inaugurando un pensamiento del límite y del ideal inalcanzable de la perfecta univocidad, lo que constituye el problema del ser que no alcanza una solución. El Aristóteles de Muralt es el artífice de la invención del discurso metafísico, que se estructura sistemáticamente, proveyendo los temas, los conceptos y las grandes líneas de fuerza que en su desarrollo analógico impulsarán el nacimiento de las diversas formas del pensamiento occidental.

Palabras clave: aristotelismo, polémica conceptual, teología, analogía, sistema, método

Artículo (pdf): P. Ricoeur, “Estructura y hermenéutica”

21/07/2010 5 comentarios

Artículo de Paul Ricoeur donde critica el método estructuralista como filosofía y, en particular, el libro El pensamiento salvaje de Levi-Strauss, por ser un modo de explicación que requiere la comprensión hermenéutica. Se propone asimismo una parcialidad del libro mencionado al tratar únicamente el ejemplo “totémico”, descuidando el tipo “kerigmático” de mito.

El estructuralismo pertenece a la ciencia, y no encuentro actualmente un enfoque más riguroso y fecundo que el estructuralismo en el nivel de intelección que le corresponde. La interpretación de la simbólica sólo merece llamarse hermenéutica en la medida en que constituye un segmento de la comprensión de uno mismo y de la comprensión del ser; fuera de esta labor de apropiación del sentido, no es nada. La hermenéutica, en este sentido, es una disciplina filosófica. Mientras el estructuralismo tiende a guardar las distancias, a objetivar, a separar de la ecuación personal del investigador la estructura de una institución, de un mito o de un rito, el pensamiento hermenéutica se sumerge en lo que se ha dado en llamar «el círculo hermenéutico» del comprender y del creer, lo cual lo descalifica como ciencia y lo cualifica como pensamiento meditativo. No hay, pues, por qué yuxtaponer dos maneras de comprender; la cuestión es más bien enlazarlas, como lo objetivo y lo existencial (¡o lo existenciario!). Al ser la hermenéutica una fase de la apropiación del sentido, una etapa entre la reflexión abstracta y la reflexión concreta, al ser una recuperación mediante el pensamiento del sentido que se halla en suspenso en la simbólica, sólo puede considerar que la labor de la antropología estructural es un apoyo, y no algo rechazable; sólo nos apropiamos de aquello que antes hemos mantenido a distancia para considerarlo. Esta consideración objetiva, que los conceptos de sincronía y de diacronía ponen en práctica, es la que quiero llevar a cabo con la esperanza de hacer que la hermenéutica pase de una intelección ingenua a una intelección madura, mediante la disciplina de la objetividad.

Artículo (pdf): P. Ricoeur, Estructura y hermenéutica.
En: Cuaderno gris, Nº. 2 (1997), pags. 49-74.

La siguiente entrevista de P. Ricoeur (y otros) a Levi-Strauss (en pdf) continua con esta polémica:
Entrevista (pdf): C. Lévi-Strauss, Respuestas a algunas preguntas.
En: Cuaderno gris, Nº. 2 (1997), pags. 437-456.

PD: esta polémica ha sido comentada y pensada en un artículo anteriormente reseñado de J.-F. Lyotard.

Polémica: G. Bueno-J. B. Fuentes en torno a la idea de España.

02/06/2010 4 comentarios

En una entrevista de la revista Nexo titulada Filosofía, Política y Metapolítica, el profesor Juan Bautista Fuentes declaraba lo siguiente en torno a su polémica con Gustavo Bueno:

(Pregunta) Filosóficamente se te ha vinculado con la escuela de Gustavo Bueno. Sin embargo, a raíz de la publicación de su libro “España frente a Europa” tuviste un intenso debate con él. ¿Cuál es tu balance de ese debate?.
(Respuesta) Ese debate me ha servido para darme cuenta de que en lo sustancial Bueno llevaba razón y yo no. Cuando Bueno escribe el libro yo quedo bastante perplejo porque advierto que hay un planteamiento de fondo que no es desde luego marxista. Personalmente yo quería moverme todavía en las coordenadas del materialismo histórico marxista y desde esta perspectiva intenté entrar en debate con él, reconstruyendo la historia de España desde el punto de vista del materialismo histórico. Creo que forcé hasta el límite las posibilidades interpretativas del materialismo histórico para entender la historia de España y darle una réplica a Bueno. A resultas de este intento, pero también como consecuencia de otras muchas lecturas y reflexiones, me acabé dando cuenta de que el marxismo no tiene en realidad capacidad para dar cuenta de la historia en general ni menos aún si cabe de la historia de España.

El contexto de esta polémica es el siguiente artículo de Gustavo Bueno, en el cual consuma su abandono del marxismo y su adhesión al pensamiento católico:

Artículo (html): Gustavo Bueno, España.
En: El Basilisco, vol. 24 (1998), páginas 27-50.

Posteriormente, en 1999, aparecería el libro de Bueno España frente a Europa, donde se desarrolla y profundiza lo expuesto en ese artículo, que provocaría este artículo crítico de Juan Bautista Fuentes:

Artículo (html): Juan Bautista Fuentes, Crítica de la idea de “España” de Gustavo Bueno.
En: Nómadas, vol. 2

Este artículo del 2001 de Gustavo Bueno, sería por ahora el último de esta polémica, motivando la aceptación de Fuentes antes citada.

Artículo (html): Gustavo Bueno, Dialéctica de clases y dialéctica de Estados (respuesta a la crítica al libro España frente a Europa publicada en la revista Anábasis por Juan Bautista Fuentes Ortega).
En: El Basilisco, 2ª época, vol. 30 (2001), páginas 83-90

¿Está ya cerrada la polémica?

Véase también:

-La reseña de esta polémica en El Catoblepas vol. 39 (2005).

-Otros artículos polémicos con Gustavo Bueno de Juan Bautista Fuentes, esta vez en un contexto más teórico: La psicología: ¿una anomalía para la teoría del cierre categorial? y La raíz común de los enfoques “epistemológico” y “gnoseológico” de la pregunta por la ciencia del materialismo gnoseológico: el dualismo cartesiano.

-Otra polémica de Juan Bautista Fuentes ya reseñada aquí: el debate en torno Chesterton con Carlos Fernández Liria.

Polémica: el escándalo Sokal

18/05/2010 2 comentarios

Dentro del contexto de las guerras de la ciencia (wars of science) de los años noventa, el físico Alan Sokal publicó en 1996 en la revista Social Text el siguiente artículo:

Artículo (html): Alan Sokal, Transgressing the Boundaries: Towards a Transformative Hermeneutics of Quantum Gravity.

El artículo trataba de ponerse del lado, por así decir, “postmoderno” del conflicto, aportando materiales de la física cuántica que supuestamente apoyaban sus argumentos. Una vez publicado este primer artículo, Sokal envió a Lingua Franca este otro, donde desmentía el anterior y decía que había sido una especie de experimento para saber si una revista de estudios culturales publicaría un artículo “if (a) it sounded good and (b) it flattered the editors’ ideological preconceptions”:

Artículo (html): Alan Sokal, A Physicist Experiments With Cultural Studies.

Sobra decir la magnitud del escándalo. Todo ello redundó en favor del prestigio de Sokal, quien un año después, 1997, junto a Jean Bricmont, publicó Imposturas intelectuales (editado en varios paises, en España por Paidós). El libro pretendía ser una crítica del uso “impostor” que autores como Lacan, Kristeva, Deleuze, Baudrillard, etc., hacen de los conceptos de las ciencias fisico-matemáticas. Aquí teneis una entrevista que Salvador López Arnal y Joan Benach hicieron a Sokal a propósito del libro:

Artículo (pdf): A propósito de “Imposturas intelectuales”: Una entrevista a Alan Sokal.

El libro no ha tenido mucha acogida al menos en el mundo filosófico, quizá por su carácter más “bestsellerista” que académico. Aquí teneis, sin embargo, una reseña favorable a cargo de Álvaro Delgado-Gal:

Artículo (html): Álvaro Delgado-Gal, Posmodernismo: El revés de la trama.

Contrapuesto a esta clase de reacciones ante el escándalo Sokal, podríamos reseñar el siguiente artículo de Joan H. Fujimura, donde trata de exponer cómo, aparte de las patrañas explícitas del artículo del Social Text, el resto de tesis que se manejan a título de broma son objeto de importantes discusiones, cuyo carácter problemático no se evapora por más que se sostengan sin seriedad:

Artículo (pdf): Joan H. Fujimura, Authorizing Knowledge in Science and Anthropology.

Como última pieza de este rompecabezas os pongo el enlace al magnífico artículo de Quintín Racionero que me ha permitido dar un poco de luz a este turbio asunto. En polémica con Sokal, el profesor Racionero expone su visión acerca del problema del relativismo epistemológico y la postmodernidad (cfr. otra entrada sobre el mismo autor).

De todos los resultados que podían esperarse del affaire Sokal, es éste el que llama más la atención. O sea: el que haya salido tan rápidamente de sus cauces particulares para convertirse en un juicio público a la postmodernidad, en el que el veredicto está ya pronunciado de antemano. El argumento podría reducirse a los siguientes puntos: puesto que Sokal ha metido un gol de esta índole en la portería de Social Text, no habrá que realizar ya ningún esfuerzo de comprensión hacia lo que la filosofía postmoderna arguye. Todo lo que suene a paradoja, a contrario a las tópicas comunes de la ciencia (en particular, de la física) podrá ser tratado del mismo modo. Porque si es cierto que la dirección de Social Text está compuesta de profesores perezosos y arrogantes, nada impide presumir entonces que toda la postmodernidad estará habitada por las mismas gentes. Así que no es que sea difícil entender lo que éstas dicen; es que nada hay que entender. Y, por tanto, que más que obligarnos a ninguna colaboración comunicativa o a ningún ejercicio de la caridad hermenéutica, lo que debemos hacer es abolir la postmodernidad en su conjunto.

Artículo (pdf): Quintín Racionero, La resistible ascensión de Alan Sokal (Reflexiones en torno a la responsabilidad comunicativa, el relativismo epistemológico y la postmodernidad).

PD: si alguno de vosotros conoce más material sobre el tema, se agradecerá la colaboración.

Discusión sobre el Estado moderno, texto 1: C. Schmitt, extracto de “Sobre el parlamentarismo”

27/04/2010 6 comentarios

C. Schmitt, Sobre el parlamentarismo, Prefacio a la segunda edición (1926); Tecnos, Madrid, 1996, (traducción: Thies Nelsson y Rosa Grueso), pág. 9.

La situación del parlamentarismo es hoy tan crítica porque la evolución de la moderna democracia de masas ha convertido la discusión pública que argumenta en una formalidad vacía. Algunas normas de derecho parlamentario actual, especialmente las relativas a la independencia de los diputados y de los debates, dan, a consecuencia de ello, la impresión de ser un decorado superfluo, inútil e, incluso, vergonzoso, como si alguien hubiera pintado con llamas rojas los radiadores de una moderna calefacción central para evocar la ilusión de un vivo fuego. Los partidos ya no se enfrentan entre ellos como opiniones que discuten, sino como poderosos grupos de poder social o económico, calculando que los mutuos intereses y sus posibilidades de alcanzar el poder y llevando a cabo desde esta base fáctica compromisos y coaliciones. Se gana a las masas mediante un aparato propagandístico cuyo mayor efecto está basado en una apelación a las pasiones y a los intereses cercanos. El argumento, en el real sentido de la palabra, que es característico de una discusión auténtica, desaparece, y en las negociaciones entre los partidos se pone en su lugar, como objetivo consciente, el cálculo de intereses y las oportunidades de poder; en lo tocante a las masas, en el lugar de la discusión aparece la sugestión persuasiva en forma de carteles, o bien el símbolo.

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